lunes, 7 de septiembre de 2009

Microvacaciones vol.1

El viernes pasado, a eso de las 3:15 me dispuse a salir de casa. Cogí la bolsa de viaje, las instrucciones de la Vía Michelin, mi mochila de lunares... y al coche!. Tenía que encontrar el aeropuerto de Badajoz, y me habían dicho que no es tarea fácil, así que como el vuelo salía a las 5 me fui con tiempo de sobra. Cojo la calle enorme que va hacia la carretera de Madrid, y, tras decenas de rotondas, camiones y concesionarios de coches, por fin cojo la salida que lleva hacia "Talavera la Real. Aeropuerto".

Cambiamos a una carretera nacional un poquito "estrechuja", que va dirección Talavera. Paso de largo por el campo de golf, sembrados de remolacha, patatas y demás verduritas. En un cartel pone que a 13 km está Talavera y el aeropuerto a 9, así que se supone que la entrada está un poquito antes. A la entrada de un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo, hay una raqueta donde tengo que girar y se supone que ya enfilo al aeropuerto. Bueno, pues cogiendo ese cruce voy a dar a una carretera estrecha, sin rayas pintadas, y donde hay alguna nave a los lados y poco más. Paso la zona de naves y me encuentro... campos de maíz (como en la peli de Stephen King, qué mal rollo!). Ni una casa, ni un edificio, ni un cartel... Mientras canto "Triniáááááá! ayyyyy, mi Triniáááááá...." a dúo con Rocío Jurado pienso en si me habré perdido. Continúo unos 2 o 3 Km así, pasando campos de hortalizas. Ni rastro de una torre de control, un avioncito pasando... Al final de una recta llego a un cruce donde por fin encuentro un cartel donde pone "aeropuerto". Así que siguiendo la carretera de la derecha, y literalmente en medio de la nada, aparece el lugar en cuestión.

Aparco a la sombra (bendita sea la sombra en la chicharra pacense) y salgo hacia la terminal. Sigo sin ver por ningún sitio la torre de control. La terminal en cuestión es como de "coña": nada de una fila de mostradores, gente mirando los paneles informativos...etc. Es una especie de rellano pequeño donde al fondo a la derecha hay una cafetería, al frente sólo dos mostradores de facturación, y pegadito a ellos el control de policía y el arco de seguridad. Todo del tamaño del salón de mi piso más pasillo. Un poco más allá los baños.
Son apenas las 3:50. Me pongo a leer en una de las 10 sillas de plástico naranja que hay. Solo hay otros dos pasajeros con maletas. Al poco llegan los "azafatos" y abren un mostrador. Facturo la bolsa a eso de las 4. El vuelo sale a las 17:05 y el embarque es... a las 16:45! Podía estar echándome la siesta... grrrrr. Me pongo a leer de nuevo. Llega algún pasajero más. En los monitores no hay más vuelos programados que el de Mallorca. La gente está como en su casa: los de seguridad con los azafatos y demás personal: "hombre Pepe! a qué hora te vas hoy?", en ese plan.

Me aburro de estar en esas sillas tan "jodidamente" incómodas. Por qué TODAS las sillas de los aeropuertos son incómodas? Hasta las más modernas te machacan los huesos al cabo de un rato (como las de la T4, mucho diseño y poca ergonomía). Alguien debería hacer una estadística sobre eso y sacar este complot a la luz!. Seguro que están compinchados los que ponen el mobiliario en estos sitios con el colegio de fisioterapeutas...

A las 16:50, por fin, abren el control policial. Sólo un policía está para revisar los equipajes y hay otro para ver el monitor. Hacemos cola los 10 ó 12 pasajeros del vuelo. Cuando ya casi me toca, los viajeros de delante mío (un matrimonio) empiezan a hablar con el "segurata":
- Hombre, pero tú no eres Manolo?.
- Si, si, soy yo.
- Ya decía yo que tu cara me sonaba. Pues hace ya que no te veíamos por el barrio...
Vamos, igualito que en un pueblo. Como si estuviera en Soria en "El Collado". Qué fuerte!.

Pasamos a LA sala de embarque (la única que hay) y parece que he viajado en el tiempo hasta los años 70: filas de sillas cutres, de plástico y naranjas contra las paredes, mesitas bajas beis, un gotelé gordo medio marrón en las paredes con manchones de humedad y escarpias que algún día debieron sujetar algo, una foto de los terroristas más buscados, plantas de mentira con una dedo de polvo, ceniceros de pie... es como estar en una "peli" del destape, me explico: pensad en ese protagonista, ese típico "macho ibérico" que va a ser padre (Esteso, Manolo Escobar o Paco Martínez Soria servirían) y está esperando en la sala del hospital con sillas de plástico naranja, gotelé feo, techo marrón y baldosas verde oliva. Anda de un lado para otro y fuma sin parar porque es lo más normal del mundo. Pues algo así es la sala de embarque de Badajoz. Aún no se puede pasar al avión, así que me siento en una silla observando el "hallazgo histórico". Una "niña-patada" voz de pito no hace más que dar la nota buscando llamar la atención, qué plasta!.

Cuando ya podemos pasar, nos cortan la tarjeta de embarque y salimos a la chicharra. No hace falta autobús, vamos andando al avión, que está "aparcado" él solito en medio de la pista. Es un avión que parece de juguete, súper pequeño! ¿¿Seguro que esto vuela??. Una señora está fregando el rellano del avión como si fuera el de su portal y tenemos que esperar un poco antes de subir. También tipo pueblo.

Una vez dentro busco mi asiento y me doy un coscorrón de lo bajito que están los compartimentos de las maletas y eso que mido 1,60!.
El despegue es inmediato, y durante el vuelo nos dan un refresco y un par de galletitas, cosa que en los vuelos más "normales" de Iberia ya no hacen. Olé y olé Air Nostrum y el low-cost!.

Llego sana y salva a Mallorca. Me recogen mis padres y empiezan mis mini-vacaciones!.

Aquí dejo la primera parte de la crónica, que bastante me he enrollado ya. En el próximo capítulo cómo mi perro se pasea a sí mismo y otras batallitas.

5 comentarios:

Unknown dijo...

jejejeje Cualquiera se pega unas minivacaciones como esas, con esa keli con esa piscina!!! jajajaja

Tu crees que el aeropuerto de soria será igual que el de badajó? jajaja

Martushka dijo...

pufff yo creo que el de Soria sería aún peor!!! jajajajjaa. La gente con botas de goma quitando la nieve con palas... un cuadrito!

Unknown dijo...

Ja, ja, Marta! me estoy imaginado la escena de Paco Martinez Soria o en la sala de espera de cualquier hospital de hace más de 30 años!
Cada vez estoy más convencida de terminarás dedicándote a la literatura, no sé todavía cuando darás el paso, pero es día va a ser un día grande para la humanidad, ja, ja...

Que sepas que es mi hermana Mariajo la que me avisa cuando actualizas!

Descansa mucho y escribe algo, porque es uno de los mejores momentos del día!

Maggy Antonietta dijo...

Jaja marta te das cuenta de que esta historia podria servir para un corto de cine??? jajaja lo de la nina-patada es muy gracioso. ala a disfrutar de mallorca majeta!

scb dijo...

Vaya, he caído en tu blog de pura casualidad y me llamó mucho la atención eso de Soria a Badajoz (por pura empatía, creo, lo mío fue de Madrid a Badajoz).

Le eché un vistazo y es muy divertido. Te animo a que sigas escribiendo. Un saludo.