martes, 15 de diciembre de 2009

¿Ola de frío?

Está visto que para que llegue el invierno de verdad a Badajoz, tiene que haber una ola de frío. Ayer había unos 3ºC y me vine andando al trabajo para disfrutar del fresquito. Como decía un amigo mío, "tú eres de Soria, donde al frío lo llaman fresco". Algo de razón tenía. A lo que iba, que ayer me tuve mi media hora de paseo a las 8 de la mañana. Con lo que no contaba es con el aire tan terrible que hacía. Como para cruzar el puente echas más de diez minutos (es un pedazo de puente larguísimo), mis orejas congeladas estuvieron a punto de caerse al Guadiana. ¿Os imagináis a los patos peleándose por una oreja mía? Escena dantesca…

Esta mañana se estaba mucho mejor: 0º C (ni frío ni calor) y nada de aire. He venido a currar feliz cual lombriz acordándome de los inviernos sorianos. Ahora, cuando me pregunten cómo es que me conservo tan bien, diré que, además de tener buenos genes, me he pasado media vida en un congelador con sol. Los sorianos somos como los guisantes de Frudesa, vivimos ultracongelados!.

Soria es así, tú miras por la ventana y piensas: ¡qué buen día hace! Y luego al salir a la calle te pelas de frío. Pero eso en Soria nunca ha disuadido a nadie de tomarse unas cañitas al raso en la Herradores... aunque se te queden los dedos un poco pegados al vaso!.


Me da pena de que en mi casa estén pasando tanto frío, porque lo que aquí para mí es un tiempo normal, allí es una ola de frío de verdad, donde se congelan hasta las ideas a través del gorro. Ayer me contaba mi madre por teléfono que a las 8 de la tarde, ya estaban a -5ºC. Me decía que no ha nevado del frío que hace. Eso intentaba explicarle yo ayer a la gente de aquí, que si hace demasiado frío no puede nevar. Se quedaron un poco con cara de póker. Y es que Badajoz y nieve, como que no.


Menos mal que la semana que viene empiezan las vacaciones de Navidad, me iré a mi casa y volveré a ponerme la bufanda y los guantes, a echar vaho cuando ando por la calle, a jugar con mis perros en la nieve… en definitiva, al invierno soriano que tanto echo de menos!.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Visitas

Tras el paréntesis habitual de casi un mes, aquí me tenéis de nuevo.
He de decir que… por fin empiezo a tener visitas!!!!!. Inauguró la temporada mi amigo “el del atleti”, y después he tenido por aquí en findes diferentes a mi madre y mi abuela y a la pequeña gran E!. Lo único malo es que cada vez que viene alguien a verme lo llevo de ruta gastronómica y acabo con un empacho terrible, luego estoy una semana haciendo dieta para que mi sistema se recupere…
Vamos por orden cronológico. Después del puente de los santos, la primera fue la visita familiar. Las tres generaciones se pasearon por la parte vieja de Badajoz (debería decir antigua, pero como está sin restaurar la mayor parte, parece que está viejo!) y también visitamos Olivenza. Qué pueblo tan bonito! Se nota que fue portugués en tiempos: todo casitas blancas, calles adoquinadas, rejas en las ventanas, iglesias manuelinas y un castillo con su torre del homenaje. Pero la gran sorpresa es su museo. Es una especie de tienda de antigüedades a lo bestia: objetos del siglo pasado expuestos tal y como estaban entonces, me explico: una habitación es la carpintería, otra la peluquería, otra la sala de música… es realmente digno de ver, nunca había visto una compilación tan buena de este tipo de cosas. Y es bastante más grande de lo que me imaginaba. Otra cosa que nadie se puede perder cuando va a Olivenza, es su tarta típica, la Técula Mécula (a que mola el nombre? Repetid conmigo: TéculaMéculaTéculaMéculaTéculaMécula...). A mí particularmente, como no me gusta la yema tostada ni las cosas de almendra, no me hizo mucha gracia; pero mi madre y mi abuela se relamían como cuando se me cae un trozo de salchichón al suelo y mi perri lo coge al vuelo.
Al día siguiente emprendimos viaje rumbo al sur, a conocer mis orígenes!. Mi abuela nació en Azuaga, aunque solo vivió allí hasta los tres años, luego se marchó con su familia a Peñarroya-Pueblo Nuevo, que está muy cerquita pero ya en la provincia de Córdoba. En medio de los dos pueblos está otro, muy pequeñito, que se llama la Granja de Torrehermosa. Ahí siguió yendo mi abuela de joven a ver a su familia hasta que se casó. Así que le prometí que cuando viniera a verme, la llevaría a ver a los primos que le quedan por allí, y eso hicimos.

Azuaga es un pueblo precioso, las casas todas blancas, encaladas y remozadas, las iglesias también blancas, callejitas estrechas… una pena que no nos diera tiempo de andar más por allí. Tengo que volver. Estuvimos con un primo de mi abuela que es igualito a mi bisabuela, mi madre no lo había visto nunca y lo reconoció por eso!. Luego de estar con él y su familia nos marchamos hacia la Granja, donde comimos con otro de sus primos y familia, y estuvimos hablando y viendo fotos antiguas. Resulta que el hermano de mi abuela estaba pasando una temporada en Peñarroya, así que decidimos que, como están al ladito, pues también pasarnos por allí. Peñarroya-Pueblo Nuevo son dos pueblos que quedaron unidos. Según la leyenda Pueblo Nuevo nació porque un perro (llamado “Terrible”) escarbando se encontró algo que brillaba y así empezó allí la minería. Fue un pueblo muy industrial, con minas, fundiciones… así que no es especialmente bonito, pero a mi abuela le hizo mucha ilusión, porque es donde más tiempo vivió. Aparqué justo enfrente de la iglesia donde se casó, en un parque que le llaman popularmente “el llano”, que es donde supuestamente el perro se puso a escarbar. Estuvimos con mis tíos, sus cuñados… un montón de gente a la que mi madre y abuela hacía mucho que no veían. Muchas risas, fotos e invitación a tres pueblos distintos para cuando quiera!. Y eso que no me conocían de antes, qué gente más maja. Este viaje demuestra que tengo buenos genes!!!.

Al finde siguiente me vino a visitar E!. Estuvimos el viernes de fiesta por Valdepasillas y el sábado de turismo gastronómico y cultural a la vez (era la feria de la tapa en el casco histórico). Estuvimos con mi compañera de trabajo y tocaya, que es más maja que las pesetas, y con sus amigos. Descubrí una costumbre pacense fascinante: para ellos ir de cañas es comer por ahí, tomarse unas cañas, y luego unos copazos por la tarde, y seguir hasta la hora de cenar. Entonces es cuando la gente se va a casa, o se va y vuelve tras la ducha y el “arreglo”, o se queda directamente hasta las tantas de la mañana. A las 7 de la tarde están abiertos todos los bares en plan pub para bailar… me pareció curiosísimo. En el resto de España yo creo que esas costumbres se reservan para las bodas y comidas de empresa, y aquí es de lo más normal. Creo que Badajoz nunca dejará de sorprenderme.

El día siguiente salió lluvioso y asqueroso, lo que no nos impidió hacer turismo. Como Évora me había gustado mucho y me quedaron cosas por ver, allí que fuimos. He de añadir a mi guía viajera de la entrada anterior unos cuantos lugares recomendables: la capilla en la Posada dos Loios. En realidad es una pedazo de iglesia, con unos murales gigantes de azulejos pintados de azul con escenas diversas. Están enterrados los nobles que construyeron el palacio y toda su familia ahí. Ahora el palacio es un hotel, y el restaurante tiene un patio abierto donde se celebran bodas y demás eventos. También conseguí ver por dentro la catedral. El claustro es lo que más me gustó. A ser posible id cuando haga buen tiempo, porque se puede subir a una especie de terraza que es el techo del claustro. Yo, que no tengo dos dedos de frente y soy muy cabra, aunque estaba lloviendo a cántaros vi una puertecilla con una escalera de caracol y sin luz, y en seguida me subí a inspeccionar. Las vistas son muy bonitas, pero puede pasar desapercibido porque las escalerillas son muy estrechas, dentro de una “microtorre” y no te fijas en que existen. La catedral y la Posada dos Loios tienen también un museo religioso y uno de arte respectivamente, pero no los visitamos por falta de tiempo. Mención especial de nuevo a los dulces portugueses. Solo de pensar en esa repostería se me hace la boca agua! Ñaaaaaaam!.

A la vuelta paramos a comer en Elvas, que está muy cerca de Badajoz. Todo el mundo me había dicho que tenía que ir a comer allí, pero nadie me había comentado que además el pueblo es muy bonito!. El casco histórico está rodeado por una muralla tipo fuerte, con foso y puerta levadiza, y además hay un enorme acueducto de tres arcadas que casi da la vuelta al pueblo. Comimos en un restaurante que se llama “Lusitania” un arroz de marisco para caerse de espaldas. Como diría Arguiñano: rico, rico, rico.
Acabamos ese día con jornada futbolera: la victoria del Numancia, la derrota del Madrid y la goleada del Atleti. Completito, completito.

Este puente de la Constitución-Inmaculada he estado en Soria: reencuentro con el fresquito, la familia, mis perris, mis amigos, el vermú con mis tíos… vamos, lo que viene siendo la vida Soriana.

Y heme aquí de nuevo en Badajoz, esperando a las navidades y confiando en que en Soria, sean blancas.

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Puenting" de los Santos (1ª parte: Portugal)

Estimados lectorcillos, esta vez no he dejado pasar tanto tiempo para actualizar. Hay una buena razón: que he hecho un montón de cosas en estas tres semanas!!.

Hace dos semanas celebramos la festividad de los santos. La noche de Halloween me gusta mucho, porque siempre he sido bastante bruja (en el sentido de mala, no me pidáis que os toque la lotería), y lo de disfrazarme me encanta!. Pero el día de Todos los Santos no es santo (valga la redundancia), de mi devoción. En Soria, da la impresión de que la gente solo se acuerda ese día de que tiene familiares que han pasado a mejor vida. Vas al cementerio con tus flores (o sin ellas, al gusto de cada uno), y ves a la gente paseando por allí como si fuera el "Collao", vestidos de domingo, y saludando a la concurrencia:
- Hombreeeee, qué vida?
- Pues como siempre
- Qué mayor está tu chica!
- Si, ya me va haciendo viejo...
Etc., etc., etc.
Que digo yo, y para "alternar", porqué no se van a "la Herradores", se echan una cervecita y dejan tranquila a la pobre gente que anda allí con su pena?

Bueno, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. No voy a debatir sobre el día de los Santos, porque además este año me ha pillado en Badajoz. En principio, tenía pensado ir a Soria, pero rodear Madrid en días de pre- y post- puente puede ser terrible. Así que lo he dejado para el de diciembre, que es más largo y así te puedes tomar el atasco con más filosofía.

Total, que tres días festivos y Extremadura en todo su esplendor otoñal. Un amigo mío (que se apunta a un bombardeo, todo hay que decirlo), decidió venir a verme y pasar un puente turístico rodando por las carreteras de España. Y eso hicimos, el sábado 31 nuestro primer destino fue Portugal. La frontera está a 6 km de Badajoz, así que puedes ir a tomar el vermú y volver.
La zona de Portugal que limita con Badajoz y se extiende hasta casi Lisboa y Setúbal es la región del Alentejo. Es un área rural que se parece a la dehesa salmantina y extremeña, con algunos pueblecitos muy pintorescos, algunos con su castillo y todo.

He de decir en favor de Portugal , que nos lleva una ventaja bestial en tema infraestructuras públicas: hay autopistas de norte a sur, de este a oeste y por todas partes entre medias. Eso sí, son todas de pago, pero merece la pena: buen firme, poco tráfico y un montón de gasolineras. Y lo más curioso, hay un cartelito antes de cada una con los precios de la gasolina y los km que faltan hasta la siguiente. Parecido a España, que a veces parece un capítulo de CSI: una joven perdida en el desierto, donde la próxima gasolinera está a 400 km... los chacales aúllan relamiéndose con su posible cena y el típico psicópata acecha en lontananza. Pues si le quitas el desierto y le pones pinos tienes el tramo entre Valladolid-Soria o Burgos-Soria. Espero, eso sí, que sin psicópatas!.

Volviendo a nuestra ruta, dentro del Alentejo, uno de los principales núcleos turísticos es Évora, declarada patrimonio de la humanidad. Así que ese fue el destino al que primero dirigí mis pasos (bueno, mis ruedas). Évora es un pueblo que ya visité en una excursión a Lisboa que hice con la facultad. Recuerdo que me pareció un sitio muy bonito, pero lo vimos deprisa y corriendo. Así que tenía ganas de volver y verlo en condiciones. Está a unos 80 km de Badajoz, y, como os he dicho antes, toooodo el camino de autopista.
Al rato de ir conduciendo caigo en la cuenta de que en Portugal hay... una hora menos!!!. Así que en vez de las 9 de la mañana son las 8 y estarán todos los monumentos cerrados... qué desastre!. Así que claro, no había ni un alma por la carretera, un sábado a las 8...
Decidimos igualmente parar en Évora, aunque solo fuera para desayunar. Aparqué en una placita y nos dirigimos a patita, y por pura intuición, hacia donde se veían las torrecitas de una iglesia grande. Tuvimos suerte porque acabamos llegando a la plaza mayor. Todo el pueblo son casitas blancas, alguna con la fachada alicatada de los típicos azulejos pintados portugueses, rejas en las ventanas y las carreteras con adoquines. Muy típico todo. En la plaza mayor, una cafetería abierta!! Aleluya!!. Otra de las grandes cosas de Portugal es la comida, en particular la bollería y los dulces en general. En esa cafetería estaban sacando del horno bandejas de cosas ricas recién hechas... ñam ñam!. Me pedí un té negro (um cha preto), con una tartaleta de manzana que estaba de muerte natural. Así, con algo de glucosa llegando a mi cerebro, ya sí podía empezar a hacer turismo. En esa plaza (Praça de Giraldo), además del ayuntamiento y unos soportales con bares, hay una bonita fuente y una iglesia donde no pudimos entrar porque, aunque había un señor limpiando la entrada con una manguera, no nos dejó pasar porque estaba cerrado. Así que volvimos a usar el truco de: sigue hacia la torre más alta. Así conseguimos llegar a la catedral. Nunca he podido ver por dentro esta catedral, yo no sé si suelen abrirla al público. Si la rodeas, por uno de los lados está el popularmente conocido como Templo de Diana (y mal llamado, por lo que he leído en internet). Es como encontrarte de repente con un cachito del partenón, ahí, en medio del pueblo.


Detrás del templo hay un trocito de la antigua muralla y un mirador hacia el sur del pueblo, que es la parte nueva y no tiene nada de particular. Al otro lado del templo está la Posada dos Loios, que ahora es un hotel, creo, y debe tener una capillita muy mona (pero que estaba cerrada también...). Dieron las nueve en el reloj de alguna de las múltiples iglesias y decidimos volver a la plaza mayor para que nos dieran un plano en turismo y decidir qué más ver. En el camino, en un plaza pequeñísima, entramos en una iglesia que por fuera no tiene nada de particular, pero que por dentro es preciosa. Está absolutamente toda pintada con frescos en las paredes, el techo... por desgracia ni idea de cómo se llama. Está bajando de la catedral hacia la plaza de Giraldo, creo que junto a una calle que según el mapa puede ser el Largo de S. Tiago. En fin, que os recomiendo que la busquéis y callejeéis un poco, es un pueblo que merece perderse y dar unas vueltecillas (y esto, viniendo de una adicta a los mapas, es muy fuerte!!).
Plano en mano, mi amigo se empeñó en ver el "castelo velho". Y no hubo manera de encontrarlo. Creo que solo quedaba viva una pared, así que fue un poco chasco. Después, fuimos a la iglesia de San Francisco, que es bonita, pero su mayor atractivo turístico está en la parte del claustro, por donde se entra a la famosa "capilla de los huesos" (Capela dos Ossos). Es una de estas capillas inquietantes que han salido en algún programa de "Cuarto Milenio", donde las paredes y el techo están enteramente forrados de huesos de gente: calaveras y huesitos varios. En la entrada se lee la famosa inscripción "nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos". Todo muy tétrico, pero tenía muchas ganas de verla. Es bastante pequeñita, pero la verdad es que impresiona. Es el único sitio donde pagamos por entrar, pero fue barato, como uno o dos euros.

Tras ver San Francisco decidimos continuar nuestro camino. Pusimos rumbo a la zona de Setúbal, donde yo quería ir a ver el parque natural de la Arrábida. Hay desde Évora otros 80-90 km. Cruzas entero el pueblo, siguiendo en dirección de S'Arrábida-praias. Y de repente pasas de estar en un pueblo costero a estar en medio del monte, con árboles a ambos lados, una montaña que flipas a la derecha y un precipicio hacia el mar a la izquierda. La tremenda faena fue que cuando entramos en esa zona, se echó una niebla espesa espesa, era como ir atravesando leche condensada. Una pena, porque ese paisaje es muy muy bonito, pero no se veía tres encima un burro!!. Llegamos a la playa de Figueirinha, una de las playas más cercanas para los pacenses. El sitio está muy bien, pero con aquel tiempo, y a las 10 de la mañana solo había algún otro loco paseando, gente haciendo footing, ciclistas y unos cuantos tíos en piragua que salían como de la nada, vaya susto. Yo, que soy muy burra y cabezona, ya que estaba allí tenía que meter los pies por lo menos!. Y eso hice, y joder! qué fría está el agua del Atlántico!. Además, vino una ola, muy maja ella, y me puse de agua hasta arriba. Total, que volví para el coche con lo vaqueros mojados y los pies llenos de arena en las zapatillas (y así me quedé el resto del día...). Unos kilómetros más adelante, está el Portinho da Figueirinha, que es un sitio muy cuco, con un restaurante y un hotel, unas cuantas barquitas, todo muy pequeñito. Eso incluye la carretera, que es estrechísima (hay hasta un semáforo para que no te cruces con nadie en sentido contrario), y con tanta pendiente que parece un tobogán. Si alguien se decide a ir que vaya despacito en ese trozo si no quiere acabar en el agua.

De allí volvimos a Setúbal, mi gozo en un pozo por la niebla de las narices. Subimos a una especie de castillo-fuerte que está en una montaña sobre el pueblo. No me acuerdo del nombre. Ahora es un hotel, como la mayoría de los sitios históricos que no se caen a pedazos. En este, para sacar dinero, tenían expuesto en la entrada un coche. Quedaba fatal, no pegaba ni con cola. ahí con las murallas medievales. En fin, de algún sitio hay que sacar fondos para restaurar estas cosas.
No hace falta entrar al hotel para poder ver las vistas, que son lo más bonito. Se divisa todo el mar hacia un lado, y el monte, con sus molinos y sus casonas al otro. Y puedes jugar a subirte por las minialmenas y hacer un poco el cabra, que es algo que siempre me ha gustado (que se lo pregunten a mis padres, de cuando íbamos a Valonsadero y los niños parecían dos cabrillas montesas por las piedras).
Tras un buen surtido de fotos desde las alturas, bajamos al pueblo. Aunque era un poco pronto, fuimos a comer, porque los portugueses son muy europeos para eso, y a la 13:30 ya estaban todos "jalando". Escogimos un restaurante con terraza que estaba lleno de gente de allí (eso suele ser un buen indicador de calidad), y nos pusimos de marisco hasta arriba. Por 20 euritos por cabeza una bandeja de gambas, otra de almejas y un centollo gigante (una sapateira), con lo de enmedio hecho pasta para untar, pan tostadito...ñam ñam!!.

Con el estómago lleno, cogimos el coche de nuevo y marchamos rumbo a Lisboa. Hay poca distancia entre Setúbal y Lisboa, como 50 km. Ya era un poco tarde, y no iba a dar tiempo de ver mucho, pero aún así, decidimos probar suerte. Entré a Lisboa por la parte norte, y ahí siguiendo las señales de "centro ciudad", y el fantástico GPS interno heredado de mi señor padre, pude llegar sin preguntarle a nadie hasta la praça du Rossio. Y hacía como 8 años de la última vez que había estado!. A veces adoro mis genes!!!.

En el centro, paseíto por las calles peatonales hasta la praça du Comercio (que está toda en obras y no se ve nada, una mierda, si vais a ir mirarlo antes), compra de algún souvenir y coger el coche porque se estaba haciendo muy tarde (no por la hora, sino por el sol, que empezaba a escasear). Subimos hasta el Castillo de San Jorge. He de decir que solo tiene una entrada, y por mi cabezonería dimos una vuelta terrible... ejem. Pero así vimos las vistas desde los cuatro puntos cardinales... algo bueno tenía que tener la metedura de pata. Ya en el castillo, nos dio tiempo a hacer unas pocas fotos y de repente ya era de noche cerrada. Eso sí, tengo unas fotos de atardecer lisboeta (se dice así, creo) preciosísísísísísímaaaas!. El exterior estaba iluminado, pero el interior no, pa'habernos matao!, allí brincando por las murallas a oscuras. Eso sí, estaba perfecto para celebrar Halloween, que era esa noche!. Hasta había alguno que iba disfrazado ya.


Ya súper tarde y con un dolor de pies considerable tras todo el día pateándonos Portugal y de un lado a otro como los feriantes, volvimos a Badajoz.

Nos dio tiempo hasta de ver el segundo tiempo del partido del atleti, que casi mejor no haberlo visto, porque menuda paliza. Sobre todo para mi amigo, atlético hasta la médula, que se quedó más depre... a ver si el atleti espabila, porque vaya temporadita nos está dando, cagüentoloquesemenea!.

Otro día, más. Que llevo aquí un buen rato contando batallitas viajeras. Si habéis leído hasta el final, GRACIAS!

lunes, 26 de octubre de 2009

De calores y mercadillos

Me estoy volviendo como la regla, porque escribo en este blog una vez al mes!!. Os tengo abandonaditos! Lo siento en el alma, pero últimamente estoy muuuuy vaga para el blog. Pero me he hecho la promesa de seguir con esta bitácora, porque la empecé con muchas ganas e ilusión y así debe seguir, al menos mientras esté en Badajoz, que hablar de mi vida aquí fue su primer menester.

Y qué hay de nuevo bajo el sol... bueno, pues entre otras cosas eso mismo, el sol. El calor parece que no se quiere ir. Estoy aburridita ya. Por la mañana hay una niebla y una humedad terribles y a mediodía te asas. Hoy había 26 grados cuando he salido a las 3 de currar. Echo de menos los abrigos, las bufandas, el frío en la cara, cenar sopitas de fideos y "avecrem", el calor del té con miel y el que da mi perri cuando se pone a tu ladito en el sofá... en fin, todas esas cositas agradables que hacer cuando es invierno de verdad. Espero que para el mes que viene esto cambie, porque sino la próxima vez que vaya a Soria, con el cambio de clima, me vuelvo a resfriar. Seguro.

Hablando de calores, el domingo estuve en el "mercaíllo" y hacía una chicharraaaaa.. que de ver tanto abrigo y tanto vestido de franela me dieron los siete males. Eso y el agobio de taaanta gente por esos pasillitos estrechos que quedan entre los puestos. Me probé unos cuantos vestidos y yo le dije al del puesto: "pero no los tiene de manga corta?". Y me responde "hombreeee, pero eh que tiene que llegar er frío, aunque hoy haga caló!". Yo no me lo creí demasiado y al final pasé de los vestidos asfixiantes y me fui sin comprarle nada. Me compré uno muy mono, en otro puesto, de manga corta por 10 eurillos. Me encantan las gangas!!.
Y es que yo soy muy de mercadillo. Muy de buscar las súper ofertas y los chollos, del cachondeo de los tenderos llamando a las "marías" y los africanos con su "barrato barrato". He de decir que en el mercadillo de Badajoz los gitanos de los puestos tienen una gracia especial, se escuchaba cada salida que daban ganas de decirle a alguno: "deje el puesto hombre, que haciendo monólogos se iba a sacar una pasta!".

Hice buenas comprillas: aparte del vestido, un pijama por 6 euros y dos juegos de sábanas "pirenaicas" para mis camas de invitados. Así no pasarán frío mi madre y agüela cuando vengan el mes que viene. Espero que este invento de las sábanas de forro polar funcione, porque no tengo mantas!. Y es que había un montón de puestos de mantas, sábanas, edredones... y algo que me chocó mucho, porque en Soria no lo he visto, muchos puestos de telas al corte, en rollos gigantes para que la gente se haga sus trajes o sus cortinas. Me resultó curioso. Otra diferencia con los mercadillos soriano y salmantino, que aquí había muchísimos portugueses. Esto demuestra que ellos también vienen aquí a comprar. Eso sí, si para nosotros el producto estrella son las toallas y los chándals, qué comprarán aquí los portugueses? los calcetines blancos para los chándals? Esto merece una investigación en toda regla, lo que no sé si llamar mejor a Grissom o a Iker Jiménez...

Y para rematar mi día de mercadillo, cerca del aparcamiento había puestos de verduras. Esa maravillosa huerta pacense que he descubierto y tanto me gusta!. Así que con mis bolsas y un kilo de limones, me fui para casa más feliz que una lombriz.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Chocolate y alpargatas

Este título tan surrealista, al igual que casi todo en esta vida, tiene una explicación. Hoy voy a hablar de esas grandes olvidadas: las tiendas de ultramarinos.

Desde que nacieron los carrefures, mercadonas, sabecos y demás "hipers" y "supers", y desde que la gente vive en urbanizaciones que no tienen ni un triste kiosko, las tiendas de barrio han ido perdiendo clientela. En los barrios de toda la vida, siguen funcionando, por lo cómodo de bajar en zapatillas de estar por casa y con los rulos a por un par de manzanas o unas pechugas de pollo. Pero en muchos casos la gente prefiere coger el coche, aparcarlo fácilmente y comprar todo de una vez.

En las ciudades grandes prácticamente han desaparecido las tiendas de ultramarinos porque ya no tienen mercado. Algunas de las que quedan se han reconvertido en "delicatessen": anchoas del cantábrico, bonito del norte, patatas de añavieja... En Soria aún queda alguna de las tradicionales, pero ya poquitas. Allí aún triunfan la panadería y carnicería de toda la vida, el trato personalizado (Pepa, que hoy tengo unos calamares frescos frescos!), la calidad del producto (ese cordero soriano... ñam ñam) y el poder marujear un rato (mira la Paca qué teñido más feo lleva...), todo por el mismo precio. Así mantienen la clientela estos "chiquicomercios".

Y... llegué a Badajoz. Aquí hay dos carrefures y tropecientos mercadonas. Así que para las compras grandes no tengo problema. Peeero! resulta que la provincia de Badajoz tiene una huerta estupenda, producción propia de todo lo habido y por haber, y eso, en los hipermercados, pues no suele estar. En mis primeros días en mi nuevo barrio me dediqué a reconocer el terreno. Así descubrí una tiendecita de ultramarinos que hay en el bloque de al lado, superhipermegacerca de mi casa. Entré un día porque vi que vendían fruta y pensé que era una frutería. La tienda es como un pasillo, estrechita y larga, con la fruta a la izquierda y al fondo algo de droguería, latas, chucherías... compré algo de fruta y estaba "BUENISÍSIMA"!. Así que decidí dejar de comprar fruta y verdura con sabor a plástico y pasarme a la tiendecita del barrio. Pero no sólo está genial el producto, sino que el trato no tiene naaaaadaaa que ver. La dependienta, una señora encantadora con mandil y su acentillo extremeño me dijo: "a ver hiha, qué mah te pongo. Ehtoh melocotoneh han venío mu buenoh. Quiereh arguna cosita mah?". Vamos, que me ganó. Con eso y con los melocotones, que estaban de morirse.

Cada vez que bajo me hace gracia ver las escenas típicas de mi infancia, es como viajar en el tiempo:
-Ay Mari! no tengo suerto, ehta tarde te lo traigo. Ha venío mi marío antes? (la maruja)
-Si, pero no sé si se llevó la sandía, mi niña
-Me das un calipo? (el niño que ya dejan bajar a comprarse chuches)
-Si, y te debo dinero q'ayer se te orvidaron lah vuertah!
-Y tu hiha? ya se ha casao? (la clienta habitual)
-Si, ehta mu contenta con er marío, ya viven en su casa.
-Te voy poniendo la fruta aquí encima, vale? (yo misma, revolviendo tomates con ciruelas en la misma bolsa...)
-Mu bien, arguna cosita mah?
...

Uno de los últimos días que bajé a la tienda me acordé de cuando era pequeña. Entonces mis padres tenían una casa en un "micropueblo" de la provincia de Soria. Ahora tiene tres casas rurales y creo que hasta bares, pero entonces no tenía nada. Por no tener, no tenía ni gente: un solo habitante en invierno!. Era la señora del teléfono, que tenía como una cabina dentro de su casa, y te cobraba por los pasos que habías hablado. Siempre me hizo mucha gracia. No había bares, ni tiendas... así que teníamos que ir a un pueblo cercano cuando queríamos comprar algo. En ese pueblo había una tienda de ultramarinos que me hacía mucha gracia: tenía estanterías hasta el techo, una barra de madera en forma de "L" y podías comprar casi cualquier cosa. Allí encontrabas desde chocolate negro (ñam!) hasta alpargatas de esparto, que era el único calzado que usaba en esos veranos. Lo entrañable de aquella tiendecita de pueblo lo he vuelto a encontrar en la tiendecita de la esquina en Badajoz, y me ha hecho ponerme un poquillo nostálgica. Cambian tanto las cosas en unos pocos años...

En fin, aquí queda mi reivindicación del comercio tradicional, que me estoy poniendo sentimental, y eso sí que no. Intentaré no tener esto tan dejado, últimamente estoy poco inspirada. De hecho, el borrador de esta entrada lleva unos cuantos días esperando. Ay! Será el otoño, que nos pone ñoños... jajajajajaaaaa

jueves, 17 de septiembre de 2009

Novedades "revoltijás"

Bueno, bueno, bueno... le dijo la paja al heno (parafraseando a "la fuente de sabiduría"). Tengo pensada una entrada muy graciosa, pero tengo que conseguir el material informativo (irá con fotos), así que, mientras tanto, os voy a contar cómo me van las cosas.

En esta vuelta al cole, que para mí ni es vuelta ni nada, porque ya me diréis con 6 días justos que he estado fuera el "síndrome" que voy a tener. En todo caso el de Estocolmo, me podían haber secuestrado mis padres... para las próximas vacaciones se lo propongo!. El resto de la gente a mi alrededor ya están en plena cuesta de septiembre: lo bueno es que los niños vuelven al colegio, lo malo que hay que comprarles los libros y está la economía como para muchos gastos. En el telediario han salido ideas curiosas para que la gente ahorre por Internet. Siempre hay algún listo que saca partido de estas situaciones.

A ver, que se me va el santo al cielo. El caso es que ya ha vuelto todo el mundo de vacaciones (algunos con más "síndrome post-vacacional" y mala leche que otros) y está el batallón al completo. Unos con la empanadilla (encannaaaa!! encanna de nocheeee!) de recién llegados y otros con el agobio de todo lo que tienen que hacer. Yo he vuelto a mis montones de papeles y de cosas para leer. Si me dieran 10 céntimos por cada artículo científico que me leo... vamos, me daba para una cenita por lo menos!. Están surgiendo muchas ideas nuevas y posibles congresos y proyectos, así que estoy muy contenta con el curro!.

Os acordáis del gimnasio súper fashion al que me había apuntado? Pues como es extracaro y este mes no estoy yendo apenas me he dado de baja. Sólo me he apuntado a un cursillo de natación ahí mismo, que dura hasta diciembre. He ido a preguntar a otro gimnasio pequeñito que está al lado de mi casa. Es de los "tipo Kronos": machotes garrulos haciendo pesas, olorcillo a humanidad y sólo una sala para clases colectivas. Peeero! Tienen cada hora una clase diferente de cosas que me gustan. En el súper fashion la mayoría de clases eran cosas con pesas porque a la profesora yo creo que le gustaba más eso. Y yo, con los restos de la tendinitis plasta que nunca se va pues no puedo hacer pesas ni flexiones y me quedaba ahí mirando sin saber qué hacer. Así que vuelta al step, GAP y demás disciplinas que te ponen las piernas... como acero para los barcos!. Me apuntaré el mes que viene casi seguro a este que he visto hoy. Aquí los horarios normales de las clases empiezan en octubre, porque septiembre sigue siendo verano y por tanto mes "flojillo" para el tema deportivo. Cosas del clima y costumbres extremeñas. La verdad es que sigue haciendo calor, hoy menos, había a mediodía 24ºC, pero ayer llegamos a 28ºC o por ahí. Es la primera vez en mi vida que me gusta el clima "septiembrero". Algo bueno tenía que tener la chicharra, y ya lo he descubierto: además de en el Corte Inglés, aquí también existe el otoño!!!. Por fin voy a sacarle partido a las gabardinas, esas prendas que en Soria sólo lucen bien en las gambas de los bares...

Más novedades... mi nuevo corte de pelo (que ya veréis en vivo y en directo, y si no acudid al facebook o tuenti) para poder ir a la piscina y que se seque rápido, es taaaaan cómodo!.

Por otro lado, con la vuelta de toooodo el mundo de sus vacaciones espero seguir ampliando mi círculo social (que de momento es del tamaño de una pulsera tobillera), hacer unos talleres de manualidades en mi casa con los ya conocidos y alguna excursión a los pueblos de la provincia .. y otras actividades que se me ocurran. Además, en octubre tengo un curso en Salamanca y otro en Cáceres, a primeros vienen mis padres a verme y para el puente del Pilar voy a casa (preparaos sorianos!!!!) , así que no me va a dar tiempo a aburrirme!!.

Mas cosillas en próximos episodios de vuestra serie preferida: "De la nieve a la Chicharra"!

viernes, 11 de septiembre de 2009

Microvacaciones Vol.2

Nada más llegar a casa, mi perro grande se me abalanzó súper contento porque hacía dos meses que no me veía. Pero claro, un perro tan grande lo menos que te hace es un pedazo arañazo (o añarazo, como diría una amiga mía) con las patas. Eso o tirarte al suelo en su arrebato de alegría. Luego salió la perri pequeña y el otro la pisoteó de lo nervioso que estaba. Ay! La granja revolucionada!.

En cuanto solté los bártulos me puse el bikini y... primer baño en la piscina!. Seguido de una puesta de sol como solo la saben fabricar mis padres en esa casa. Como le dijo mi padre un día a un primo mío pequeño que le preguntó si se vería bien la puesta de sol. Mi padre le respondió: "claro! Ahora mismo llamo a mi amigo Dios y quita la nube esa de ahí en medio". Pues estos días debía haber hablado con su amigo porque las 5 noches pudimos ver un atardecer de película.
Durante la cena mis padres me contaron que como mi hermano no había podido venir, y es el que se marea en el mar, que íbamos a hacer una excursión en barco. Alquilas el barco y el capitán, porque cualquiera se pone a conducir un yate o un velero!. Creo que el carné B de toda la vida no me lo convalidan.
Así que habíamos quedado al día siguiente a las 10 con el patrono del barco para que nos recogiera.

Al día siguiente (sábado, para más señas), me levanto a eso de las 8:30 para desayunar. Mi padre también está en la cocina, y a las 9 o así ha decidido abrirle la puerta de la calle al perro grande (Ian) para que se pasee solo. Esto tiene una explicación: días antes, mi padre había salido a pasearlo, pero estaba tan ansioso que salió corriendo y no esperó a mi padre. 20 minutos después aparece el perro empapado y feliz: se había bajado a bañarse en el mar!. Todo el barranco cuesta abajo, bañito y otra vez arriba. Qué tío!. Con esto demostró que aparte de ser muy limpio, sabe volver a casa. Así que a mi padre le hizo gracia y algunos días le abría para que saliera y al rato volvía de pasearse a sí mismo.

Bueno, pues el día "de autos", mas o menos a las 9 (y el barco zarpaba a las 10) le abrió la puerta y lo dejó salir. Pasa un rato, llegan las 9:20 y el perro no aparece. Las 9:30 y sigue sin aparecer. A las 9:40 mi padre se va en el coche a buscarlo para ver si lo encuentra.
Yo, por si sirve de algo, me pongo a llamarlo a gritos desde el jardín hacia el barranco. Mi casa da a un pequeño barranco todo lleno de arbustos, brezos y demás matas silvestres que baja hasta un camino y de este bajando otro poco está el mar. Pues ahí estaba yo, a grito "pelao" llamando al perro: IIIIIIAAAAAAAAAAN VEEEEEEEEEEN!!!!!! IIIIIIAAAAAAAAN!!!.
Me paseo de lado a lado para que los alaridos se expandan bien, y me doy cuenta de que hay eco (los vecinos debían pensar: pobre familia, con una hija perturbada, qué cruz). Al cabo de un rato veo que se mueve un macizo de arbustos y me imagino que es un gato salvaje, de los que hay a patadas allí. Cuando veo aparecer una cabeza... y detrás reptando aparece el corpachón de mi perrazo de 45 kg!!!!!!!. Cómo demonios pudo trepar todo el barranco arriba y pasar a través del arbusto?? Si es gigante!. Cuando veo que es él flipo en colores y me pongo a gritar otra vez al barranco: PAAAAAAPÁÁÁÁÁ!!! QUE EL IAN YA HAAA VUEEEELTOOOOOOOOO!!!!!!!. Claro, mi padre iría en el coche y no me oía. El perro parece contento aunque está hecho polvo de tanta escalada deportiva. Llamo a mi madre, que pensaba que yo le estaba gastando una broma. Ahora el tema es dejar entrar al perro. Hay una puerta de metal oxidada que da a esa parte de la casa que está "salvaje". Rebuscamos entre las llaves y no aparece por ningún sitio la de esa puerta. Mierda! Dónde está mi padre que no vuelve?? Igual él sabe dónde está la llave pero no se ha llevado el móvil!! . Para mayor dificultad aún, las nuevas vallas del jardín son de acero inoxidable por arriba, y en medio llevan unos cables de metal, unas siergas entre poste y poste. Y el perro, con lo grande que es, no cabía entre sierga y sierga. Así que allí estaba, súper nervioso y sin saber por donde entrar. Mi madre le llevó un cubo de agua porque estaba con la lengua fuera.
Al cabo de un rato, casi a las 10, vuelve mi padre. Como yo pensaba, no había oído mis gritos de llamada. Él tampoco encuentra la llave. Así que mi madre dice que desenrosquemos una de las siergas. Pero al final mi padre utiliza el método "a lo mecagüendiez": salta la verja, trepa por las piedras hasta donde está el perro y lo sube a pulso por entre dos siergas. Casi se desloma, pobre.
El perro está tan cansado de la peripecia que se va derecho a la piscina y se pone a beber... y luego se mete y se sienta dentro!!. Nos reímos por no llorar, porque vaya peripecia.

Al final, a las 9:55 bajamos al sitio donde nos tenía que recoger el del barco. Mi padre lo llama por teléfono para confirmar y resulta que al final no podemos ir porque hay aviso de temporal!!. Le debía haber mandado un mail y un sms pero mi padre no lo había visto.
Qué desastre de mañana!!!!. Menos mal que lo arreglamos yendo a la playa y luego a comer por ahí, al menos no nos quedamos en casa dándonos de cabezazos contra la pared.

El resto de los días no tuvimos más percances. Me pasé casi una semana como una sardina: todo el tiempo en el agua. Pudimos además hacer la excursión el martes, y estuvo genial.
Ha sido muy poco tiempo, se me ha hecho taaaan corto!. Pero ha merecido la pena, he descansado, dormido, he tomado el sol (y he cambiado mi color del blanco roto al beis), y he visto a mis padres, que llevaba dos meses sin verlos.

Así que en resumen han sido unas buenas vacaciones. Micro, pero vacaciones a fin de cuentas.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Microvacaciones vol.1

El viernes pasado, a eso de las 3:15 me dispuse a salir de casa. Cogí la bolsa de viaje, las instrucciones de la Vía Michelin, mi mochila de lunares... y al coche!. Tenía que encontrar el aeropuerto de Badajoz, y me habían dicho que no es tarea fácil, así que como el vuelo salía a las 5 me fui con tiempo de sobra. Cojo la calle enorme que va hacia la carretera de Madrid, y, tras decenas de rotondas, camiones y concesionarios de coches, por fin cojo la salida que lleva hacia "Talavera la Real. Aeropuerto".

Cambiamos a una carretera nacional un poquito "estrechuja", que va dirección Talavera. Paso de largo por el campo de golf, sembrados de remolacha, patatas y demás verduritas. En un cartel pone que a 13 km está Talavera y el aeropuerto a 9, así que se supone que la entrada está un poquito antes. A la entrada de un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo, hay una raqueta donde tengo que girar y se supone que ya enfilo al aeropuerto. Bueno, pues cogiendo ese cruce voy a dar a una carretera estrecha, sin rayas pintadas, y donde hay alguna nave a los lados y poco más. Paso la zona de naves y me encuentro... campos de maíz (como en la peli de Stephen King, qué mal rollo!). Ni una casa, ni un edificio, ni un cartel... Mientras canto "Triniáááááá! ayyyyy, mi Triniáááááá...." a dúo con Rocío Jurado pienso en si me habré perdido. Continúo unos 2 o 3 Km así, pasando campos de hortalizas. Ni rastro de una torre de control, un avioncito pasando... Al final de una recta llego a un cruce donde por fin encuentro un cartel donde pone "aeropuerto". Así que siguiendo la carretera de la derecha, y literalmente en medio de la nada, aparece el lugar en cuestión.

Aparco a la sombra (bendita sea la sombra en la chicharra pacense) y salgo hacia la terminal. Sigo sin ver por ningún sitio la torre de control. La terminal en cuestión es como de "coña": nada de una fila de mostradores, gente mirando los paneles informativos...etc. Es una especie de rellano pequeño donde al fondo a la derecha hay una cafetería, al frente sólo dos mostradores de facturación, y pegadito a ellos el control de policía y el arco de seguridad. Todo del tamaño del salón de mi piso más pasillo. Un poco más allá los baños.
Son apenas las 3:50. Me pongo a leer en una de las 10 sillas de plástico naranja que hay. Solo hay otros dos pasajeros con maletas. Al poco llegan los "azafatos" y abren un mostrador. Facturo la bolsa a eso de las 4. El vuelo sale a las 17:05 y el embarque es... a las 16:45! Podía estar echándome la siesta... grrrrr. Me pongo a leer de nuevo. Llega algún pasajero más. En los monitores no hay más vuelos programados que el de Mallorca. La gente está como en su casa: los de seguridad con los azafatos y demás personal: "hombre Pepe! a qué hora te vas hoy?", en ese plan.

Me aburro de estar en esas sillas tan "jodidamente" incómodas. Por qué TODAS las sillas de los aeropuertos son incómodas? Hasta las más modernas te machacan los huesos al cabo de un rato (como las de la T4, mucho diseño y poca ergonomía). Alguien debería hacer una estadística sobre eso y sacar este complot a la luz!. Seguro que están compinchados los que ponen el mobiliario en estos sitios con el colegio de fisioterapeutas...

A las 16:50, por fin, abren el control policial. Sólo un policía está para revisar los equipajes y hay otro para ver el monitor. Hacemos cola los 10 ó 12 pasajeros del vuelo. Cuando ya casi me toca, los viajeros de delante mío (un matrimonio) empiezan a hablar con el "segurata":
- Hombre, pero tú no eres Manolo?.
- Si, si, soy yo.
- Ya decía yo que tu cara me sonaba. Pues hace ya que no te veíamos por el barrio...
Vamos, igualito que en un pueblo. Como si estuviera en Soria en "El Collado". Qué fuerte!.

Pasamos a LA sala de embarque (la única que hay) y parece que he viajado en el tiempo hasta los años 70: filas de sillas cutres, de plástico y naranjas contra las paredes, mesitas bajas beis, un gotelé gordo medio marrón en las paredes con manchones de humedad y escarpias que algún día debieron sujetar algo, una foto de los terroristas más buscados, plantas de mentira con una dedo de polvo, ceniceros de pie... es como estar en una "peli" del destape, me explico: pensad en ese protagonista, ese típico "macho ibérico" que va a ser padre (Esteso, Manolo Escobar o Paco Martínez Soria servirían) y está esperando en la sala del hospital con sillas de plástico naranja, gotelé feo, techo marrón y baldosas verde oliva. Anda de un lado para otro y fuma sin parar porque es lo más normal del mundo. Pues algo así es la sala de embarque de Badajoz. Aún no se puede pasar al avión, así que me siento en una silla observando el "hallazgo histórico". Una "niña-patada" voz de pito no hace más que dar la nota buscando llamar la atención, qué plasta!.

Cuando ya podemos pasar, nos cortan la tarjeta de embarque y salimos a la chicharra. No hace falta autobús, vamos andando al avión, que está "aparcado" él solito en medio de la pista. Es un avión que parece de juguete, súper pequeño! ¿¿Seguro que esto vuela??. Una señora está fregando el rellano del avión como si fuera el de su portal y tenemos que esperar un poco antes de subir. También tipo pueblo.

Una vez dentro busco mi asiento y me doy un coscorrón de lo bajito que están los compartimentos de las maletas y eso que mido 1,60!.
El despegue es inmediato, y durante el vuelo nos dan un refresco y un par de galletitas, cosa que en los vuelos más "normales" de Iberia ya no hacen. Olé y olé Air Nostrum y el low-cost!.

Llego sana y salva a Mallorca. Me recogen mis padres y empiezan mis mini-vacaciones!.

Aquí dejo la primera parte de la crónica, que bastante me he enrollado ya. En el próximo capítulo cómo mi perro se pasea a sí mismo y otras batallitas.

lunes, 31 de agosto de 2009

Morriña y otras divagaciones

Hace tiempo que no actualizo, y, ante la petición expresa de mi "Má", he decidido ponerme a ello. Reconozco que llevo unos días falta de inspiración (que no "falta" en sentido soriano, que es malo malísimo, es como ser gilipollas en versión soriana...).
No se me ocurre qué escribir, como diría mi hermano, "así, de humor". Y es que, cuando uno está inspirado, sale así como que solo. Poniendo un ejemplo muy gráfico, es como ir al baño cuando te estás meando. Pones el "piloto automático", y listo (ejemplo dedicado a la rubia, que sé que le va a encantar).

Y como no estoy en "modo humor", pues voy a filosofar un poco, que hace mucho que no me da por ahí. Mejor, porque antes parecía Sócrates, todo el día ahí rumiando, que niña más pesada!.

Acabo de volver de "charrolandia". Ay! majos! es que después de haber pasado tanto tiempo allí, pues lo echo mucho de menos!. A Soria, mi patria chica, también, pero como está el doble de lejos pues me da el doble de pereza ir. Sobre todo si es para un fin de semana solamente. Y es que de hacer 600 km en dos días y medio, a hacerme 1200 pues, chico, va diferencia!. Como me consta lo indignados que están algunos de mis amigos sorianos ante mi falta de visitas, prometo buscar un fin de semana de octubre para ir a casa. Lo sé, falta un "huevo" de tiempo, pero es que no tengo mas vacaciones!!.

Pero estábamos hablando de la morriña (o nostalgia, que es un palabra más "glamurosa", así como de bolero).
Yo, como sabe bien mi familia, nunca he sido mucho de tener "morriña". De pequeña sobre todo, era más bien rancia. No le daba un beso a nadie ni aunque me obligaran. Luego crecí, y, por suerte, me integré en la sociedad y empecé a interrelacionarme con otros Homo sapiens. Pero conservé un tremendo aprecio por mi independencia (ya sin ser desagradable con el prójimo, eso que hemos ganado!). Por eso ahora me choca tanto echar cosas de menos. Se me hace, como diría "papuchi" raarrooo, raaaroooo, rarooooo.

Y ahora, con vuestro permiso, voy a divagar un poco. El que esperara un chiste mas le vale dejar de leer y volver dentro de unos días. Espero que para entonces las musas hayan vuelto del Parnaso, aunque sea con el síndrome post-vacacional encima.

La vida cotidiana tiene pequeños detalles que están totalmente bajo control. Por eso, cuando hay un gran cambio, como por ejemplo, mudarte de ciudad, todos esos detalles se "van al carajo" para dejar paso a múltiples "primeras veces" (y no es nada porno, que ya os estoy viendo, mentes sucias!). La primera noche que duermes en tu piso nuevo, el primer día de trabajo, la primera vez que bajas al "súper", la primera sesión de gimnasio, las primeras cañas con tus nuevos compañeros, el primer "finde" en tierra extraña.... etc. Es una "micro-sorpresa" contínua. Eso, por un lado es estimulante, pero, por otro, te crea "micro-estreses" también contínuos. Y estos, dan lugar a la morriña, que en el fondo es el echar de menos los pequeños detalles absurdos y controlados de tu vida anterior. Y por eso, de vez en cuando me tengo que escapar a Salamanca, para "chutarme" una dosis de viejos tiempos y viejos detalles. Esta dosis mínima necesaria da lugar a una "micro-tranquilidad" que compensa los "micro-estreses" devolviendo el balance a cero y a una nueva cuenta atrás.

Por eso, soy como la regla: eso que os visita una vez al mes y lo pone todo patas arriba. O qué pensabais, que soy roja, dolorosa y vengo siempre a molestar??!!.

Y con esta dosis de incongruencias y filosofía barata os dejo, que me bailan las letras y tengo menos de 7 horas restantes de sueño. Mierda! Otro domingo que me acuesto a las tantas! Si es que no tengo remedio...

viernes, 14 de agosto de 2009

Algo se muere en el alma... cuando una muela se va

Hoy he perdido a alguien cercano... más concretamente a una de mis muelas. Llevábamos más de 30 años de estrecha relación, y ha sido muy duro!. Pero la situación ya no tenía remedio... empecemos por el principio:
En Salamanca, hará año y medio, mi dentista de allí me empastó una muela que tenía una caries "bestial", casi llegaba al nervio. Me dijo que al final tendrían que hacerme una endodoncia, pero que hasta que durase, pues ahí estaba. Hace un año me salió un flemón terrible (si, aquel que coincidió con un esguince, maldita suerte), y pensé, la dichosa muela ha vuelto a la carga... Pero me tomé unos antibióticos, aquello volvió a su ser (y en vez de dos cabezas volví a tener una) y nunca más volvió a darme guerra... hasta hace unos días.

El martes ya me molestaba, y el miércoles un montón, así que pregunté por el laboratorio para que me recomendaran un dentista y me dieron cita para hoy a primera hora. Una clínica con todo súper nuevo, la gente muy maja y además lo mismo te ponen aparato que te hacen un empaste, está muy bien. Me han revisado toda la boca y la cosa es que mi muela ya no tenía remedio: desde aquel flemón de hace un año el nervio se ha ido necrosando y afectando a la zona de alrededor, además debe llevar tiempo con infección... total, que no se podía salvar .. así que me han dicho que me la quitaban en el momento!. Yo pensaba que me iban a dar cita para otro día, pero así mucho mejor! Anestesia, tenazas... y chim pum!.
La cosa ha ido rápido y bien, de repente ha salido un "alien" de unos 2 cm o mas(pedazo "muelaca") con hilillos colgando producto de la infección (todo muy "gore"). He estado a punto de pedirle que me la diera de recuerdo, pero me ha dado "vergüencita". Iban a pensar que soy una pedazo de "friki"...que por otro lado es verdad.

Cuando salgo y me miro al espejo... tengo un socavón que parece la boca del metro!!!!!. Mientras me ha durado la anestesia genial, pero cuando se ha despertado me ha empezado a doler... y qué rollo es que te duelan las muelas!. Así que ahora estoy compuesta y sin muela, con un "bujero" peor que los de las obras del AVE y "endrogándome" para quitar la infección.

Ayyyyy... lo bueno es que no me volverá a dar guerra, y que me voy a pasar el "finde" comiendo polos y gazpacho... algo positivo tenía que haber!

viernes, 7 de agosto de 2009

Un gimnasio con glamour

Si, si, con glamour. Nada de los típicos cuchitriles llenos de tíos haciendo pesas y que huelen a "choto", donde las duchas no se limpian muy a menudo y las colchonetas tienen color rancio (Ay! qué recuerdos del "Kronos"!).
Y es que el jueves empecé a ir al gimnasio más "chic" de Badajoz. La verdad es que es carillo, pero merece la pena. Lo primero cuando llegué: una entrevista con el "fisio". Le cuentas si te duele algo, si te has roto algún hueso, cual es tu objetivo (perder kilos, ponerme buenorra, que dejen de crujirme las rodillas... vamos, lo básico). Luego, me enseña dónde están los vestuarios. Había cogido previamente una llave para la taquilla (hasta ahí todo normal), peeeeeeeeeroooo! cuando abro la taquilla para dejar la mochila... sorpresa! una toalla de baño limpia para que me duche después!. Flipo en colores!!.
Además, las duchas tienen dos "surtidores" de gel y champú, secadores como en la piscina, y un expendedor de "listerine" (vaya "frikada"!). En la parte de abajo también están la sauna, baño turco, jacuzzi, y una fuente de hielo!. Es genial, como una máquina de las de hielo de los laboratorios (donde sale en versión granizado) pero en bonito.

Cuando subo con mi "aquarius" en mano dispuesta a darlo todo, me dice la recepcionista que empiece a calentar haciendo un poco de cinta que ahora vendrá el monitor. El chaval me pregunta qué ejercicio me gusta mas, qué me duele... y me hace recomendaciones varias. He de decir que la única decepción fue la elíptica: donde pones los pies es enrome y se va para todos los lados, casi me "escoño"...

Se me olvidaba! Aparte de la toalla grande de la taquilla, en un montoncito puedes coger toallas pequeñas limpias para las clases y las pesas y luego echarlas a un "megacesto" para ropa sucia. Como en los hoteles!.

Tras el calentamiento me metí a una clase de "global work", que en cristiano viene a ser "un poco de todo pa tu cuerpo serrano". Consistía en 5 minutos de "step" a toda caña, después sentadillas, luego otros 5 minutos de "step", luego brazos... así cosas varias hasta los 45 minutos. La monitora ya se había leído la ficha y sabía que tengo una tendinitis en proceso, así que no hice bíceps ni flexiones. Ay! qué atención al cliente!.

Cuando salí, me pregunta el monitor que qué tal, y me dice que me ponga hielo de la fuente para que no se me resienta. Eso hice, y de ahí para casa, cansada y contenta.

Con un gimnasio así, recuperaré mi vena vigoréxica en un "plis plas"! (y encima tendré un culo para partir nueces, toma ya!).

Pasad buen viernes!

martes, 4 de agosto de 2009

Noé a mi lado un "pringao"

Hoy tenía que poner una lavadora de blanco porque me estoy quedando sin existencias de ropa limpia. He terminado de comer, la he programado, y me he echado una buena siesta.

Cuando voy a sacar la ropa para tenderla, resulta que la lavadora se ha vuelto loca. Están parpadeando el "pilotito" del aclarado y el del final a la vez. Toco todos los botones y no me hace caso. La desenchufo por si en estos casos funciona darle al "reset" (nunca se sabe...). Nada. Ahí sigue, con sus lucecitas discotequeras y la puerta bloqueada. Me tiro de los pelos un poco, y pienso en llamar al casero, que es un manitas, para que la arregle. Pero antes, busco las instrucciones por si acaso. Y sí, estaban. Así que me leo el folleto, y en el "troubleshooting" encuentro la respuesta: "Porqué la lavadora no desagua ni centrifuga? Respuesta: cuando se detecta este fallo se iluminan de forma intermitente los indicadores de aclarado y fin (aaaah, eso era la discoteca)... los motivos pueden ser obstrucción de la motobomba de desagüe...". Genial. Alguna "zarria" que iba en los bolsillos está atascando el filtro de la "jodía" lavadora.
Y cómo se arregla eso??
A ver... página 23: "suelte el zócalo, ponga un recipiente debajo, gire el filtro un cuarto de vuelta y comenzará a salir agua...". Pues sí, empieza a salir agua, y como la lavadora está tan baja, intento recogerla con una bandeja pero la mitad se va fuera. Cuando creo que ya queda poca, abro más la llave... y SE PREPARA UN TSUNAMI que flipas!. Aquello empieza a echar agua con todas sus ganas, y yo como en los pueblos del sur cuando hay inundaciones: con chanclas, chapoteando, e intentando recoger lo que pueda con la fregona. Y seguía saliendo agua, y mas agua... aquello parecía el final de Titanic!!.
Cuando por fin termina tengo la terraza tendedero que parece un estanque. Así que como la fregona no daba abasto, he usado el recogedor de la escoba en plan pala para recoger el agua y echarla al cubo. Así, poco a poco, la he ido quitando. Al final, con la fregona, he conseguido que el suelo volviera a ser el mismo.
Nunca había fregado los mismos dos metros cuadrados tantas veces!!!!.


Dejo que se seque el suelo, y al cabo del rato saco el filtro a ver si el cuerpo extraño del atasco era una moneda, una pelusa, un aro del sujetador... Pues ninguna de las respuestas anteriores es correcta. Era la mini-gamuza de limpiar las gafas de sol!!!!!!!!!. Estaba súper sucia por limpiar con ella el ordenador, y se me ocurrió echarla a lavar. Y claro, un trapito tan "minigüini" era perfecto para atascar el filtro. A mí que me digan que esto no es Ley de Murphy. Si aparte de la ley no hubiera inventado también la cerveza tostada que lleva su nombre, lo buscaría para dispararle en las rodillas!!!!!!.

Total, que me he pasado la tarde fregona en mano. A partir de ahora se acabó lo de decir para cualquier cosa el "a la lavadora y punto".

... mecagüentoloquesemenea...

jueves, 30 de julio de 2009

Actualización de emergencia

Acabo de volver de cenar por ahí con un@s residentes majísimooooooos!!.
Por fin empieza mi vida social, yujuuuuu!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

P.D.: Además, había un chaval que estudió en Salamanca y le di prácticas. Qué pequeño es el mundo! :o

lunes, 27 de julio de 2009

Al borde del "jamacuco"

Así me quedé ayer domingo. Y es que a eso de las 8 de la tarde hacía una chicharra moderada y soportable (unos 28ºC), por lo que decidí dar uno de mis largos paseos por la capital pacense.

El recorrido propuesto era lo que va de mi casa al puente Real, el trozo de la Avenida de Elvas hasta cruzar por el Puente de la Universidad, y de ahí siguiendo la vera del río hasta el parque Castelar. Esto en total hace más de una hora de camino a paso rápido. Eché a andar y me crucé con otra gente que hace estos paseos "de puente a puente", todos con su BOTELLITA DE AGUA en la mano. Y la soriana, que a veces parece nueva, pues allí iba sin líquidos para reponer, "a las bravas". Con lo que a la media hora de camino ya llevaba la boca y la garganta como una alpargata. A los 40 minutos el sudor me caía por las sienes, y a los 45 me empezó a entrar sueño... serían los síntomas de la DESHIDRATACIÓN?? Me iba a caer redonda allí mismo??. Tuve un momento de "miedito" en plan: "virgencita que me quede como estoy y no me "escoñe" aquí en medio y llamen al SAMUR". Os imagináis? Qué vergüenza!. Y todo por no llevar una botella de agua!.

Como no aparecía ningún kiosko yo me decía: "bah! si está ahí mismo y en seguida llego!". Mentira. A la hora y cuarto o así llegué al parque Castelar, el final del recorrido, con un pequeño dolor de cabeza, sin líquidos en mi organismo y al borde del "yuyu" por deshidratación. Menos mal que allí hay un barecito muy a propósito donde me recibió San Aquarius (al que despaché de un trago) y después Santa Caña (de dos tragos).

Creo que para la próxima caminata me voy a comprar una cantimplora como cuando de pequeña iba de campamento, por si las moscas.
Si es que me pasa cada una...

P.D.: La foto de las palmeras es en el parque Castelar, que ese día fue mi oasis en el desierto!!

sábado, 25 de julio de 2009

Ruidos inexplicables

Hoy me toca hablaros de esas “psicofonías” que aparecen en todas las casas y a las que te toca acostumbrarte porque no te queda otra. En mi caso, la que más se repite es la de un vecino, al que he apodado “EL TUBERCULOSO”. Y porqué el nombrecito?? Pues porque el buen hombre se pasa el día tosiendo como si se le fuera a salir el pulmón por la boca. Y yo, desde mi habitación lo oigo, pero desde el baño es que parece que lo tengo aquí mismo!. Y a veces las toses hacen cosas raras y no sé si se trata de vomitonas intercaladas… con lo cual algún día me va matar del asco!. En fin, que sabe dios lo que le pasa al hombre… pero todos los días cuando me levanto, a las 7 de la mañana está ya en su baño tosiendo como Leonor (la de Machado) cuando estaba ya tan chunga.

Algún otro de mis vecinos tiene un perro, probablemente pequeño por el tipo de ladrido. De vez en cuando voy por el pasillo y el bicho se pone a ladrar cual poseso… y eso que no sé ni en qué casa está, ni tengo intención de entrar!!. Qué mala uva se gasta el bicho!.

Luego están los ruidos “oportunistas”. La otra noche me despierto a las 2 o las 3 y hay alguien dando golpes y voces en la calle. Los golpes con un sonido raro, como cuando te pegas con los palos esos blanditos de los “gladiadores” de la tele. Pues me asomo, y hay 4 o 5 elementos que debían volver de fiesta y no se les ocurrió nada mejor que pillar unos “porespanes” (nieve artificial) gigantes que había en la basura y liarse a palos unos con otros. Vamos, como un tonto con un lápiz. Y así estuvieron un buen rato en plan “Rambo” hasta que decidieron irse al siguiente bar. Cenutrios!

Otro ruido "oportunista": ayer mis vecinos de enfrente tenían fiestecita. Y llegó un momento en que se debían de aburrir y se salieron al balcón a dar palmas como si fueran un cuadro flamenco… cuanto menos, curioso.

Y por otro lado está el “maremágnum” de ruidos que hay en el laboratorio: aparatos extraños, gente hablando… pero esos todavía no los tengo suficientemente identificados para hacer una investigación a fondo. Tendré que llamar a Íker (Jiménez, no Casillas).

Feliz sábado!!

lunes, 20 de julio de 2009

Un poco de turismo

Todo el mundo dice que Badajoz es una ciudad fea, pero yo DISCREPO!!. Cierto es, que hay muuuchos bloques de viviendas horrorosos, de esos que se construían en los años 70 como si no costara. Aquí pongo una fotito ilustrativa de unos edificios descoloridos, con sus cajas del aire acondicionado... vamos, lo peor (a la derecha).


Peeeeeeero!!! En mis múltiples paseos por la ciudad también he encontrado rincones muy bonitos, como la plaza de España, donde están la catedral y el ayuntamiento. Aquí tenéis una fotito del lugar. He de decir que salvo esa plaza, el casco antiguo está muy deteriorado y hay casas muy antiguas que se caen a pedazos. Una anécdota: subiendo por la calle Brocense hacia la Plaza Alta desde la catedral, me encontré con un cuadro que parecía salido de "las barranquillas": una mujer sentada en el suelo preparándose un chute de heroína. Era de día, había más gente paseando... así que la imagen me impactó profundamente. Están abriendo bares y restaurando parte del patrimonio, pero no sé cómo conseguirán sacar la droga de esta zona. Es una pena.


Sigamos con el paseo y hablemos de cosas más alegres. Otro rincón que me gustó mucho fue pasando la Plaza Alta, el convento de las Adoratrices. Es un edificio pequeñito pero muy coqueto, que al principio pensé que era una iglesia (foto de la izquierda).


Badajoz era una ciudad amurallada, un fortín. Y de eso quedan como recuerdo los baluartes (una especie de murallones con arcos por los que se entraba a la ciudad). La mayoría de ellos solo son una muralla, pero han hecho parques alrededor y se han convertido en sitios para sacar al perro, tirarte en el césped, y, para los adolescentes, lugar de botellón. Os pongo una foto de la fuente que está en el baluarte de San Roque, donde ayer me tuve que sentar a la vera del agua con una coca-cola para que no me diera un golpe de calor.

Siguiendo conel paseo, podemos bajar hasta el río. El Guadiana parte en dos la ciudad. Si bajamos desde la zona de la Alcazaba podemos llegar siguiendo el río hasta el Puente de Palmas, desde donde hay una foto estupenda de la Puerta de Palmas (una especie de mini-castillito con dos torres, ved la foto) al fondo, y hacia un lado del puente de la universidad y el Puente Real (el de los cables que se parece al de la expo de Sevilla). Desde ahí los atardeceres son una PA-SA-DA. Tienen una luz increíble.


Al ladito de esa zona, hacia la izquierda, hay otro sitio con encanto: el parque Castelar. Tiene una charca con un montón de patos y demás familia, y zonas para sentarse bajo una pérgola llena de flores, o en un banco de piedra que rodea un árbol enorme... es un parque muy bonito.
Porque eso no lo he dicho, pero aquí no es que haya zonas verdes, es que TODA la ciudad es una inmensa zona verde.
Para protegerse del sol, qué mejor que poner árboles en las calles? Pues se aplicaron el cuento pero bien. TODO está AJARDINADO. Es increíble. Os pongo una foto de muestra, no recuerdo qué calle es, pero hay muchas así, en plan "boulevard", con una zona peatonal en el centro y jardines a ambos lados. Ah! Y también muy importante, muchas FUENTES para que nadie se deshidrate con "la caló".


Creo que os he culturizado ya bastante por hoy, además, subir las fotos aquí es un rollo.
Otro día más y mejor!!.

domingo, 19 de julio de 2009

La temida chicharra

Hoy he tenido el disgusto de conocer a la chicharra. Y no, no hablo de esos bichitos parecidos a saltamontes que hacen un ruido raro en las noches de verano. Hablo de salir a la calle a las 9 de la noche y encontrarte con 38 ºC!!!!!!!. Vamos, que esto no es un golpe de calor, es directamente un puñetazo!!. Como una imagen vale más que mil palabras os voy a poner el momento en cuestión.

Se suponía que hoy iba a ser mi primera entrada cultural y turística de Badajoz, pero estoy tan impactada y "sofocá", que lo dejo para mañana.

Ay omá! QUÉ CALÓ!