domingo, 26 de septiembre de 2010

Despedida a la extremeña

Ya es de dominio público: me voy por dos años a trabajar a Estocolmo. En diez días estaré pasando frío, viendo rubios de 2 metros y haciéndome la sueca (juas!).

Este era el último fin de semana que iba a estar en Badajoz. La semana ha sido de una actividad frenética para que todo quedase atado y bien atado, así que no he estado "pispa" para sospechar que algo se estaba urdiendo a mis espaldas. Ayer fue la Al-mossassa, y llevo toda la semana pensando que me iba a despedir de todo el mundo allí tomando unas cervezas en la plaza Alta. -Para los no-pacenses lo de Al-mossassa tiene que sonar a chino con acento cantonés, así que os pongo un link explicativo-

Ayer a eso de las 2:15 mi tocaya y el tocayo-consorte pasaron a buscarme para ir adonde habíamos quedado con el resto. Yo me imaginaba que iríamos a comer todos juntos y tal, de hecho me habían dicho que me pasaban a buscar porque íbamos a un sitio que estaba lejos porque con el tema de la fiesta árabe iba a haber mucho jaleo en el centro. Yo, que no soy de pensar mal, me lo creí. En el camino al supuesto sitio dijeron de hacer una parada para ver a alguien y luego ya ir a buscar al resto. Pues bien, perfecto. Así que llegamos al bar en cuestión,  que estaba un poquito a oscuras, entro la primera y me encuentro con tooodoooos mis amigos pacenses gritando:
¡¡¡¡¡ SORPRESAAAAA!!!!!!
La cara de idiota que se me quedó debió de ser estupenda (cuando me pasen las fotos lo comprobaré por mí misma). Se habían compinchado todos y ¡no me imaginaba absolutamente nada!. Teníamos el bar para nosotros solos, así que llevaron cada uno algo de comer (ese remojón granaíno, esas tortillas de patata, ese salchichón... ay omá qué rico ñaaaaaaam!) y lo pusieron en unas cuantas mesas estilo buffet. Después de hacer ronda de besos nos pusimos a picotear de todas las cositas ricas que habían hecho. Todo regado con un barril de cerveza (y tinto de verano para los herejes que no les gusta el amarillo elemento). No podían regalarme nada mejor que una barrilada. ¡Qué ilusión!. 

Así que allí estuvimos comiendo, bebiendo y hablando por los codos (cosa que a mí apenas me gusta... como dice mi pequeña E., "noooo, si tú eres prácticamente muda"). Tras un buen rato de ir de grupillo en grupillo charlando con todo el mundo, me dicen que van a encender el karaoke, ¡¡ con lo que me gusta a mi un karaokeeeee !!. Pero cuando miro la televisión, empieza a sonar la música de los dibujos de Don Quijote y unas letras que hablan de una soriana que llegó de tierras frías... ¡¡ME HABÍAN HECHO TAMBIÉN UN VÍDEO SORPRESA!!. Y otra vez que caí, ¡qué inocente!. El vídeo es una recopilación estupenda de mis fotos más "chorras" (y como apenas tengo...), mezclado con unas declaraciones de Forlán de valor incalculable y un montón de dedicatorias y cosas bonicas!. Desde aquí, aunque ya se lo dije ayer, tengo que dar las gracias de nuevo al que fabricó ese pedazo de vídeo. Eres un artista, salao!. Oyeeee un abraaaazoooo (que sé que te gusta el programa, seguro que lo pillas jajajjaaaaa).

Un ratito después pasamos al turno de regalitos, donde un gorro de pelo con orejeras y unos guantes de lana hasta el codo me servirán para paliar el frío nórdico en esas tierras vikingas. Lo peor es que me los tuve que probar con más de 25ºC, espero que no me sudara la cabeza... 

Hubo hasta tarta de chocolate y todo, fue como un cumpleaños de vuelta a la infancia, solo faltaban los sandwiches de nocilla y la fanta de naranja. Cuando se acabó el barril nos marchamos hacia la Al-mossassa, así que al final no era del todo mentira la historia. Es una fiesta estupenda, con un mercadillo medieval en la plaza Alta y un montón de bares al aire libre en los parkings de tierra de la Alcazaba. Allí pasamos toda la tarde y parte de la noche. Hubo compras, cena, visitas de más gente de la que quería despedirme y encuentros con gente nueva estupenda. La noche estuvo muy bien, yendo de bar en bar y de puesto en puesto, y como decía Sabina, nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dooos y las treeeees, y me fui para casa y así llegamos al día de hoy. 

Hoy está siendo un día raro y triste.  Mudarse, a no ser que estuvieras a disgusto en un sitio, nunca es una tarea agradable: empaquetarlo todo, echar el cierre y decir adiós.  Así que tengo la casa llena de maletas y decidiendo si llenar ya el coche o dejarlo para mañana. Qué pereza. 

Lo prometido es deuda, aquí está mi penúltima entrada en este blog, y va dedicada a todos los que me habéis aguantado durante este año y pico, que me habéis adoptado "como animal de compañía" y habéis hecho que mi estancia en estas tierras haya sido estupenda.

¡¡GRACIAS A TODOS!!

miércoles, 25 de agosto de 2010

Corta pero intensa

Así ha sido mi semana de vacaciones. Es poco tiempo para desconectar, pero he hecho todo lo posible, ¡vive dios!.
Me fui en avión desde Badajoz directamente. En uno de esos chiqui-aviones a los que solo les faltan unos pedales para que los pasajeros ayuden a levantarlo del suelo. Así que el viernes 13, sin miedo al señor de la motosierra y la máscara blanca ni a la presupuesta mala suerte, partí rumbo a tierras baleares mientras cantaba mentalmente: "volaaandooooooooooo volaaandooooo aaa Malloooorcaaaa voooooyyyyyyy aaaa Malloooorcaaa voooooyyyyyy". He de decir, para los lectores fieles, que han remodelado el aeropuerto de Badajoz y ya no tiene nada que ver con mi entrada del año pasado al respecto. Ahora sigue siendo pequeñito, (algooo pequeñitoooo uoouououooo)  pero ha quedado muy cuco.
Con media hora de retraso me subí al avión, y a eso de las 8 pm llegué a Mallorca, donde me esperaba mi señor padre para llevarme a casa. Allí, mis perros, que hacía por lo menos un par de meses que no me veían, casi se me comen cuando me bajé del coche. El grande, un perro-lobo de 45 kg, estuvo en un tris de tirarme al suelo. Entre pelos y lametazos perrunos (uy, qué mal me suena esta frase...) conseguí llegar a la puerta de casa y darles respectivos achuchones a mi madre y abuela.
Me contaron que había llovido la noche anterior, pero a mí, aquel fresquito me supo a gloria bendita comparado con la chicharra pacense. Hasta me bañé en la piscina aunque no hiciera mucho calor, ¡estaba deseando lanzarme al agua!.

Esa noche, mi madre como de costumbre tuvo que cocinar kilos y kilos de verdura para la dieta que está haciendo mi padre (que ha perdido alrededor de 10-12 kg, ¡se ha quedado hecho un figurín!), y para ella y mi abuela hizo dos gallos rebozados, gallos de los de pescado, no de los que te despiertan por las mañanas. Entre tanto ajetreo cocinero, mi madre dejó uno de los gallos en la mesa del salón y seguimos  preparando el resto de la cena. Cuando llegamos a la mesa ya con todo para ponernos a cenar... ¡el gallo había desaparecido del plato!. La culpable resultó ser mi perra, una pequeña pero increíblemente lista y ágil westie que de un salto trepó a una silla, se encaramó a la mesa y ¡¡se comió el pescado con raspas y todo!!. Mientras nosotros no dábamos crédito a lo que había pasado, ella se relamía toda contenta con su cena especial.

Al día siguiente, mi padre se fue a la península porque tenía asuntos que atender y nos quedamos las tres generaciones de féminas en la casa. Estuve casi todo el "finde" metida en la piscina, con pausas para tomar el sol los 10-15 minutos que aguanto, porque más no puedo: me aburro y me asifxio a partes iguales. Las yemas de mis dedos se han pasado arrugadas una semana. Por algo mi madre me decía "pececito".

El domingo por la tarde llegaron mi padre y mi hermano, también con retraso en su vuelo (bendito agosto...).
Ya que estaba mi hermano, y cuando estamos todos siempre acabamos viendo películas de mafias o de tiros en general, fuimos al cine a ver "Mercenarios"!. Si os gustan las de acción, es un homenaje a esos grandes clásicos ochenteros: todo explota, todo lo queman, tiros y más tiros, república bananera gobernada por tirano americano, chica guapa que hay que salvar... etc. etc. etc. Todo ello con los protagonistas de las pelis de nuestra infancia... y muchas risas (el cameo de Schwarzenegger y Bruce Willis no tiene desperdicio).

El lunes bajamos a bañarnos a "las piedras". Es una especie de acantilado pero sin paredes escarpadas, sino con fosas donde te puedes bañar fácilmente y está el agua limpísima. A mí me encanta bajar a bañarme ahí, es mucho mejor que la playa. Eso sí, necesitas unas zapatillas de goma para no pincharte con las piedras y unas gafas de bucear decentes para ver la cantidad de peces, cangrejos y demás vida marina que hay ahí abajo. Nos lo pasamos como críos, pero cuando subimos para comer vimos que mi hermano se había quemado y tenía la espalda color gamba cocida. El pobre acabó más rojo que un tomate maduro.
Al día siguiente se volvió a Madrid, y tuvo que comprarse un "after-sun" de farmacia para el quemazo que llevaba encima.

El resto de la semana pasó sin prisa pero sin pausa, un día fui a la playa con una prima mía que estaba de visita, otro día más bajé con mi padre a "las piedras", me hinché de comer verduras variopintas, acumulé mimos de mis padres y abuela, descubrimos una tienda francesa que hace unas pastas artesanas riquísimas, jugué con mis perros y hasta me puse morena -¡por fin he abandonado el blanco roto!-.

Y el domingo 22 cogí otro de esos avioncitos, esta vez con una hora de retraso (¡maldito agosto! brrrrrrr) y aterricé, en todos los sentidos, de vuelta en Badajoz. ¡¡ Qué poco dura una semana, cuando es de vacaciones, y qué larga se hace la del retorno al trabajo !!. 

lunes, 9 de agosto de 2010

La marca

Os estaréis preguntando... ¿marca de agua? ¿marca blanca? ¿la marca del zorro?. Pues ninguna de esas. Es que por fin, después de tres días de playa (no consecutivos) y alguno de piscina... empiezo a tener ¡la marca del BIKINI!. Eso, para alguien con mi color blanco roto es todo un logro. Y es que, a mí no me gusta tomar el sol y menos con los calores extremos que estoy sufriendo últimamente, pero gracias a que este fin de semana he estado en remojo en sitios diversos, he conseguido pasar del blanco roto al blanco oscuro.

¿Y porqué he estado por ahí de picos pardos? Pues porque este finde he tenido la visita de... ¡la pequeña gran E!. Llegó el viernes y me acerqué a recogerla a Cáceres, porque el autobús Salamanca-Badajoz es una auténtica pesadilla de 5 horas que para en todos los pueblos y apeaderos posibles. Si en Badajoz teníamos a las 6 de la tarde una "agradable" (no sé si las comillas y la cursiva son suficientes para los kilos de ironía que lleva el adjetivo en cuestión) temperatura de 39ºC, en Cáceres tan solo había un gradito menos, 38ºC. Así que nada más bajar del autobus la pobre E. ya comprobó lo que es la chicharra extremeña en todo su esplendor.
Ya en la capital pacense, en casa de una servidora y con el aire acondicionado puesto, se podía sobrevivir. Pero más tarde salimos a cenar, y a las 10 de la noche seguía haciendo un calorazo tremendo (más de treinta grados). A pesar de ello, observamos con una mezcla de sorpresa y fascinación que los pacenses estaban tan contentos llenando las terrazas con sus abanicos y sus tintos de verano. Como diría Astérix, ¡¡están locos estos pacenses!!.

Cenamos en un sitio que se llama "Nuevas Redes", que está en la plaza de Pitusa (para los pacenses) o en plaza de las Américas para los foráneos. Le estoy dando publicidad gratuita porque cenamos muy requetebién. Creo que salvo en Santiago no he comido un pulpo a la gallega tan rico en ningún sitio. Nos pusieron un pulpo pequeñito entero, sobre una cama de patatas panaderas con pimentón de la Vera. EX-QUI-SI-TO. Aparte de otras cosas ricas, pero eso fue lo más impactante y la especialidad del lugar. Además, el dueño es un salmantino al que le caimos bien (creo que tenía morriña de su tierra) y nos trató estupendamente.

Acabamos con un empacho bastante considerable, que intentamos mitigar con un paseo hacia el centro y un par de copazos en bares diversos. No nos fuimos a casa muy tarde, porque el sábado tocaba... ¡¡IR A LA PLAYA!!. Así que a la mañana siguiente recogimos a las rondeñas y a P., y el club de las solteras al completo se trasladó a la costa de Caparica (cruzando recto Portugal desde Badajoz hasta el mar) para disfrutar de un día de sol, pescadito y las frías aguas del Atlántico. Allí, aunque hacía calor, se estaba muy bien. Y el agua está tan fría que se agradece. Bueno, salvo cuando una ola con más fuerza que Hulk cabreado te da un empujón y acabas rodando por el fondo marino... menos mal que me cubría por la rodilla, porque si no igual no salgo. Tragué más agua que un tonto. Y luego estuve media hora sonándome la nariz. Ahora entiendo por qué en la farmacia venden esprays de agua marina para limpiarte las fosas nasales. Me quedaron las mucosas como una patena.

Volvimos a Badajoz ya tarde, llegamos a eso de las 11 de la noche, y aquí había una temperatura de unos 36ºC. Lo sé, es demencial. Tras una duchita para quitarnos la arena y una cena ligera salimos a tomar un "mojito". Como el día anterior, comprobamos estupefactas que las terrazas estaban llenas a reventar con el calor que hacía. Mmmmm... un experimento replicable, estoy a punto de formular un teorema...

Al día siguiente aprovechamos para levantarnos todo lo tarde que la chicharra nos dejó, porque mi casa por las mañanas recibe todo el sol del mundo mundial, y a las 10 más o menos estás mejor en la calle que dentro. Ese día, domingo para más señas, fuimos a comer y pasar la tarde a las piscinas naturales de la Codosera. Allí creo que sufrí un mini-golpe de calor: no había desayunado, hacía un calor de mil demonios y cuando llegamos al chiringuito del río-piscina-whatever para comer tardaron una barbaridad en servirnos. Así que me empezó a entrar un dolor de barriga tremendo sumado a unos calores terribles, comencé a sudar profusamente, se extendió el malestar general... vamos, que menos mal que me metí luego en el agua helada y se me pasó un poco, pero me veía yendo al hospital. Con un gelocatil y una buena siesta me acabé de reponer casi del todo.

Ayer lunes, yo me fui a trabajar al punto la mañana como buena currante, y dejé a E. intentando mantener el sueño a pesar del calor. A la pobre le dio pereza salir a hacer turismo con la chicharra y se quedó en casa hasta el mediodía, cuando vino a buscarme. Lo más gordo es que vino a buscarme ¡¡ANDANDO!! ¡Y HABRÍA 37ºC POR LO MENOS!. Menos mal que se compró una botellita de agua y llevaba unos micro-shorts muy fresquitos (que además causaron sensación por el puente Real... los pacenses no tiene vergüenza ninguna en soltar piropos y/o lo primero que se les alcanza a las mujeres). Así que allí se presentó, media hora después y sudando, pero sana y salva. Menos mal que luego pudo recuperar sales minerales con unas cañitas y una fritura de pescado...
Hacía tanto calor cuando acabamos de comer, que en vez de ir a la piscina optamos por meternos al cine, que estaba al lado. Vimos "Origen". A mí me encantó, como todas las películas extrañas y futuristas con tintes de tragedia apocalíptica, pero a E le pareció que no había entendido nada y que esas películas te hacen parecer tonto. En realidad, yo creo que cada uno las entiende a su manera.

Y con esto llegamos a hoy, martes, donde la chicharra me sigue torturando. Esta mañana llevé a E a la estación de autobuses, donde partió hacia tierras más frescas donde aunque hace calor se puede respirar. Confío en que se lo ha pasado bien a pesar de este clima sub-sahariano.

Así que esa ha sido mi reciente visita. Yo me he quedado aquí, rezándole a san Judas Tadeo (ese es el de las causas perdidas, no?) para que bajen las temperaturas. Con todo el dolor de mi corazón he comprobado hace un rato que aquí seguimos en la cresta de la ola. La ola de calor, claro...

jueves, 29 de julio de 2010

Badajoz es como el Sahara, pero con tomates

Hola querid@s,

Julio casi se ha terminado y yo sin darme cuenta. Empezó tímidamente con un fin de semana relámpago que me escapé a Soria, y luego ha habido mucho, muchísimo calor. Entre medias otra visita a mi tierra, esta vez de casi una semanita de frescor a 1080 m de altitud y vuelta al horno extremeño. Con lo fresquito que se estaba en Soria, qué ganas me dieron de quedarme, ¡buuuf!.

Estamos en la enésima ola de calor de este mes de julio. Como decía ayer en la tele una señora desde Sevilla: "no es que haya venido otra ola, ¡es que nunca se ha ido!". Aquí hubo diez días maravillosos con máximas de 35ºC y mínimas fresquitas, con noches donde se podía dormir y hasta arroparse. Pero duró poco lo bueno. Llevamos toda la semana con máximas de 40ºC y a veces más, y con mínimas de 22-23ºC. Lo que llaman "noches tropicales": abres la ventana y algunas de ellas corre el aire, pero es un aire calentorro, como cuando estás haciendo una pizza y abres el horno para ver si ya está doradita.
He visto que la semana que viene, aunque las máximas siguen siendo terroríficas, las mínimas bajarán un poco. Así podremos dormir mejor. Porque es terrible lo mal que se duerme con este calor. Además de tropicales, estas para mí son noches "croqueteras": te pones en un ladito de la cama, cuando te entra calor ruedas (eso es, haces "la croqueta") hacia el lado fresquito. Y otra vez para el otro lado. Y otra. Y ahora boca arriba como si estuvieras de cuerpo presente. Hasta que consigues dormirte. Eso sin contar con la gente que está ya de vacaciones y pasan por la calle a altas horas camino de la cama pegando voces y comentando las mejores jugadas de esa noche. Ayer hubo unos que a eso de las 2 y pico, desde que aparcaron hasta que acabaron de despedirse me terminaron de desvelar. Me dieron ganas de sacar la cabeza por la ventana para mandarlos callar como cuando el de los Morancos vestido de maruja llamaba a gritos al "¡¡¡¡Joshuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!".

Así que heme aquí, protestando otra vez por el calor en este blog tan mío y tan vuestro, al que con motivo de esta nueva ola he cambiado el diseño por uno más apropiado con llamas achicharrantes e infernales.

Espero poder contaros pronto que la maldita ola se ha acabado y hay temperaturas más humanamente soportables. Como escribía hace un tiempo en mi facebook: los 37ºC solo son aceptables si vives dentro de un vaso sanguíneo y/o víscera. Sigo pensándolo.



miércoles, 23 de junio de 2010

Verbenas

Estoy aburrida, queridos lectores. Parafraseando a P., en este "miércoles-viernes" (mañana en Badajoz es festivo por ser la feria de San Juan) en el que ya he terminado la tarea laboral que tenía para hoy, me encuentro sin saber qué hacer. Así que he decidido dedicaros unas líneas.

El fin de semana pasado estuve en Soria. Hacía dos meses que no iba a mi casa, y la morriña ya me apretaba cual corsé a Escarlata O'hara. Como iba para tan poco tiempo, decidí viajar en avión hasta Madrid y convencer a mi padre de que fuera a buscarme en coche para hacer el resto del trayecto. Así que llegué a media mañana a mi casa, donde mis perros me recibieron con alegría explosiva (¡se acordaban de mí después de dos meses!) y mis padres con un abrazo de oso. Me dio tiempo de hacer de todo, y el sábado por la noche disfruté la que será mi única verbena de este año. Con lo que a mí me gustan las verbenas, y, como dice la canción, verbenas, verbeeenas las de saaan juaaaan. Y esta, aunque era pre-sanjuanera estuvo muy bien.

Un amigo mío recordaba lo importantes que eran las verbenas cuando teníamos 14 ó 15 años. Eran las primeras ocasiones en que te dejaban salir de noche tus padres, aunque después te fueran a buscar. Tradicionalmente, a los muy jovencitos les dejaban hasta el descanso, a eso de las 2:30. En ese par de horas largas las adolescentes bailábamos los primeros pasodobles verbeneros y echábamos un ojo a los "pre-mocitos sanjuaneros". Como decía mi amigo M., ¡cómo nos veníamos arriba en las verbenas con esa edad!. La verdad es que me sentí un poquito mayor, con tanto adolescente imberbe por allí. Pero, he de decir en favor mío y de los mayores que yo, que en las verbenas sorianas los "padres" también bailan, y la juerga se puede extender hasta los "abuelos" si están animados y no se lo impide la osteoporosis. Y es que no hay mas que echar un vistazo en derredor, para ver a todo el mundo cogido por la cintura y bailando ese paso único de las sanjuaneras, que según mi amiga T. son 5 pasitos "p'alante" y 5 pasitos "p'atrás". Según pudimos comprobar in situ, no es exactamente así, sino que va un poco con el ritmo de la música. Eso sí, todo el mundo sabe cuando tiene que cambiar de dirección sin decir nada. Es como un sexto sentido únicamente soriano.

He de decir, que otra cosa única de las verbenas sorianas es el tiempo. No me refiero a que duren mas o menos que en otros sitios, sino a que nos da lo mismo que haya diez grados, una verbena siempre es una verbena. Allí está todo el mundo bailando aunque tenga que llevar su cazadorita a finales de junio. Si se te queda la mano helada por coger el vaso pues lo pasas a la otra. Hablando de eso, este año está tardando mucho en llegar el verano. En realidad, llegó, estuvo una semana y se fue. Eso de Madrid para arriba, porque en Badajoz llevo cociéndome tres semanas... pero habrá mucho tiempo este verano para quejarme a través del blog.

Y, os preguntaréis, toda esta historia verbenera ¿a santo de qué?. Pues porque hoy, a 600 km de esta sartén a fuego vivo, empiezan las fiestas de mi patria chica. Hoy es "miércoles el pregón". Este año no puedo ir, porque a parte de que estoy a tomar por saco según se tuerce, el sábado tengo una boda en la provincia de Salamanca y me haría cosa de 1000 km en tres días. Y, la verdad, no me apetece. Porque aunque soy muy soriana y muy sanjuanera, es un palizón. Y, conociéndome, igual me lío y no llego a la boda. Y J. (la novia) me escocotaría literalmente. Y a mi familia le duraría el cachondeo hasta las fiestas del año que viene. Así que, me temo que tendré que abstenerme de los sanjuanes del 2010.

Pero os prometo que en el baile post-boda, en lugar del "panamericano", estaré cantando sanjuaneras. ¡ A Dios pongo por testigo !.

viernes, 4 de junio de 2010

The return of the "Chicharra"

Heme aquí con un título cinematográfico para confirmaros lo que ya sabréis de sobra:
¡¡ HA VUELTO LA CALÓ !!.
Llevamos una semana que me siento cual pollo ensartado dando vueltas en el horno. Eso sí, intento seguir con los quehaceres habituales para ir aclimatándome y preparándome para el verano. Esto es como cuando vas a subir al Aconcagua, si antes no haces una buena aclimatación luego te da el mal de altura. Aquí, te puede dar una bajada de tensión y que te caigas redondo. Así que he comenzado mi entrenamiento para el entorno hostil estival.
Ya me veo dentro de poco botella de agua en mano, con la protección 50 puesta y cantando el "sobreviviré" de la Naranjo...



martes, 25 de mayo de 2010

Algooo pequeñitooooo

Pensaréis, ávidos lectores, que con este título me refiero a esa canción un tanto petarda con la que nos están bombardeando y que será con la que nos peguemos la h%&€Ça este año en "eurovisión". Pues no... el título era solo para captar vuestra atención (mwhahahhahaaaa... se escucha una risa malvada mientras alguien en un sillón enorme acaricia un gato...).

Y, ahora que ya estáis en ascuas os lo cuento: hablo de esos pequeños bribones, esos desgraciados que por estas fechas a más de uno nos tocan las narices (literalmente): ¡ LOS PÓLENES !.
Y es que, mis queridos tertulianos, llevo ya un tiempo hecha un cuadro: todo empezó hará un mes, con mi visita a la feria de Abril y el catarro subsiguiente que me traje de allí. El problema es que aquella tos perruna nunca se marchó, prefirió instalarse en mis vías respiratorias cual "okupa" en un bloque abandonado y quedarse a vivir ahí indefinidamente. Después de tres semanas tomando té con miel, caramelos, lizipaína... etc., empecé a pensar que aquello YA NO era un catarro. Y creo que andaba en lo cierto, después de darme una vuelta por la "internete" y ver una descripción amplia de los síntomas alérgicos. Parece que a veces, la alergia al polen afecta más a la garganta, y el picor puede convertirse en tos, y el "moqueo" en unas flemas un tanto repugnantes con las que llevo conviviendo un mes. Es como tener un compañero de piso coñazo, o un vecino ruidoso: a veces parece que has conseguido que te deje en paz, pero cuando menos te lo esperas vuelve a la carga.
Siento hablaros de mis secreciones a estas horas en las que sería mejor tomarse un vermú, pero como esta es mi página, puedo hablar de lo que quiera y quejarme cuando me dé la gana. Ventajas de ser la "webmaster" (a vosotros no os pasa, que cada vez que oís la palabra "master" o derivados, os acordáis de "He-man" y los "masters del universo"? Con lo que molaban esos dibujos... y los juguetes también. Mi hermano tenía el castillo de "greyskull", que tenía una serpiente de plástico bastante asquerosa con la que asustaba a mi madre... santa mujer).
Así que a falta de otras novedades, heme aquí quejándome de mis alteradas mucosas. Seguiré tomando antihistamínicos "light" (porque si son fuertes me duermo), y un "flis flis" para la nariz que algo hará, o sino siempre me queda el efecto placebo...

El finde que viene es el día de las fuerzas armadas y pienso ir al desfile solo para ver a la cabra de la legión (me hace ilusión, no la he visto nunca en directo) y haceros una crónica alternativa del evento después (mwhahahhahaaaa... otra vez la risa malvada. ¡Oh, dios mío, debo estar convirtiéndome en un supervillano!).

lunes, 26 de abril de 2010

Tres en uno (tres meses, un "post")

Mis queridos y abandonados lectores:

Hace ya tres largos meses desde mi cumpleaños, que fue el último momento en que asomé mi pequeña cabeza por esta web tan mía y tan vuestra. Ahora que las lluvias de Abril han pasado y la chicharra se perfila amenazante en el horizonte, he decidido retomar el blog para cuando lleguen los calores ¡¡poder quejarme a los cuatro vientos!!. Y es que cada vez que me acuerdo de que voy a pasar otro verano en esta sartén me entran los siete males. Esta semana hay un pequeño preludio, dicen que hoy llegaremos a los 29ºC. Esto en mi tierra lo llaman verano, señores.
Pero bueno, aún es pronto para quejarme, queda tiempo para disfrutar de la primavera antes de que lleguen los 40ºC y me tengan que despegar del suelo con espátula.

Cómo os contaría yo la cantidad de cosas que he hecho en estos tres meses... como es un poquito difícil sintetizar taaaaanto, voy a hacerlo por meses que parece más sencillo:

FEBRERO
Mes que sucede al de la cuesta y que cuesta tanto como el anterior. Menos mal que es el más corto del año. En este bonito mes de los piscis celebré dos cumpleaños, el de mi madre y el de mi hermano, y me escapé una semanita a esquiar con el susodicho y mi señor padre. Una semana de ejercicio intenso en el pirineo aragonés de donde volví con la cara morena, las pilas cargadas y las espinillas amoratadas (malditas botas...).

MARZO
Mes ventoso que precede al lluvioso, pero que pareció cambiarse los papeles porque en Badajoz siguió jarreando de lo lindo. En este mes, aprovechando el puente de San José me escapé con el "club de los solteros" a las arribes del Duero. Norte de Salamanca, tres días de campo, muchas fotos, alguna caminata, y buen comer. Pena de lluvia que nos perseguía allá donde fuéramos. Altamente recomendable esta excursión entre España y Portugal siguiendo el curso encañonado del Duero. Además, tiene un "microclima" particular, casi siempre hace calor. No os podéis perder la excursión en barco hasta la presa de Aldeadávila, echar un vistazo desde el picón de Felipe y visitar los pueblos aledaños (San Felices de los Gallegos, Masueco, Pereña...). ¡Ah! Y no os olvidéis de probar un vinito de la zona. Os recomiendo el Arribes de Vetonia blanco del 2008, ganador de un premio y que fresquito entra que no veas.
Tras esta excursión, la semana santa no andaba lejos...

ABRIL
Para las vacaciones de Semana Santa, considerando las opciones posibles al final decidí irme primero a Salamanca y luego a mi patria chica. Allí probé el último sorbo de invierno, un día que subí a Urbión con mi padre, mi hermano, y mi perro. Dos horitas de subida con un metro de nieve, parada en el refugio del "Muchachón" para tomar un aquarius y un par de galletas, y una hora de bajada de vuelta al coche. Se nos quedaron los pulmones como una patena. Con lo que ha llovido este invierno y la cantidad de nieve que hay en el Urbión, cuando empiece a hacer calor va a estar el pantano a reventar. Ya nos veo soltando agua a mansalva...
En resumen, la semana santa con mucho campo, comer, dormir y reunir "mimitos" de mi familia y mis perros para tener reservas hasta que vuelva a casa.

Mi estimada "súper R" llevaba un tiempo diciéndonos que nos quería llevar a la feria de Abril, y hete aquí que ha sido la semana pasada. Así que el miércoles después de trabajar, ni cortas ni perezosas, mi tocaya, la resi, la jefa y yo salimos rumbo a Sevilla y olé. En casa de "súper R", nos vestimos, peinamos, maquillamos, y con la rosa en el pelo fuimos a la feria. Allí, además de comer cazón en adobo y beber rebujito me di cuenta de que la lluvia en Sevilla NO es una maravilla. Con un traje de gitana y alpargatas de esparto, anduve toda la noche con los pies mojados. Así que me he traído de recuerdo un estupendo catarro andaluz. Eso sí, mereció la pena. Lo pasamos estupendamente gracias a la hospitalidad de "súper R", que nos acogió en su casa y nos cuidó como si fuéramos hijas suyas. Al día siguiente, jueves, tras dormir tres horas escasas y desayunar como en un hotel (gracias a la madre de R., que es una SEÑORA con mayúsculas), ellas pusieron rumbo a Badajoz y a mí me "empaquetaron" en un AVE rumbo a la capital del reino.

¿Y por qué me fui a Madrid, así, de buenas a primeras? Pues porque tuve la suerte de asistir a un acontecimiento "cuasi-histórico": ¡el atleti en semifinales de la UEFA!. Me uní a mis padres, primos y la pequeña gran E. rumbo al Calderón. Unas cañitas previas con la enfervorecida afición (como tres que se subieron a un contenedor de basura y no se escoñaron de milagro), y después, golito de Forlán, muchos cánticos y animación, y un atleti un poquito más cerca de un título europeo.

Al día siguiente compritas por Madrid, comida en un bar "rockabilly" de Malasaña y por la noche cena con los sorianos y compañía en casa del Sr. Tano, que preparó unas exquisitas fajitas de pollo. Cuando su "encantadora" vecina puso un palillo en el portero automático y aquello se puso a sonar como loco decidimos que era mejor una retirada a tiempo. Y nos retiramos... hacia Chueca. Allí estuvimos en un bar del que había oído hablar mucho, donde los camareros pasan mucho calor (digo yo que por eso van con tan poca ropa).
Bailes, risas y para casa.

Sábado de recados, Alicia en 3d, cañas y pinchos por la Latina y nocturnos litros de mojito. Domingo de regreso en AVE a Sevilla y "reenganche" con las que volvían de la Feria hacia Badajoz.

Y así llegamos hasta la fecha de hoy, donde me hallo escribiéndoos estas líneas mientras intento curarme el catarro sevillano aguantando los 30ºC que ha habido hoy en la capital pacense. Vuelve mi temida chicharra...

miércoles, 10 de febrero de 2010

Celebraciones cumpleañeras varias

¡¡¡Hooooolaaaa de nuevo!!!
De vuelta por estos lares os comento que ha sido mi cumpleaños. Es el primero (y aún no sé si el único...) que paso en Badajoz.

He de decir que estos días de enero se me han pasado volando desde que volví de las vacaciones de navidad. He tenido mucho trabajo y también eventos varios lúdico-festivos. La morriña ha ido escurriéndose hasta quedarse en el suelo, y, para que no volviera a levantarse, mis padres vinieron a verme en el aniversario de mi nacimiento. ¿Y cómo fue aquella aparición en escena? Pues yo nací un 26 de enero, en Soria, hace ya unos cuantos años (esto es secreto de sumario, juas). Vine al mundo ya "dando por saco": un mes antes y a las 8 de la mañana. Eso sí, salí de la tripa de mi madre en un plis plas. Creo que estaba harta de tanta agua, todo el día nadando...
Yo siempre digo que como nací en enero y en Soria, por eso me gusta tanto el frío. Pero mi hermano, que nació en febrero y en el mismo sitio, es muy friolero. Así que no es una teoría muy demostrable que digamos.

El día de mi "cumple" fue un día completito. Por la mañana vine a trabajar a las 8:30 como todos los días. Lo que también hice antes de salir y no hago a diario porque soy una vaga, fue "pintarme la ojera". Es que ya tengo una edad en que es importante cuidar el contorno de ojos y si el día de tu "cumple" encima te ves con cara de muerto (tipo niña de la familia Monster) te pueden dar los siete males. Aparecí feliz cual lombriz portando pecadillos varios: saladitos con rellenos ricos, ricos y tarta de manzana. He de decir que para que yo no tuviera que cocinar, Mercadona y Carrefour se ofrecieron a hacerlo por mi. A la hora del café fueron pasando mis compañeros por la salita de los ordenadores para darle un tiento a lo que había traído. También estuve dando vueltas bandeja en mano por si se me había escapado alguien. Aquí, o engordamos todos o no hay trato!. Mis compañeras más cercanas me regalaron unos bonitos guantes largos. No son de esos tipo raso de hacer "strip-tease" o imitar a Gilda -¡ay! ¡esas mentes sucias!- son como de forro polar, abrigan una barbaridad. A la hora de comer, con mis guantes a bordo me marché a casa para comer tan solo una ensalada. El empacho de saladitos y tarta no dejaba hueco para nada mas. Aforo completo.
A eso de las 4:30 llegaron mis padres. Vinieron en avión desde Madrid. En uno de esos mini-avioncitos que parecen de juguete. En el camino del aeropuerto a la ciudad mi padre se hizo amigo del taxista. Tiene una gran afición a preguntarle de todo a los taxistas de los sitios que visita, piensa que son un barómetro fascinante de la visión de los habitantes de un sitio determinado sobre ese sitio. Tras unos cuantos abrazos de oso y achuchones, consultar el correo electrónico, e hidratarse (San aquarius versión Mercadona), salimos a hacer un poquito de turismo. En sus anteriores visitas, mi padre solo había visto Badajoz de noche. Y claro, pues no te haces una idea de dónde estás, ni de si es bonito o feo, ni de cómo son los monumentos... vamos, una mierda (¿se puede decir "mierda" a estas horas?). Así que fuimos en coche hasta la Alcazaba y estuvimos dando una vuelta por las murallas, viendo la Plaza Alta y la Plaza de España. Hacía tanto aire que casi se nos lleva volando desde los miradores. Tras cambiar el coche de sitio estuvimos tomando cafecito (y tarta en caso de mi madre, qué tía!). Al rato se nos unió mi jefa y estuvimos de cháchara hasta la hora de cenar. Para la cena escogí, tras dudar entre varias recomendaciones, el restaurante "Hebe". Se localiza en la margen izquierda del río, en la urbanización Guadiana. He de decir que la cena fue estupenda. Una carta no muy extensa pero con platos escogidos y muy elaborados, un trato magnífico, y una decoración tipo zen (vamos, colores claros y pocos trastos de por medio) completaban el marco perfecto.
Mis padres se fueron al día siguiente, en avión primero hasta Madrid, y luego en coche hasta Soria.

Así transcurrió el "día D", peeeero! ¡Ahí no acabó la celebración!. Ese finde celebré una cena-karaoke-sarao en mi pisito pacense. Era el primer evento en el que abría mi casa, y creo que puedo decir que fue todo un éxito. Invité a mis nuevos amigos extremeños, gracias a los cuales ya no me siento aislada en la chicharra como cuando vine. Gracias mil por aguantarme estos seis mesecillos. La cena consistió en picoteo y "mariconaditas" varias, junto con cosas más potentes como chorizo y morcilla al horno. Todo regado con cerveza y tinto de verano, que , aquí, también se toma en invierno. Recibí un montón de regalitos, que aprovecho para volver a agradecer. No hacía falta, con vuestra presencia hubiera bastado, pequeños!.
Estuvimos viendo un rato el partido del Madrid (a pesar mío, Numantina primero y Atlética después), hasta que convencimos a los tres merengues de la fiesta de que era hora de sacar... el karaoke!!!. Pusimos el "sing star" de la Play, y, tras la típica vergüenza del principio nos hinchamos a cantar y pegar voces. ¡ Qué arte ! ¡ Qué derroche de poderío !. Tanto, que a eso de las 12 y pico mis vecinos empezaron a dar golpes en la pared para que nos calláramos. Obedientemente, nos fuimos a tomar la última por ahí, para no dar más guerra. En resumen, que nos lo pasamos pipa. Eso sí, mi casa quedó declarada zona catastrófica: cinco bolsas de basura saqué el domingo, que me lo pasé enganchada a la fregona. Eso sí, mereció la pena. Acabé agotada, feliz y casi sin voz, como me pasa siempre que hay algún evento de este tipo.

Perooooo.... aquí no acabaron las celebraciones!. El fin de semana pasado (primer "finde" de febrero), tuve la fiesta versión salmantina. Este año tocó "tirapúm" (versión libre de "autopull", que es como se llama en realidad el bar en cuestión). Es uno de esos bares en que hay mesas redondas con "tiracañas" incorporados para que te eches tú la cerveza. Puedes comprar X litros al principio o decir que te lo abran y pagarlo al final. Al principio te llenas el vaso de espuma, pero luego vas teniendo una técnica más depurada. Una de las ilusiones de mi vida es tener un "tiracañas" en casa. Iba a preparar unas barriladas...
En el bar nos juntamos la otra cumpleañera y yo, y mis amigos y ex-compañeros de trabajo en torno a un barril. Estuvimos un buen rato hablando, echando unas risas y diciendo tontunadas. Después, con el apoyo de E. conseguimos llevarlos al karaoke para echarnos unos cánticos. No pudo faltar mi imitación de Shakira, alguna canción "lolailo", alguna macarrilla y una actuación estelar de todo el grupo en modo "Operación Triunfo" cantando "Mi música es tu voz". Vamos, ni los niños cantores de Viena...
No estuvimos demasiado rato para que la gente no se aburriera. Luego seguimos de barecillos, nos encontramos gente conocida, casi nos pegamos con unos niñatos extranjeros... vamos, mil y una películas.
Al día siguiente comimos en casa de J. y tomamos el café en Carbajosa. Luego me entró una mezcla de morriña y síndrome de Estocolmo y no me quería ir... A eso de las 7:30 ya conseguí arrancarme y poner rumbo a Badajoz. Fui escuchando el partido del Atleti y se me hizo más ameno el camino. Una pena de empate.

Y así, entre cánticos, cañas y regalitos, han transcurrido las celebraciones de este nuevo año. Sintiéndolo mucho, creo que en mi patria chica tardaré mucho en celebrarlo, es lo que tiene estar tan lejos. Pero volveré, tarde o temprano volveré!.

Devolvemos la conexión a nuestros estudios centrales.

domingo, 10 de enero de 2010

Año nuevo, retorno a Badajoz y al blog

He ido retrasando el momento de volver a escribir, y se me ha acumulado el trabajo. Atrás quedaron las cenas pre-navidad respectivas, una memorable en Salamanca y otra con las del curro en Badajoz, las navidades propiamente dichas en mi patria chica, los papeleos que intentan afianzar mi incierto futuro... es mucho que contar!. Creo que lo mejor será hacer un resumen escueto porque conforme pasa el tiempo se me van borrando los detalles del disco duro...

El día 23, como miles de españoles más y como el turrón, volví a casa por Navidad. Hice una parada en Madrid, que a la altura de Méndez Álvaro-Entrevías estaba totalmente colapsado por los coches y autobuses que llegaban o salían, y estuve comiendo con mi amigo S., que venía como la cigüeña, de París. A eso de las 5 salí de Madrid hacia Soria y tuve suerte de no encontrarme retenciones ni tráfico excesivo. Llegué con un día de adelanto a la nochebuena, lo cual siempre viene bien para preparase psicológicamente ante tanto festejo.

El día de nochebuena estuve brevemente en la "champanada" pre-cena tan típica de Soria, donde nos juntamos a tomar una copita de champán en la plaza Herradores. Y no es dentro de los bares, no, que a los sorianos el fresquito no nos asusta y más de uno flipa en colores cuando le cuento estas costumbres nuestras. La cena fue en mi casa, 13 personas, 3 perros y muuuucha comida. Previa entrega de regalitos, gritos, risas y alguna cerveza pasamos a la mesa. Mención especial merece el éxito de los productos extremeños. A mi familia le encantó la torta del casar y la cachuela, así como los bombones de higo que fueron lo mas aclamado. Comí tanto que ni el orujo de hierbas que había comprado mi padre especialmente pensando en mí, pudo solventar mi empacho.

El día de Navidad también hubo regalos, así que vinieron los Reyes progresivamente!. Ese día también comimos en mi casa, esta vez chuletillas de cordero hechas en la chimenea por mi padre y mis tíos. El mejor invento de mi casa es la mesa gigante de madera con bancos y la chimenea del sótano. Esa bodeguita cruce de patio andaluz con merendero soriano fue la mejor idea de mis padres cuando remodelaron la casa de recién comprada hace más de 15 años. Quién les iba a decir que vería alguna que otra comida de navidad, timbas varias postpandriales (toma tecnicismo!) y hasta partidas de ping pong!!. Ese ha sido el mejor invento de estas navidades: mi hermano nos regaló una red portátil de ping pong y fue un puntazo. Por cierto, qué malos somos jugando!!!.

Entre eso días y nochevieja apenas salí de casa. La culpable fue una infección de orina que me dio bastante guerra, porque me estuve tomando unos antibióticos frente a los que el bicho en cuestión era resistente. Qué capullo!. Conseguí que mis riñones volvieran a su ser a tiempo para poder salir en fin de año. Eso sí, abrigadita hasta arriba para no volver a coger frío, porque en fecha tan señalada, casi siempre se nos hace de día (este año no fue una excepción). Y Soria en Año Nuevo al amanecer es de lo más fresquito...
En nochevieja ya estábamos un poco hasta arriba de tanto comer y ese día la cena fue de pescado y cardo, más ligerita. Conseguí comerme más o menos las doce uvas, aunque la mitad se me quedaron espachurradas en la boca y me las tragué luego, así que tendré suerte este año solo hasta octubre o por ahí...

Qué más contar de las navidades... reseñable la primera cena de primos mayores de 18, que fue todo un éxito!. Aparte de que comimos mucho y bien, luego fue muy divertido porque estuvimos contando batallitas de cuando éramos pequeños, fuimos al bingo a echarnos unas risas, a bailar estilo verbena en el Avenida... vamos, que estuvo divertida la noche. Espero que esta sea la primera de una gran tradición de cenas "primiles"!. Especial mención a mi prima P., que se lo curró un montón para poner a todo el mundo de acuerdo, buscar un sitio, ver menús...etc. Eres un crack tía!

Siguieron unos días de calma chicha, y después de reyes, vuelta a Badajoz. A los reyes les pedí una nevada, pero me la trajeron con retraso y vino entre la noche del 6 y el día 7, justo cuando yo me iba de Soria. Fue un viaje intenso, la carretera estaba a trozos bien, a trozos mal, y no paró de nevar hasta pasado Madrid. Luego empezó a llover. Así que los 600 km se me hicieron eternos.

Y ya aquí, mucha morriña y depresión postvacacional, que con el paso de los días y los ánimos de las tres o cuatro personas majísimas que tengo alrededor se me va diluyendo. En nada además es mi cumpleaños, y este año ya tengo tres ciudades donde celebrarlo. Más me vale no mudarme a muchos más sitios, porque sino voy a tener que alquilar un avión para ir a mis propias fiestas!.

Noticia de última hora: Está nevando en Badajoz!!!!!!!.
He traído la nieve a la chicharra... ;)



martes, 15 de diciembre de 2009

¿Ola de frío?

Está visto que para que llegue el invierno de verdad a Badajoz, tiene que haber una ola de frío. Ayer había unos 3ºC y me vine andando al trabajo para disfrutar del fresquito. Como decía un amigo mío, "tú eres de Soria, donde al frío lo llaman fresco". Algo de razón tenía. A lo que iba, que ayer me tuve mi media hora de paseo a las 8 de la mañana. Con lo que no contaba es con el aire tan terrible que hacía. Como para cruzar el puente echas más de diez minutos (es un pedazo de puente larguísimo), mis orejas congeladas estuvieron a punto de caerse al Guadiana. ¿Os imagináis a los patos peleándose por una oreja mía? Escena dantesca…

Esta mañana se estaba mucho mejor: 0º C (ni frío ni calor) y nada de aire. He venido a currar feliz cual lombriz acordándome de los inviernos sorianos. Ahora, cuando me pregunten cómo es que me conservo tan bien, diré que, además de tener buenos genes, me he pasado media vida en un congelador con sol. Los sorianos somos como los guisantes de Frudesa, vivimos ultracongelados!.

Soria es así, tú miras por la ventana y piensas: ¡qué buen día hace! Y luego al salir a la calle te pelas de frío. Pero eso en Soria nunca ha disuadido a nadie de tomarse unas cañitas al raso en la Herradores... aunque se te queden los dedos un poco pegados al vaso!.


Me da pena de que en mi casa estén pasando tanto frío, porque lo que aquí para mí es un tiempo normal, allí es una ola de frío de verdad, donde se congelan hasta las ideas a través del gorro. Ayer me contaba mi madre por teléfono que a las 8 de la tarde, ya estaban a -5ºC. Me decía que no ha nevado del frío que hace. Eso intentaba explicarle yo ayer a la gente de aquí, que si hace demasiado frío no puede nevar. Se quedaron un poco con cara de póker. Y es que Badajoz y nieve, como que no.


Menos mal que la semana que viene empiezan las vacaciones de Navidad, me iré a mi casa y volveré a ponerme la bufanda y los guantes, a echar vaho cuando ando por la calle, a jugar con mis perros en la nieve… en definitiva, al invierno soriano que tanto echo de menos!.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Visitas

Tras el paréntesis habitual de casi un mes, aquí me tenéis de nuevo.
He de decir que… por fin empiezo a tener visitas!!!!!. Inauguró la temporada mi amigo “el del atleti”, y después he tenido por aquí en findes diferentes a mi madre y mi abuela y a la pequeña gran E!. Lo único malo es que cada vez que viene alguien a verme lo llevo de ruta gastronómica y acabo con un empacho terrible, luego estoy una semana haciendo dieta para que mi sistema se recupere…
Vamos por orden cronológico. Después del puente de los santos, la primera fue la visita familiar. Las tres generaciones se pasearon por la parte vieja de Badajoz (debería decir antigua, pero como está sin restaurar la mayor parte, parece que está viejo!) y también visitamos Olivenza. Qué pueblo tan bonito! Se nota que fue portugués en tiempos: todo casitas blancas, calles adoquinadas, rejas en las ventanas, iglesias manuelinas y un castillo con su torre del homenaje. Pero la gran sorpresa es su museo. Es una especie de tienda de antigüedades a lo bestia: objetos del siglo pasado expuestos tal y como estaban entonces, me explico: una habitación es la carpintería, otra la peluquería, otra la sala de música… es realmente digno de ver, nunca había visto una compilación tan buena de este tipo de cosas. Y es bastante más grande de lo que me imaginaba. Otra cosa que nadie se puede perder cuando va a Olivenza, es su tarta típica, la Técula Mécula (a que mola el nombre? Repetid conmigo: TéculaMéculaTéculaMéculaTéculaMécula...). A mí particularmente, como no me gusta la yema tostada ni las cosas de almendra, no me hizo mucha gracia; pero mi madre y mi abuela se relamían como cuando se me cae un trozo de salchichón al suelo y mi perri lo coge al vuelo.
Al día siguiente emprendimos viaje rumbo al sur, a conocer mis orígenes!. Mi abuela nació en Azuaga, aunque solo vivió allí hasta los tres años, luego se marchó con su familia a Peñarroya-Pueblo Nuevo, que está muy cerquita pero ya en la provincia de Córdoba. En medio de los dos pueblos está otro, muy pequeñito, que se llama la Granja de Torrehermosa. Ahí siguió yendo mi abuela de joven a ver a su familia hasta que se casó. Así que le prometí que cuando viniera a verme, la llevaría a ver a los primos que le quedan por allí, y eso hicimos.

Azuaga es un pueblo precioso, las casas todas blancas, encaladas y remozadas, las iglesias también blancas, callejitas estrechas… una pena que no nos diera tiempo de andar más por allí. Tengo que volver. Estuvimos con un primo de mi abuela que es igualito a mi bisabuela, mi madre no lo había visto nunca y lo reconoció por eso!. Luego de estar con él y su familia nos marchamos hacia la Granja, donde comimos con otro de sus primos y familia, y estuvimos hablando y viendo fotos antiguas. Resulta que el hermano de mi abuela estaba pasando una temporada en Peñarroya, así que decidimos que, como están al ladito, pues también pasarnos por allí. Peñarroya-Pueblo Nuevo son dos pueblos que quedaron unidos. Según la leyenda Pueblo Nuevo nació porque un perro (llamado “Terrible”) escarbando se encontró algo que brillaba y así empezó allí la minería. Fue un pueblo muy industrial, con minas, fundiciones… así que no es especialmente bonito, pero a mi abuela le hizo mucha ilusión, porque es donde más tiempo vivió. Aparqué justo enfrente de la iglesia donde se casó, en un parque que le llaman popularmente “el llano”, que es donde supuestamente el perro se puso a escarbar. Estuvimos con mis tíos, sus cuñados… un montón de gente a la que mi madre y abuela hacía mucho que no veían. Muchas risas, fotos e invitación a tres pueblos distintos para cuando quiera!. Y eso que no me conocían de antes, qué gente más maja. Este viaje demuestra que tengo buenos genes!!!.

Al finde siguiente me vino a visitar E!. Estuvimos el viernes de fiesta por Valdepasillas y el sábado de turismo gastronómico y cultural a la vez (era la feria de la tapa en el casco histórico). Estuvimos con mi compañera de trabajo y tocaya, que es más maja que las pesetas, y con sus amigos. Descubrí una costumbre pacense fascinante: para ellos ir de cañas es comer por ahí, tomarse unas cañas, y luego unos copazos por la tarde, y seguir hasta la hora de cenar. Entonces es cuando la gente se va a casa, o se va y vuelve tras la ducha y el “arreglo”, o se queda directamente hasta las tantas de la mañana. A las 7 de la tarde están abiertos todos los bares en plan pub para bailar… me pareció curiosísimo. En el resto de España yo creo que esas costumbres se reservan para las bodas y comidas de empresa, y aquí es de lo más normal. Creo que Badajoz nunca dejará de sorprenderme.

El día siguiente salió lluvioso y asqueroso, lo que no nos impidió hacer turismo. Como Évora me había gustado mucho y me quedaron cosas por ver, allí que fuimos. He de añadir a mi guía viajera de la entrada anterior unos cuantos lugares recomendables: la capilla en la Posada dos Loios. En realidad es una pedazo de iglesia, con unos murales gigantes de azulejos pintados de azul con escenas diversas. Están enterrados los nobles que construyeron el palacio y toda su familia ahí. Ahora el palacio es un hotel, y el restaurante tiene un patio abierto donde se celebran bodas y demás eventos. También conseguí ver por dentro la catedral. El claustro es lo que más me gustó. A ser posible id cuando haga buen tiempo, porque se puede subir a una especie de terraza que es el techo del claustro. Yo, que no tengo dos dedos de frente y soy muy cabra, aunque estaba lloviendo a cántaros vi una puertecilla con una escalera de caracol y sin luz, y en seguida me subí a inspeccionar. Las vistas son muy bonitas, pero puede pasar desapercibido porque las escalerillas son muy estrechas, dentro de una “microtorre” y no te fijas en que existen. La catedral y la Posada dos Loios tienen también un museo religioso y uno de arte respectivamente, pero no los visitamos por falta de tiempo. Mención especial de nuevo a los dulces portugueses. Solo de pensar en esa repostería se me hace la boca agua! Ñaaaaaaam!.

A la vuelta paramos a comer en Elvas, que está muy cerca de Badajoz. Todo el mundo me había dicho que tenía que ir a comer allí, pero nadie me había comentado que además el pueblo es muy bonito!. El casco histórico está rodeado por una muralla tipo fuerte, con foso y puerta levadiza, y además hay un enorme acueducto de tres arcadas que casi da la vuelta al pueblo. Comimos en un restaurante que se llama “Lusitania” un arroz de marisco para caerse de espaldas. Como diría Arguiñano: rico, rico, rico.
Acabamos ese día con jornada futbolera: la victoria del Numancia, la derrota del Madrid y la goleada del Atleti. Completito, completito.

Este puente de la Constitución-Inmaculada he estado en Soria: reencuentro con el fresquito, la familia, mis perris, mis amigos, el vermú con mis tíos… vamos, lo que viene siendo la vida Soriana.

Y heme aquí de nuevo en Badajoz, esperando a las navidades y confiando en que en Soria, sean blancas.

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Puenting" de los Santos (1ª parte: Portugal)

Estimados lectorcillos, esta vez no he dejado pasar tanto tiempo para actualizar. Hay una buena razón: que he hecho un montón de cosas en estas tres semanas!!.

Hace dos semanas celebramos la festividad de los santos. La noche de Halloween me gusta mucho, porque siempre he sido bastante bruja (en el sentido de mala, no me pidáis que os toque la lotería), y lo de disfrazarme me encanta!. Pero el día de Todos los Santos no es santo (valga la redundancia), de mi devoción. En Soria, da la impresión de que la gente solo se acuerda ese día de que tiene familiares que han pasado a mejor vida. Vas al cementerio con tus flores (o sin ellas, al gusto de cada uno), y ves a la gente paseando por allí como si fuera el "Collao", vestidos de domingo, y saludando a la concurrencia:
- Hombreeeee, qué vida?
- Pues como siempre
- Qué mayor está tu chica!
- Si, ya me va haciendo viejo...
Etc., etc., etc.
Que digo yo, y para "alternar", porqué no se van a "la Herradores", se echan una cervecita y dejan tranquila a la pobre gente que anda allí con su pena?

Bueno, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. No voy a debatir sobre el día de los Santos, porque además este año me ha pillado en Badajoz. En principio, tenía pensado ir a Soria, pero rodear Madrid en días de pre- y post- puente puede ser terrible. Así que lo he dejado para el de diciembre, que es más largo y así te puedes tomar el atasco con más filosofía.

Total, que tres días festivos y Extremadura en todo su esplendor otoñal. Un amigo mío (que se apunta a un bombardeo, todo hay que decirlo), decidió venir a verme y pasar un puente turístico rodando por las carreteras de España. Y eso hicimos, el sábado 31 nuestro primer destino fue Portugal. La frontera está a 6 km de Badajoz, así que puedes ir a tomar el vermú y volver.
La zona de Portugal que limita con Badajoz y se extiende hasta casi Lisboa y Setúbal es la región del Alentejo. Es un área rural que se parece a la dehesa salmantina y extremeña, con algunos pueblecitos muy pintorescos, algunos con su castillo y todo.

He de decir en favor de Portugal , que nos lleva una ventaja bestial en tema infraestructuras públicas: hay autopistas de norte a sur, de este a oeste y por todas partes entre medias. Eso sí, son todas de pago, pero merece la pena: buen firme, poco tráfico y un montón de gasolineras. Y lo más curioso, hay un cartelito antes de cada una con los precios de la gasolina y los km que faltan hasta la siguiente. Parecido a España, que a veces parece un capítulo de CSI: una joven perdida en el desierto, donde la próxima gasolinera está a 400 km... los chacales aúllan relamiéndose con su posible cena y el típico psicópata acecha en lontananza. Pues si le quitas el desierto y le pones pinos tienes el tramo entre Valladolid-Soria o Burgos-Soria. Espero, eso sí, que sin psicópatas!.

Volviendo a nuestra ruta, dentro del Alentejo, uno de los principales núcleos turísticos es Évora, declarada patrimonio de la humanidad. Así que ese fue el destino al que primero dirigí mis pasos (bueno, mis ruedas). Évora es un pueblo que ya visité en una excursión a Lisboa que hice con la facultad. Recuerdo que me pareció un sitio muy bonito, pero lo vimos deprisa y corriendo. Así que tenía ganas de volver y verlo en condiciones. Está a unos 80 km de Badajoz, y, como os he dicho antes, toooodo el camino de autopista.
Al rato de ir conduciendo caigo en la cuenta de que en Portugal hay... una hora menos!!!. Así que en vez de las 9 de la mañana son las 8 y estarán todos los monumentos cerrados... qué desastre!. Así que claro, no había ni un alma por la carretera, un sábado a las 8...
Decidimos igualmente parar en Évora, aunque solo fuera para desayunar. Aparqué en una placita y nos dirigimos a patita, y por pura intuición, hacia donde se veían las torrecitas de una iglesia grande. Tuvimos suerte porque acabamos llegando a la plaza mayor. Todo el pueblo son casitas blancas, alguna con la fachada alicatada de los típicos azulejos pintados portugueses, rejas en las ventanas y las carreteras con adoquines. Muy típico todo. En la plaza mayor, una cafetería abierta!! Aleluya!!. Otra de las grandes cosas de Portugal es la comida, en particular la bollería y los dulces en general. En esa cafetería estaban sacando del horno bandejas de cosas ricas recién hechas... ñam ñam!. Me pedí un té negro (um cha preto), con una tartaleta de manzana que estaba de muerte natural. Así, con algo de glucosa llegando a mi cerebro, ya sí podía empezar a hacer turismo. En esa plaza (Praça de Giraldo), además del ayuntamiento y unos soportales con bares, hay una bonita fuente y una iglesia donde no pudimos entrar porque, aunque había un señor limpiando la entrada con una manguera, no nos dejó pasar porque estaba cerrado. Así que volvimos a usar el truco de: sigue hacia la torre más alta. Así conseguimos llegar a la catedral. Nunca he podido ver por dentro esta catedral, yo no sé si suelen abrirla al público. Si la rodeas, por uno de los lados está el popularmente conocido como Templo de Diana (y mal llamado, por lo que he leído en internet). Es como encontrarte de repente con un cachito del partenón, ahí, en medio del pueblo.


Detrás del templo hay un trocito de la antigua muralla y un mirador hacia el sur del pueblo, que es la parte nueva y no tiene nada de particular. Al otro lado del templo está la Posada dos Loios, que ahora es un hotel, creo, y debe tener una capillita muy mona (pero que estaba cerrada también...). Dieron las nueve en el reloj de alguna de las múltiples iglesias y decidimos volver a la plaza mayor para que nos dieran un plano en turismo y decidir qué más ver. En el camino, en un plaza pequeñísima, entramos en una iglesia que por fuera no tiene nada de particular, pero que por dentro es preciosa. Está absolutamente toda pintada con frescos en las paredes, el techo... por desgracia ni idea de cómo se llama. Está bajando de la catedral hacia la plaza de Giraldo, creo que junto a una calle que según el mapa puede ser el Largo de S. Tiago. En fin, que os recomiendo que la busquéis y callejeéis un poco, es un pueblo que merece perderse y dar unas vueltecillas (y esto, viniendo de una adicta a los mapas, es muy fuerte!!).
Plano en mano, mi amigo se empeñó en ver el "castelo velho". Y no hubo manera de encontrarlo. Creo que solo quedaba viva una pared, así que fue un poco chasco. Después, fuimos a la iglesia de San Francisco, que es bonita, pero su mayor atractivo turístico está en la parte del claustro, por donde se entra a la famosa "capilla de los huesos" (Capela dos Ossos). Es una de estas capillas inquietantes que han salido en algún programa de "Cuarto Milenio", donde las paredes y el techo están enteramente forrados de huesos de gente: calaveras y huesitos varios. En la entrada se lee la famosa inscripción "nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos". Todo muy tétrico, pero tenía muchas ganas de verla. Es bastante pequeñita, pero la verdad es que impresiona. Es el único sitio donde pagamos por entrar, pero fue barato, como uno o dos euros.

Tras ver San Francisco decidimos continuar nuestro camino. Pusimos rumbo a la zona de Setúbal, donde yo quería ir a ver el parque natural de la Arrábida. Hay desde Évora otros 80-90 km. Cruzas entero el pueblo, siguiendo en dirección de S'Arrábida-praias. Y de repente pasas de estar en un pueblo costero a estar en medio del monte, con árboles a ambos lados, una montaña que flipas a la derecha y un precipicio hacia el mar a la izquierda. La tremenda faena fue que cuando entramos en esa zona, se echó una niebla espesa espesa, era como ir atravesando leche condensada. Una pena, porque ese paisaje es muy muy bonito, pero no se veía tres encima un burro!!. Llegamos a la playa de Figueirinha, una de las playas más cercanas para los pacenses. El sitio está muy bien, pero con aquel tiempo, y a las 10 de la mañana solo había algún otro loco paseando, gente haciendo footing, ciclistas y unos cuantos tíos en piragua que salían como de la nada, vaya susto. Yo, que soy muy burra y cabezona, ya que estaba allí tenía que meter los pies por lo menos!. Y eso hice, y joder! qué fría está el agua del Atlántico!. Además, vino una ola, muy maja ella, y me puse de agua hasta arriba. Total, que volví para el coche con lo vaqueros mojados y los pies llenos de arena en las zapatillas (y así me quedé el resto del día...). Unos kilómetros más adelante, está el Portinho da Figueirinha, que es un sitio muy cuco, con un restaurante y un hotel, unas cuantas barquitas, todo muy pequeñito. Eso incluye la carretera, que es estrechísima (hay hasta un semáforo para que no te cruces con nadie en sentido contrario), y con tanta pendiente que parece un tobogán. Si alguien se decide a ir que vaya despacito en ese trozo si no quiere acabar en el agua.

De allí volvimos a Setúbal, mi gozo en un pozo por la niebla de las narices. Subimos a una especie de castillo-fuerte que está en una montaña sobre el pueblo. No me acuerdo del nombre. Ahora es un hotel, como la mayoría de los sitios históricos que no se caen a pedazos. En este, para sacar dinero, tenían expuesto en la entrada un coche. Quedaba fatal, no pegaba ni con cola. ahí con las murallas medievales. En fin, de algún sitio hay que sacar fondos para restaurar estas cosas.
No hace falta entrar al hotel para poder ver las vistas, que son lo más bonito. Se divisa todo el mar hacia un lado, y el monte, con sus molinos y sus casonas al otro. Y puedes jugar a subirte por las minialmenas y hacer un poco el cabra, que es algo que siempre me ha gustado (que se lo pregunten a mis padres, de cuando íbamos a Valonsadero y los niños parecían dos cabrillas montesas por las piedras).
Tras un buen surtido de fotos desde las alturas, bajamos al pueblo. Aunque era un poco pronto, fuimos a comer, porque los portugueses son muy europeos para eso, y a la 13:30 ya estaban todos "jalando". Escogimos un restaurante con terraza que estaba lleno de gente de allí (eso suele ser un buen indicador de calidad), y nos pusimos de marisco hasta arriba. Por 20 euritos por cabeza una bandeja de gambas, otra de almejas y un centollo gigante (una sapateira), con lo de enmedio hecho pasta para untar, pan tostadito...ñam ñam!!.

Con el estómago lleno, cogimos el coche de nuevo y marchamos rumbo a Lisboa. Hay poca distancia entre Setúbal y Lisboa, como 50 km. Ya era un poco tarde, y no iba a dar tiempo de ver mucho, pero aún así, decidimos probar suerte. Entré a Lisboa por la parte norte, y ahí siguiendo las señales de "centro ciudad", y el fantástico GPS interno heredado de mi señor padre, pude llegar sin preguntarle a nadie hasta la praça du Rossio. Y hacía como 8 años de la última vez que había estado!. A veces adoro mis genes!!!.

En el centro, paseíto por las calles peatonales hasta la praça du Comercio (que está toda en obras y no se ve nada, una mierda, si vais a ir mirarlo antes), compra de algún souvenir y coger el coche porque se estaba haciendo muy tarde (no por la hora, sino por el sol, que empezaba a escasear). Subimos hasta el Castillo de San Jorge. He de decir que solo tiene una entrada, y por mi cabezonería dimos una vuelta terrible... ejem. Pero así vimos las vistas desde los cuatro puntos cardinales... algo bueno tenía que tener la metedura de pata. Ya en el castillo, nos dio tiempo a hacer unas pocas fotos y de repente ya era de noche cerrada. Eso sí, tengo unas fotos de atardecer lisboeta (se dice así, creo) preciosísísísísísímaaaas!. El exterior estaba iluminado, pero el interior no, pa'habernos matao!, allí brincando por las murallas a oscuras. Eso sí, estaba perfecto para celebrar Halloween, que era esa noche!. Hasta había alguno que iba disfrazado ya.


Ya súper tarde y con un dolor de pies considerable tras todo el día pateándonos Portugal y de un lado a otro como los feriantes, volvimos a Badajoz.

Nos dio tiempo hasta de ver el segundo tiempo del partido del atleti, que casi mejor no haberlo visto, porque menuda paliza. Sobre todo para mi amigo, atlético hasta la médula, que se quedó más depre... a ver si el atleti espabila, porque vaya temporadita nos está dando, cagüentoloquesemenea!.

Otro día, más. Que llevo aquí un buen rato contando batallitas viajeras. Si habéis leído hasta el final, GRACIAS!

lunes, 26 de octubre de 2009

De calores y mercadillos

Me estoy volviendo como la regla, porque escribo en este blog una vez al mes!!. Os tengo abandonaditos! Lo siento en el alma, pero últimamente estoy muuuuy vaga para el blog. Pero me he hecho la promesa de seguir con esta bitácora, porque la empecé con muchas ganas e ilusión y así debe seguir, al menos mientras esté en Badajoz, que hablar de mi vida aquí fue su primer menester.

Y qué hay de nuevo bajo el sol... bueno, pues entre otras cosas eso mismo, el sol. El calor parece que no se quiere ir. Estoy aburridita ya. Por la mañana hay una niebla y una humedad terribles y a mediodía te asas. Hoy había 26 grados cuando he salido a las 3 de currar. Echo de menos los abrigos, las bufandas, el frío en la cara, cenar sopitas de fideos y "avecrem", el calor del té con miel y el que da mi perri cuando se pone a tu ladito en el sofá... en fin, todas esas cositas agradables que hacer cuando es invierno de verdad. Espero que para el mes que viene esto cambie, porque sino la próxima vez que vaya a Soria, con el cambio de clima, me vuelvo a resfriar. Seguro.

Hablando de calores, el domingo estuve en el "mercaíllo" y hacía una chicharraaaaa.. que de ver tanto abrigo y tanto vestido de franela me dieron los siete males. Eso y el agobio de taaanta gente por esos pasillitos estrechos que quedan entre los puestos. Me probé unos cuantos vestidos y yo le dije al del puesto: "pero no los tiene de manga corta?". Y me responde "hombreeee, pero eh que tiene que llegar er frío, aunque hoy haga caló!". Yo no me lo creí demasiado y al final pasé de los vestidos asfixiantes y me fui sin comprarle nada. Me compré uno muy mono, en otro puesto, de manga corta por 10 eurillos. Me encantan las gangas!!.
Y es que yo soy muy de mercadillo. Muy de buscar las súper ofertas y los chollos, del cachondeo de los tenderos llamando a las "marías" y los africanos con su "barrato barrato". He de decir que en el mercadillo de Badajoz los gitanos de los puestos tienen una gracia especial, se escuchaba cada salida que daban ganas de decirle a alguno: "deje el puesto hombre, que haciendo monólogos se iba a sacar una pasta!".

Hice buenas comprillas: aparte del vestido, un pijama por 6 euros y dos juegos de sábanas "pirenaicas" para mis camas de invitados. Así no pasarán frío mi madre y agüela cuando vengan el mes que viene. Espero que este invento de las sábanas de forro polar funcione, porque no tengo mantas!. Y es que había un montón de puestos de mantas, sábanas, edredones... y algo que me chocó mucho, porque en Soria no lo he visto, muchos puestos de telas al corte, en rollos gigantes para que la gente se haga sus trajes o sus cortinas. Me resultó curioso. Otra diferencia con los mercadillos soriano y salmantino, que aquí había muchísimos portugueses. Esto demuestra que ellos también vienen aquí a comprar. Eso sí, si para nosotros el producto estrella son las toallas y los chándals, qué comprarán aquí los portugueses? los calcetines blancos para los chándals? Esto merece una investigación en toda regla, lo que no sé si llamar mejor a Grissom o a Iker Jiménez...

Y para rematar mi día de mercadillo, cerca del aparcamiento había puestos de verduras. Esa maravillosa huerta pacense que he descubierto y tanto me gusta!. Así que con mis bolsas y un kilo de limones, me fui para casa más feliz que una lombriz.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Chocolate y alpargatas

Este título tan surrealista, al igual que casi todo en esta vida, tiene una explicación. Hoy voy a hablar de esas grandes olvidadas: las tiendas de ultramarinos.

Desde que nacieron los carrefures, mercadonas, sabecos y demás "hipers" y "supers", y desde que la gente vive en urbanizaciones que no tienen ni un triste kiosko, las tiendas de barrio han ido perdiendo clientela. En los barrios de toda la vida, siguen funcionando, por lo cómodo de bajar en zapatillas de estar por casa y con los rulos a por un par de manzanas o unas pechugas de pollo. Pero en muchos casos la gente prefiere coger el coche, aparcarlo fácilmente y comprar todo de una vez.

En las ciudades grandes prácticamente han desaparecido las tiendas de ultramarinos porque ya no tienen mercado. Algunas de las que quedan se han reconvertido en "delicatessen": anchoas del cantábrico, bonito del norte, patatas de añavieja... En Soria aún queda alguna de las tradicionales, pero ya poquitas. Allí aún triunfan la panadería y carnicería de toda la vida, el trato personalizado (Pepa, que hoy tengo unos calamares frescos frescos!), la calidad del producto (ese cordero soriano... ñam ñam) y el poder marujear un rato (mira la Paca qué teñido más feo lleva...), todo por el mismo precio. Así mantienen la clientela estos "chiquicomercios".

Y... llegué a Badajoz. Aquí hay dos carrefures y tropecientos mercadonas. Así que para las compras grandes no tengo problema. Peeero! resulta que la provincia de Badajoz tiene una huerta estupenda, producción propia de todo lo habido y por haber, y eso, en los hipermercados, pues no suele estar. En mis primeros días en mi nuevo barrio me dediqué a reconocer el terreno. Así descubrí una tiendecita de ultramarinos que hay en el bloque de al lado, superhipermegacerca de mi casa. Entré un día porque vi que vendían fruta y pensé que era una frutería. La tienda es como un pasillo, estrechita y larga, con la fruta a la izquierda y al fondo algo de droguería, latas, chucherías... compré algo de fruta y estaba "BUENISÍSIMA"!. Así que decidí dejar de comprar fruta y verdura con sabor a plástico y pasarme a la tiendecita del barrio. Pero no sólo está genial el producto, sino que el trato no tiene naaaaadaaa que ver. La dependienta, una señora encantadora con mandil y su acentillo extremeño me dijo: "a ver hiha, qué mah te pongo. Ehtoh melocotoneh han venío mu buenoh. Quiereh arguna cosita mah?". Vamos, que me ganó. Con eso y con los melocotones, que estaban de morirse.

Cada vez que bajo me hace gracia ver las escenas típicas de mi infancia, es como viajar en el tiempo:
-Ay Mari! no tengo suerto, ehta tarde te lo traigo. Ha venío mi marío antes? (la maruja)
-Si, pero no sé si se llevó la sandía, mi niña
-Me das un calipo? (el niño que ya dejan bajar a comprarse chuches)
-Si, y te debo dinero q'ayer se te orvidaron lah vuertah!
-Y tu hiha? ya se ha casao? (la clienta habitual)
-Si, ehta mu contenta con er marío, ya viven en su casa.
-Te voy poniendo la fruta aquí encima, vale? (yo misma, revolviendo tomates con ciruelas en la misma bolsa...)
-Mu bien, arguna cosita mah?
...

Uno de los últimos días que bajé a la tienda me acordé de cuando era pequeña. Entonces mis padres tenían una casa en un "micropueblo" de la provincia de Soria. Ahora tiene tres casas rurales y creo que hasta bares, pero entonces no tenía nada. Por no tener, no tenía ni gente: un solo habitante en invierno!. Era la señora del teléfono, que tenía como una cabina dentro de su casa, y te cobraba por los pasos que habías hablado. Siempre me hizo mucha gracia. No había bares, ni tiendas... así que teníamos que ir a un pueblo cercano cuando queríamos comprar algo. En ese pueblo había una tienda de ultramarinos que me hacía mucha gracia: tenía estanterías hasta el techo, una barra de madera en forma de "L" y podías comprar casi cualquier cosa. Allí encontrabas desde chocolate negro (ñam!) hasta alpargatas de esparto, que era el único calzado que usaba en esos veranos. Lo entrañable de aquella tiendecita de pueblo lo he vuelto a encontrar en la tiendecita de la esquina en Badajoz, y me ha hecho ponerme un poquillo nostálgica. Cambian tanto las cosas en unos pocos años...

En fin, aquí queda mi reivindicación del comercio tradicional, que me estoy poniendo sentimental, y eso sí que no. Intentaré no tener esto tan dejado, últimamente estoy poco inspirada. De hecho, el borrador de esta entrada lleva unos cuantos días esperando. Ay! Será el otoño, que nos pone ñoños... jajajajajaaaaa