miércoles, 23 de junio de 2010

Verbenas

Estoy aburrida, queridos lectores. Parafraseando a P., en este "miércoles-viernes" (mañana en Badajoz es festivo por ser la feria de San Juan) en el que ya he terminado la tarea laboral que tenía para hoy, me encuentro sin saber qué hacer. Así que he decidido dedicaros unas líneas.

El fin de semana pasado estuve en Soria. Hacía dos meses que no iba a mi casa, y la morriña ya me apretaba cual corsé a Escarlata O'hara. Como iba para tan poco tiempo, decidí viajar en avión hasta Madrid y convencer a mi padre de que fuera a buscarme en coche para hacer el resto del trayecto. Así que llegué a media mañana a mi casa, donde mis perros me recibieron con alegría explosiva (¡se acordaban de mí después de dos meses!) y mis padres con un abrazo de oso. Me dio tiempo de hacer de todo, y el sábado por la noche disfruté la que será mi única verbena de este año. Con lo que a mí me gustan las verbenas, y, como dice la canción, verbenas, verbeeenas las de saaan juaaaan. Y esta, aunque era pre-sanjuanera estuvo muy bien.

Un amigo mío recordaba lo importantes que eran las verbenas cuando teníamos 14 ó 15 años. Eran las primeras ocasiones en que te dejaban salir de noche tus padres, aunque después te fueran a buscar. Tradicionalmente, a los muy jovencitos les dejaban hasta el descanso, a eso de las 2:30. En ese par de horas largas las adolescentes bailábamos los primeros pasodobles verbeneros y echábamos un ojo a los "pre-mocitos sanjuaneros". Como decía mi amigo M., ¡cómo nos veníamos arriba en las verbenas con esa edad!. La verdad es que me sentí un poquito mayor, con tanto adolescente imberbe por allí. Pero, he de decir en favor mío y de los mayores que yo, que en las verbenas sorianas los "padres" también bailan, y la juerga se puede extender hasta los "abuelos" si están animados y no se lo impide la osteoporosis. Y es que no hay mas que echar un vistazo en derredor, para ver a todo el mundo cogido por la cintura y bailando ese paso único de las sanjuaneras, que según mi amiga T. son 5 pasitos "p'alante" y 5 pasitos "p'atrás". Según pudimos comprobar in situ, no es exactamente así, sino que va un poco con el ritmo de la música. Eso sí, todo el mundo sabe cuando tiene que cambiar de dirección sin decir nada. Es como un sexto sentido únicamente soriano.

He de decir, que otra cosa única de las verbenas sorianas es el tiempo. No me refiero a que duren mas o menos que en otros sitios, sino a que nos da lo mismo que haya diez grados, una verbena siempre es una verbena. Allí está todo el mundo bailando aunque tenga que llevar su cazadorita a finales de junio. Si se te queda la mano helada por coger el vaso pues lo pasas a la otra. Hablando de eso, este año está tardando mucho en llegar el verano. En realidad, llegó, estuvo una semana y se fue. Eso de Madrid para arriba, porque en Badajoz llevo cociéndome tres semanas... pero habrá mucho tiempo este verano para quejarme a través del blog.

Y, os preguntaréis, toda esta historia verbenera ¿a santo de qué?. Pues porque hoy, a 600 km de esta sartén a fuego vivo, empiezan las fiestas de mi patria chica. Hoy es "miércoles el pregón". Este año no puedo ir, porque a parte de que estoy a tomar por saco según se tuerce, el sábado tengo una boda en la provincia de Salamanca y me haría cosa de 1000 km en tres días. Y, la verdad, no me apetece. Porque aunque soy muy soriana y muy sanjuanera, es un palizón. Y, conociéndome, igual me lío y no llego a la boda. Y J. (la novia) me escocotaría literalmente. Y a mi familia le duraría el cachondeo hasta las fiestas del año que viene. Así que, me temo que tendré que abstenerme de los sanjuanes del 2010.

Pero os prometo que en el baile post-boda, en lugar del "panamericano", estaré cantando sanjuaneras. ¡ A Dios pongo por testigo !.

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