sábado, 25 de julio de 2009

Ruidos inexplicables

Hoy me toca hablaros de esas “psicofonías” que aparecen en todas las casas y a las que te toca acostumbrarte porque no te queda otra. En mi caso, la que más se repite es la de un vecino, al que he apodado “EL TUBERCULOSO”. Y porqué el nombrecito?? Pues porque el buen hombre se pasa el día tosiendo como si se le fuera a salir el pulmón por la boca. Y yo, desde mi habitación lo oigo, pero desde el baño es que parece que lo tengo aquí mismo!. Y a veces las toses hacen cosas raras y no sé si se trata de vomitonas intercaladas… con lo cual algún día me va matar del asco!. En fin, que sabe dios lo que le pasa al hombre… pero todos los días cuando me levanto, a las 7 de la mañana está ya en su baño tosiendo como Leonor (la de Machado) cuando estaba ya tan chunga.

Algún otro de mis vecinos tiene un perro, probablemente pequeño por el tipo de ladrido. De vez en cuando voy por el pasillo y el bicho se pone a ladrar cual poseso… y eso que no sé ni en qué casa está, ni tengo intención de entrar!!. Qué mala uva se gasta el bicho!.

Luego están los ruidos “oportunistas”. La otra noche me despierto a las 2 o las 3 y hay alguien dando golpes y voces en la calle. Los golpes con un sonido raro, como cuando te pegas con los palos esos blanditos de los “gladiadores” de la tele. Pues me asomo, y hay 4 o 5 elementos que debían volver de fiesta y no se les ocurrió nada mejor que pillar unos “porespanes” (nieve artificial) gigantes que había en la basura y liarse a palos unos con otros. Vamos, como un tonto con un lápiz. Y así estuvieron un buen rato en plan “Rambo” hasta que decidieron irse al siguiente bar. Cenutrios!

Otro ruido "oportunista": ayer mis vecinos de enfrente tenían fiestecita. Y llegó un momento en que se debían de aburrir y se salieron al balcón a dar palmas como si fueran un cuadro flamenco… cuanto menos, curioso.

Y por otro lado está el “maremágnum” de ruidos que hay en el laboratorio: aparatos extraños, gente hablando… pero esos todavía no los tengo suficientemente identificados para hacer una investigación a fondo. Tendré que llamar a Íker (Jiménez, no Casillas).

Feliz sábado!!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajja, muy buena descripción, Marta, aunque tú ya sabes que aquí en el labo, más que de ruidos somos de olores...

Clara

Maggie Antonietta dijo...

Uff vas a tener que escribir un manual de supervivencia a lo "Coronel Tapioca" y tanto para el dia ("no a la deshidratacion", ese podria ser el capitulo estrella) como para la noche ("mas alla de las 21h") jejeje

Dr.Helios dijo...

Tu historia con el vecino me ha teletransportado a mis primeros años de carrera en Salamanca. Donde vivía tenía una vecina igualita. Pero de tan desagradable que era, en época de exámenes ya se convirtió en un quehacer diario más y mi compañero de piso y yo nos asomábamos a la ventana del patio de luces a escuchar tan melódica, rítmica y ronca serenata matutina. Creo recordar que algún día incluso aplaudimos!!!

Martushka dijo...

gracias chicos por vuestros ánimos!. Dr. Helios, qué fuerte lo de tu vecina... que casi le hiciérais un club de fans me ha impactado profundamente! jajajjajajaaaaa
P.D.: Prometo un capítulo sobre olores Clara. Eso da para mucho! XD

Anónimo dijo...

jaaaaa, ay que me parto lagarto!!
me parto Marta, me parto...se nota que aún tu momento de inspiración no ha terminado..me encanta!
a ver si este blog no cae en el olvido cuando veas q la rutina diaria te mata, jajaja..
pero mientras tanto, me encanta leerte!
besotes!
Alberto

Unknown dijo...

Muy típico de tí analizarlo todo, como se nota que hace muuuuuchos años que no tenemos vecinos, ¡ por Dios, qué bien vivo!

Besos, mami.