domingo, 10 de enero de 2010

Año nuevo, retorno a Badajoz y al blog

He ido retrasando el momento de volver a escribir, y se me ha acumulado el trabajo. Atrás quedaron las cenas pre-navidad respectivas, una memorable en Salamanca y otra con las del curro en Badajoz, las navidades propiamente dichas en mi patria chica, los papeleos que intentan afianzar mi incierto futuro... es mucho que contar!. Creo que lo mejor será hacer un resumen escueto porque conforme pasa el tiempo se me van borrando los detalles del disco duro...

El día 23, como miles de españoles más y como el turrón, volví a casa por Navidad. Hice una parada en Madrid, que a la altura de Méndez Álvaro-Entrevías estaba totalmente colapsado por los coches y autobuses que llegaban o salían, y estuve comiendo con mi amigo S., que venía como la cigüeña, de París. A eso de las 5 salí de Madrid hacia Soria y tuve suerte de no encontrarme retenciones ni tráfico excesivo. Llegué con un día de adelanto a la nochebuena, lo cual siempre viene bien para preparase psicológicamente ante tanto festejo.

El día de nochebuena estuve brevemente en la "champanada" pre-cena tan típica de Soria, donde nos juntamos a tomar una copita de champán en la plaza Herradores. Y no es dentro de los bares, no, que a los sorianos el fresquito no nos asusta y más de uno flipa en colores cuando le cuento estas costumbres nuestras. La cena fue en mi casa, 13 personas, 3 perros y muuuucha comida. Previa entrega de regalitos, gritos, risas y alguna cerveza pasamos a la mesa. Mención especial merece el éxito de los productos extremeños. A mi familia le encantó la torta del casar y la cachuela, así como los bombones de higo que fueron lo mas aclamado. Comí tanto que ni el orujo de hierbas que había comprado mi padre especialmente pensando en mí, pudo solventar mi empacho.

El día de Navidad también hubo regalos, así que vinieron los Reyes progresivamente!. Ese día también comimos en mi casa, esta vez chuletillas de cordero hechas en la chimenea por mi padre y mis tíos. El mejor invento de mi casa es la mesa gigante de madera con bancos y la chimenea del sótano. Esa bodeguita cruce de patio andaluz con merendero soriano fue la mejor idea de mis padres cuando remodelaron la casa de recién comprada hace más de 15 años. Quién les iba a decir que vería alguna que otra comida de navidad, timbas varias postpandriales (toma tecnicismo!) y hasta partidas de ping pong!!. Ese ha sido el mejor invento de estas navidades: mi hermano nos regaló una red portátil de ping pong y fue un puntazo. Por cierto, qué malos somos jugando!!!.

Entre eso días y nochevieja apenas salí de casa. La culpable fue una infección de orina que me dio bastante guerra, porque me estuve tomando unos antibióticos frente a los que el bicho en cuestión era resistente. Qué capullo!. Conseguí que mis riñones volvieran a su ser a tiempo para poder salir en fin de año. Eso sí, abrigadita hasta arriba para no volver a coger frío, porque en fecha tan señalada, casi siempre se nos hace de día (este año no fue una excepción). Y Soria en Año Nuevo al amanecer es de lo más fresquito...
En nochevieja ya estábamos un poco hasta arriba de tanto comer y ese día la cena fue de pescado y cardo, más ligerita. Conseguí comerme más o menos las doce uvas, aunque la mitad se me quedaron espachurradas en la boca y me las tragué luego, así que tendré suerte este año solo hasta octubre o por ahí...

Qué más contar de las navidades... reseñable la primera cena de primos mayores de 18, que fue todo un éxito!. Aparte de que comimos mucho y bien, luego fue muy divertido porque estuvimos contando batallitas de cuando éramos pequeños, fuimos al bingo a echarnos unas risas, a bailar estilo verbena en el Avenida... vamos, que estuvo divertida la noche. Espero que esta sea la primera de una gran tradición de cenas "primiles"!. Especial mención a mi prima P., que se lo curró un montón para poner a todo el mundo de acuerdo, buscar un sitio, ver menús...etc. Eres un crack tía!

Siguieron unos días de calma chicha, y después de reyes, vuelta a Badajoz. A los reyes les pedí una nevada, pero me la trajeron con retraso y vino entre la noche del 6 y el día 7, justo cuando yo me iba de Soria. Fue un viaje intenso, la carretera estaba a trozos bien, a trozos mal, y no paró de nevar hasta pasado Madrid. Luego empezó a llover. Así que los 600 km se me hicieron eternos.

Y ya aquí, mucha morriña y depresión postvacacional, que con el paso de los días y los ánimos de las tres o cuatro personas majísimas que tengo alrededor se me va diluyendo. En nada además es mi cumpleaños, y este año ya tengo tres ciudades donde celebrarlo. Más me vale no mudarme a muchos más sitios, porque sino voy a tener que alquilar un avión para ir a mis propias fiestas!.

Noticia de última hora: Está nevando en Badajoz!!!!!!!.
He traído la nieve a la chicharra... ;)



martes, 15 de diciembre de 2009

¿Ola de frío?

Está visto que para que llegue el invierno de verdad a Badajoz, tiene que haber una ola de frío. Ayer había unos 3ºC y me vine andando al trabajo para disfrutar del fresquito. Como decía un amigo mío, "tú eres de Soria, donde al frío lo llaman fresco". Algo de razón tenía. A lo que iba, que ayer me tuve mi media hora de paseo a las 8 de la mañana. Con lo que no contaba es con el aire tan terrible que hacía. Como para cruzar el puente echas más de diez minutos (es un pedazo de puente larguísimo), mis orejas congeladas estuvieron a punto de caerse al Guadiana. ¿Os imagináis a los patos peleándose por una oreja mía? Escena dantesca…

Esta mañana se estaba mucho mejor: 0º C (ni frío ni calor) y nada de aire. He venido a currar feliz cual lombriz acordándome de los inviernos sorianos. Ahora, cuando me pregunten cómo es que me conservo tan bien, diré que, además de tener buenos genes, me he pasado media vida en un congelador con sol. Los sorianos somos como los guisantes de Frudesa, vivimos ultracongelados!.

Soria es así, tú miras por la ventana y piensas: ¡qué buen día hace! Y luego al salir a la calle te pelas de frío. Pero eso en Soria nunca ha disuadido a nadie de tomarse unas cañitas al raso en la Herradores... aunque se te queden los dedos un poco pegados al vaso!.


Me da pena de que en mi casa estén pasando tanto frío, porque lo que aquí para mí es un tiempo normal, allí es una ola de frío de verdad, donde se congelan hasta las ideas a través del gorro. Ayer me contaba mi madre por teléfono que a las 8 de la tarde, ya estaban a -5ºC. Me decía que no ha nevado del frío que hace. Eso intentaba explicarle yo ayer a la gente de aquí, que si hace demasiado frío no puede nevar. Se quedaron un poco con cara de póker. Y es que Badajoz y nieve, como que no.


Menos mal que la semana que viene empiezan las vacaciones de Navidad, me iré a mi casa y volveré a ponerme la bufanda y los guantes, a echar vaho cuando ando por la calle, a jugar con mis perros en la nieve… en definitiva, al invierno soriano que tanto echo de menos!.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Visitas

Tras el paréntesis habitual de casi un mes, aquí me tenéis de nuevo.
He de decir que… por fin empiezo a tener visitas!!!!!. Inauguró la temporada mi amigo “el del atleti”, y después he tenido por aquí en findes diferentes a mi madre y mi abuela y a la pequeña gran E!. Lo único malo es que cada vez que viene alguien a verme lo llevo de ruta gastronómica y acabo con un empacho terrible, luego estoy una semana haciendo dieta para que mi sistema se recupere…
Vamos por orden cronológico. Después del puente de los santos, la primera fue la visita familiar. Las tres generaciones se pasearon por la parte vieja de Badajoz (debería decir antigua, pero como está sin restaurar la mayor parte, parece que está viejo!) y también visitamos Olivenza. Qué pueblo tan bonito! Se nota que fue portugués en tiempos: todo casitas blancas, calles adoquinadas, rejas en las ventanas, iglesias manuelinas y un castillo con su torre del homenaje. Pero la gran sorpresa es su museo. Es una especie de tienda de antigüedades a lo bestia: objetos del siglo pasado expuestos tal y como estaban entonces, me explico: una habitación es la carpintería, otra la peluquería, otra la sala de música… es realmente digno de ver, nunca había visto una compilación tan buena de este tipo de cosas. Y es bastante más grande de lo que me imaginaba. Otra cosa que nadie se puede perder cuando va a Olivenza, es su tarta típica, la Técula Mécula (a que mola el nombre? Repetid conmigo: TéculaMéculaTéculaMéculaTéculaMécula...). A mí particularmente, como no me gusta la yema tostada ni las cosas de almendra, no me hizo mucha gracia; pero mi madre y mi abuela se relamían como cuando se me cae un trozo de salchichón al suelo y mi perri lo coge al vuelo.
Al día siguiente emprendimos viaje rumbo al sur, a conocer mis orígenes!. Mi abuela nació en Azuaga, aunque solo vivió allí hasta los tres años, luego se marchó con su familia a Peñarroya-Pueblo Nuevo, que está muy cerquita pero ya en la provincia de Córdoba. En medio de los dos pueblos está otro, muy pequeñito, que se llama la Granja de Torrehermosa. Ahí siguió yendo mi abuela de joven a ver a su familia hasta que se casó. Así que le prometí que cuando viniera a verme, la llevaría a ver a los primos que le quedan por allí, y eso hicimos.

Azuaga es un pueblo precioso, las casas todas blancas, encaladas y remozadas, las iglesias también blancas, callejitas estrechas… una pena que no nos diera tiempo de andar más por allí. Tengo que volver. Estuvimos con un primo de mi abuela que es igualito a mi bisabuela, mi madre no lo había visto nunca y lo reconoció por eso!. Luego de estar con él y su familia nos marchamos hacia la Granja, donde comimos con otro de sus primos y familia, y estuvimos hablando y viendo fotos antiguas. Resulta que el hermano de mi abuela estaba pasando una temporada en Peñarroya, así que decidimos que, como están al ladito, pues también pasarnos por allí. Peñarroya-Pueblo Nuevo son dos pueblos que quedaron unidos. Según la leyenda Pueblo Nuevo nació porque un perro (llamado “Terrible”) escarbando se encontró algo que brillaba y así empezó allí la minería. Fue un pueblo muy industrial, con minas, fundiciones… así que no es especialmente bonito, pero a mi abuela le hizo mucha ilusión, porque es donde más tiempo vivió. Aparqué justo enfrente de la iglesia donde se casó, en un parque que le llaman popularmente “el llano”, que es donde supuestamente el perro se puso a escarbar. Estuvimos con mis tíos, sus cuñados… un montón de gente a la que mi madre y abuela hacía mucho que no veían. Muchas risas, fotos e invitación a tres pueblos distintos para cuando quiera!. Y eso que no me conocían de antes, qué gente más maja. Este viaje demuestra que tengo buenos genes!!!.

Al finde siguiente me vino a visitar E!. Estuvimos el viernes de fiesta por Valdepasillas y el sábado de turismo gastronómico y cultural a la vez (era la feria de la tapa en el casco histórico). Estuvimos con mi compañera de trabajo y tocaya, que es más maja que las pesetas, y con sus amigos. Descubrí una costumbre pacense fascinante: para ellos ir de cañas es comer por ahí, tomarse unas cañas, y luego unos copazos por la tarde, y seguir hasta la hora de cenar. Entonces es cuando la gente se va a casa, o se va y vuelve tras la ducha y el “arreglo”, o se queda directamente hasta las tantas de la mañana. A las 7 de la tarde están abiertos todos los bares en plan pub para bailar… me pareció curiosísimo. En el resto de España yo creo que esas costumbres se reservan para las bodas y comidas de empresa, y aquí es de lo más normal. Creo que Badajoz nunca dejará de sorprenderme.

El día siguiente salió lluvioso y asqueroso, lo que no nos impidió hacer turismo. Como Évora me había gustado mucho y me quedaron cosas por ver, allí que fuimos. He de añadir a mi guía viajera de la entrada anterior unos cuantos lugares recomendables: la capilla en la Posada dos Loios. En realidad es una pedazo de iglesia, con unos murales gigantes de azulejos pintados de azul con escenas diversas. Están enterrados los nobles que construyeron el palacio y toda su familia ahí. Ahora el palacio es un hotel, y el restaurante tiene un patio abierto donde se celebran bodas y demás eventos. También conseguí ver por dentro la catedral. El claustro es lo que más me gustó. A ser posible id cuando haga buen tiempo, porque se puede subir a una especie de terraza que es el techo del claustro. Yo, que no tengo dos dedos de frente y soy muy cabra, aunque estaba lloviendo a cántaros vi una puertecilla con una escalera de caracol y sin luz, y en seguida me subí a inspeccionar. Las vistas son muy bonitas, pero puede pasar desapercibido porque las escalerillas son muy estrechas, dentro de una “microtorre” y no te fijas en que existen. La catedral y la Posada dos Loios tienen también un museo religioso y uno de arte respectivamente, pero no los visitamos por falta de tiempo. Mención especial de nuevo a los dulces portugueses. Solo de pensar en esa repostería se me hace la boca agua! Ñaaaaaaam!.

A la vuelta paramos a comer en Elvas, que está muy cerca de Badajoz. Todo el mundo me había dicho que tenía que ir a comer allí, pero nadie me había comentado que además el pueblo es muy bonito!. El casco histórico está rodeado por una muralla tipo fuerte, con foso y puerta levadiza, y además hay un enorme acueducto de tres arcadas que casi da la vuelta al pueblo. Comimos en un restaurante que se llama “Lusitania” un arroz de marisco para caerse de espaldas. Como diría Arguiñano: rico, rico, rico.
Acabamos ese día con jornada futbolera: la victoria del Numancia, la derrota del Madrid y la goleada del Atleti. Completito, completito.

Este puente de la Constitución-Inmaculada he estado en Soria: reencuentro con el fresquito, la familia, mis perris, mis amigos, el vermú con mis tíos… vamos, lo que viene siendo la vida Soriana.

Y heme aquí de nuevo en Badajoz, esperando a las navidades y confiando en que en Soria, sean blancas.

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Puenting" de los Santos (1ª parte: Portugal)

Estimados lectorcillos, esta vez no he dejado pasar tanto tiempo para actualizar. Hay una buena razón: que he hecho un montón de cosas en estas tres semanas!!.

Hace dos semanas celebramos la festividad de los santos. La noche de Halloween me gusta mucho, porque siempre he sido bastante bruja (en el sentido de mala, no me pidáis que os toque la lotería), y lo de disfrazarme me encanta!. Pero el día de Todos los Santos no es santo (valga la redundancia), de mi devoción. En Soria, da la impresión de que la gente solo se acuerda ese día de que tiene familiares que han pasado a mejor vida. Vas al cementerio con tus flores (o sin ellas, al gusto de cada uno), y ves a la gente paseando por allí como si fuera el "Collao", vestidos de domingo, y saludando a la concurrencia:
- Hombreeeee, qué vida?
- Pues como siempre
- Qué mayor está tu chica!
- Si, ya me va haciendo viejo...
Etc., etc., etc.
Que digo yo, y para "alternar", porqué no se van a "la Herradores", se echan una cervecita y dejan tranquila a la pobre gente que anda allí con su pena?

Bueno, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. No voy a debatir sobre el día de los Santos, porque además este año me ha pillado en Badajoz. En principio, tenía pensado ir a Soria, pero rodear Madrid en días de pre- y post- puente puede ser terrible. Así que lo he dejado para el de diciembre, que es más largo y así te puedes tomar el atasco con más filosofía.

Total, que tres días festivos y Extremadura en todo su esplendor otoñal. Un amigo mío (que se apunta a un bombardeo, todo hay que decirlo), decidió venir a verme y pasar un puente turístico rodando por las carreteras de España. Y eso hicimos, el sábado 31 nuestro primer destino fue Portugal. La frontera está a 6 km de Badajoz, así que puedes ir a tomar el vermú y volver.
La zona de Portugal que limita con Badajoz y se extiende hasta casi Lisboa y Setúbal es la región del Alentejo. Es un área rural que se parece a la dehesa salmantina y extremeña, con algunos pueblecitos muy pintorescos, algunos con su castillo y todo.

He de decir en favor de Portugal , que nos lleva una ventaja bestial en tema infraestructuras públicas: hay autopistas de norte a sur, de este a oeste y por todas partes entre medias. Eso sí, son todas de pago, pero merece la pena: buen firme, poco tráfico y un montón de gasolineras. Y lo más curioso, hay un cartelito antes de cada una con los precios de la gasolina y los km que faltan hasta la siguiente. Parecido a España, que a veces parece un capítulo de CSI: una joven perdida en el desierto, donde la próxima gasolinera está a 400 km... los chacales aúllan relamiéndose con su posible cena y el típico psicópata acecha en lontananza. Pues si le quitas el desierto y le pones pinos tienes el tramo entre Valladolid-Soria o Burgos-Soria. Espero, eso sí, que sin psicópatas!.

Volviendo a nuestra ruta, dentro del Alentejo, uno de los principales núcleos turísticos es Évora, declarada patrimonio de la humanidad. Así que ese fue el destino al que primero dirigí mis pasos (bueno, mis ruedas). Évora es un pueblo que ya visité en una excursión a Lisboa que hice con la facultad. Recuerdo que me pareció un sitio muy bonito, pero lo vimos deprisa y corriendo. Así que tenía ganas de volver y verlo en condiciones. Está a unos 80 km de Badajoz, y, como os he dicho antes, toooodo el camino de autopista.
Al rato de ir conduciendo caigo en la cuenta de que en Portugal hay... una hora menos!!!. Así que en vez de las 9 de la mañana son las 8 y estarán todos los monumentos cerrados... qué desastre!. Así que claro, no había ni un alma por la carretera, un sábado a las 8...
Decidimos igualmente parar en Évora, aunque solo fuera para desayunar. Aparqué en una placita y nos dirigimos a patita, y por pura intuición, hacia donde se veían las torrecitas de una iglesia grande. Tuvimos suerte porque acabamos llegando a la plaza mayor. Todo el pueblo son casitas blancas, alguna con la fachada alicatada de los típicos azulejos pintados portugueses, rejas en las ventanas y las carreteras con adoquines. Muy típico todo. En la plaza mayor, una cafetería abierta!! Aleluya!!. Otra de las grandes cosas de Portugal es la comida, en particular la bollería y los dulces en general. En esa cafetería estaban sacando del horno bandejas de cosas ricas recién hechas... ñam ñam!. Me pedí un té negro (um cha preto), con una tartaleta de manzana que estaba de muerte natural. Así, con algo de glucosa llegando a mi cerebro, ya sí podía empezar a hacer turismo. En esa plaza (Praça de Giraldo), además del ayuntamiento y unos soportales con bares, hay una bonita fuente y una iglesia donde no pudimos entrar porque, aunque había un señor limpiando la entrada con una manguera, no nos dejó pasar porque estaba cerrado. Así que volvimos a usar el truco de: sigue hacia la torre más alta. Así conseguimos llegar a la catedral. Nunca he podido ver por dentro esta catedral, yo no sé si suelen abrirla al público. Si la rodeas, por uno de los lados está el popularmente conocido como Templo de Diana (y mal llamado, por lo que he leído en internet). Es como encontrarte de repente con un cachito del partenón, ahí, en medio del pueblo.


Detrás del templo hay un trocito de la antigua muralla y un mirador hacia el sur del pueblo, que es la parte nueva y no tiene nada de particular. Al otro lado del templo está la Posada dos Loios, que ahora es un hotel, creo, y debe tener una capillita muy mona (pero que estaba cerrada también...). Dieron las nueve en el reloj de alguna de las múltiples iglesias y decidimos volver a la plaza mayor para que nos dieran un plano en turismo y decidir qué más ver. En el camino, en un plaza pequeñísima, entramos en una iglesia que por fuera no tiene nada de particular, pero que por dentro es preciosa. Está absolutamente toda pintada con frescos en las paredes, el techo... por desgracia ni idea de cómo se llama. Está bajando de la catedral hacia la plaza de Giraldo, creo que junto a una calle que según el mapa puede ser el Largo de S. Tiago. En fin, que os recomiendo que la busquéis y callejeéis un poco, es un pueblo que merece perderse y dar unas vueltecillas (y esto, viniendo de una adicta a los mapas, es muy fuerte!!).
Plano en mano, mi amigo se empeñó en ver el "castelo velho". Y no hubo manera de encontrarlo. Creo que solo quedaba viva una pared, así que fue un poco chasco. Después, fuimos a la iglesia de San Francisco, que es bonita, pero su mayor atractivo turístico está en la parte del claustro, por donde se entra a la famosa "capilla de los huesos" (Capela dos Ossos). Es una de estas capillas inquietantes que han salido en algún programa de "Cuarto Milenio", donde las paredes y el techo están enteramente forrados de huesos de gente: calaveras y huesitos varios. En la entrada se lee la famosa inscripción "nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos". Todo muy tétrico, pero tenía muchas ganas de verla. Es bastante pequeñita, pero la verdad es que impresiona. Es el único sitio donde pagamos por entrar, pero fue barato, como uno o dos euros.

Tras ver San Francisco decidimos continuar nuestro camino. Pusimos rumbo a la zona de Setúbal, donde yo quería ir a ver el parque natural de la Arrábida. Hay desde Évora otros 80-90 km. Cruzas entero el pueblo, siguiendo en dirección de S'Arrábida-praias. Y de repente pasas de estar en un pueblo costero a estar en medio del monte, con árboles a ambos lados, una montaña que flipas a la derecha y un precipicio hacia el mar a la izquierda. La tremenda faena fue que cuando entramos en esa zona, se echó una niebla espesa espesa, era como ir atravesando leche condensada. Una pena, porque ese paisaje es muy muy bonito, pero no se veía tres encima un burro!!. Llegamos a la playa de Figueirinha, una de las playas más cercanas para los pacenses. El sitio está muy bien, pero con aquel tiempo, y a las 10 de la mañana solo había algún otro loco paseando, gente haciendo footing, ciclistas y unos cuantos tíos en piragua que salían como de la nada, vaya susto. Yo, que soy muy burra y cabezona, ya que estaba allí tenía que meter los pies por lo menos!. Y eso hice, y joder! qué fría está el agua del Atlántico!. Además, vino una ola, muy maja ella, y me puse de agua hasta arriba. Total, que volví para el coche con lo vaqueros mojados y los pies llenos de arena en las zapatillas (y así me quedé el resto del día...). Unos kilómetros más adelante, está el Portinho da Figueirinha, que es un sitio muy cuco, con un restaurante y un hotel, unas cuantas barquitas, todo muy pequeñito. Eso incluye la carretera, que es estrechísima (hay hasta un semáforo para que no te cruces con nadie en sentido contrario), y con tanta pendiente que parece un tobogán. Si alguien se decide a ir que vaya despacito en ese trozo si no quiere acabar en el agua.

De allí volvimos a Setúbal, mi gozo en un pozo por la niebla de las narices. Subimos a una especie de castillo-fuerte que está en una montaña sobre el pueblo. No me acuerdo del nombre. Ahora es un hotel, como la mayoría de los sitios históricos que no se caen a pedazos. En este, para sacar dinero, tenían expuesto en la entrada un coche. Quedaba fatal, no pegaba ni con cola. ahí con las murallas medievales. En fin, de algún sitio hay que sacar fondos para restaurar estas cosas.
No hace falta entrar al hotel para poder ver las vistas, que son lo más bonito. Se divisa todo el mar hacia un lado, y el monte, con sus molinos y sus casonas al otro. Y puedes jugar a subirte por las minialmenas y hacer un poco el cabra, que es algo que siempre me ha gustado (que se lo pregunten a mis padres, de cuando íbamos a Valonsadero y los niños parecían dos cabrillas montesas por las piedras).
Tras un buen surtido de fotos desde las alturas, bajamos al pueblo. Aunque era un poco pronto, fuimos a comer, porque los portugueses son muy europeos para eso, y a la 13:30 ya estaban todos "jalando". Escogimos un restaurante con terraza que estaba lleno de gente de allí (eso suele ser un buen indicador de calidad), y nos pusimos de marisco hasta arriba. Por 20 euritos por cabeza una bandeja de gambas, otra de almejas y un centollo gigante (una sapateira), con lo de enmedio hecho pasta para untar, pan tostadito...ñam ñam!!.

Con el estómago lleno, cogimos el coche de nuevo y marchamos rumbo a Lisboa. Hay poca distancia entre Setúbal y Lisboa, como 50 km. Ya era un poco tarde, y no iba a dar tiempo de ver mucho, pero aún así, decidimos probar suerte. Entré a Lisboa por la parte norte, y ahí siguiendo las señales de "centro ciudad", y el fantástico GPS interno heredado de mi señor padre, pude llegar sin preguntarle a nadie hasta la praça du Rossio. Y hacía como 8 años de la última vez que había estado!. A veces adoro mis genes!!!.

En el centro, paseíto por las calles peatonales hasta la praça du Comercio (que está toda en obras y no se ve nada, una mierda, si vais a ir mirarlo antes), compra de algún souvenir y coger el coche porque se estaba haciendo muy tarde (no por la hora, sino por el sol, que empezaba a escasear). Subimos hasta el Castillo de San Jorge. He de decir que solo tiene una entrada, y por mi cabezonería dimos una vuelta terrible... ejem. Pero así vimos las vistas desde los cuatro puntos cardinales... algo bueno tenía que tener la metedura de pata. Ya en el castillo, nos dio tiempo a hacer unas pocas fotos y de repente ya era de noche cerrada. Eso sí, tengo unas fotos de atardecer lisboeta (se dice así, creo) preciosísísísísísímaaaas!. El exterior estaba iluminado, pero el interior no, pa'habernos matao!, allí brincando por las murallas a oscuras. Eso sí, estaba perfecto para celebrar Halloween, que era esa noche!. Hasta había alguno que iba disfrazado ya.


Ya súper tarde y con un dolor de pies considerable tras todo el día pateándonos Portugal y de un lado a otro como los feriantes, volvimos a Badajoz.

Nos dio tiempo hasta de ver el segundo tiempo del partido del atleti, que casi mejor no haberlo visto, porque menuda paliza. Sobre todo para mi amigo, atlético hasta la médula, que se quedó más depre... a ver si el atleti espabila, porque vaya temporadita nos está dando, cagüentoloquesemenea!.

Otro día, más. Que llevo aquí un buen rato contando batallitas viajeras. Si habéis leído hasta el final, GRACIAS!

lunes, 26 de octubre de 2009

De calores y mercadillos

Me estoy volviendo como la regla, porque escribo en este blog una vez al mes!!. Os tengo abandonaditos! Lo siento en el alma, pero últimamente estoy muuuuy vaga para el blog. Pero me he hecho la promesa de seguir con esta bitácora, porque la empecé con muchas ganas e ilusión y así debe seguir, al menos mientras esté en Badajoz, que hablar de mi vida aquí fue su primer menester.

Y qué hay de nuevo bajo el sol... bueno, pues entre otras cosas eso mismo, el sol. El calor parece que no se quiere ir. Estoy aburridita ya. Por la mañana hay una niebla y una humedad terribles y a mediodía te asas. Hoy había 26 grados cuando he salido a las 3 de currar. Echo de menos los abrigos, las bufandas, el frío en la cara, cenar sopitas de fideos y "avecrem", el calor del té con miel y el que da mi perri cuando se pone a tu ladito en el sofá... en fin, todas esas cositas agradables que hacer cuando es invierno de verdad. Espero que para el mes que viene esto cambie, porque sino la próxima vez que vaya a Soria, con el cambio de clima, me vuelvo a resfriar. Seguro.

Hablando de calores, el domingo estuve en el "mercaíllo" y hacía una chicharraaaaa.. que de ver tanto abrigo y tanto vestido de franela me dieron los siete males. Eso y el agobio de taaanta gente por esos pasillitos estrechos que quedan entre los puestos. Me probé unos cuantos vestidos y yo le dije al del puesto: "pero no los tiene de manga corta?". Y me responde "hombreeee, pero eh que tiene que llegar er frío, aunque hoy haga caló!". Yo no me lo creí demasiado y al final pasé de los vestidos asfixiantes y me fui sin comprarle nada. Me compré uno muy mono, en otro puesto, de manga corta por 10 eurillos. Me encantan las gangas!!.
Y es que yo soy muy de mercadillo. Muy de buscar las súper ofertas y los chollos, del cachondeo de los tenderos llamando a las "marías" y los africanos con su "barrato barrato". He de decir que en el mercadillo de Badajoz los gitanos de los puestos tienen una gracia especial, se escuchaba cada salida que daban ganas de decirle a alguno: "deje el puesto hombre, que haciendo monólogos se iba a sacar una pasta!".

Hice buenas comprillas: aparte del vestido, un pijama por 6 euros y dos juegos de sábanas "pirenaicas" para mis camas de invitados. Así no pasarán frío mi madre y agüela cuando vengan el mes que viene. Espero que este invento de las sábanas de forro polar funcione, porque no tengo mantas!. Y es que había un montón de puestos de mantas, sábanas, edredones... y algo que me chocó mucho, porque en Soria no lo he visto, muchos puestos de telas al corte, en rollos gigantes para que la gente se haga sus trajes o sus cortinas. Me resultó curioso. Otra diferencia con los mercadillos soriano y salmantino, que aquí había muchísimos portugueses. Esto demuestra que ellos también vienen aquí a comprar. Eso sí, si para nosotros el producto estrella son las toallas y los chándals, qué comprarán aquí los portugueses? los calcetines blancos para los chándals? Esto merece una investigación en toda regla, lo que no sé si llamar mejor a Grissom o a Iker Jiménez...

Y para rematar mi día de mercadillo, cerca del aparcamiento había puestos de verduras. Esa maravillosa huerta pacense que he descubierto y tanto me gusta!. Así que con mis bolsas y un kilo de limones, me fui para casa más feliz que una lombriz.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Chocolate y alpargatas

Este título tan surrealista, al igual que casi todo en esta vida, tiene una explicación. Hoy voy a hablar de esas grandes olvidadas: las tiendas de ultramarinos.

Desde que nacieron los carrefures, mercadonas, sabecos y demás "hipers" y "supers", y desde que la gente vive en urbanizaciones que no tienen ni un triste kiosko, las tiendas de barrio han ido perdiendo clientela. En los barrios de toda la vida, siguen funcionando, por lo cómodo de bajar en zapatillas de estar por casa y con los rulos a por un par de manzanas o unas pechugas de pollo. Pero en muchos casos la gente prefiere coger el coche, aparcarlo fácilmente y comprar todo de una vez.

En las ciudades grandes prácticamente han desaparecido las tiendas de ultramarinos porque ya no tienen mercado. Algunas de las que quedan se han reconvertido en "delicatessen": anchoas del cantábrico, bonito del norte, patatas de añavieja... En Soria aún queda alguna de las tradicionales, pero ya poquitas. Allí aún triunfan la panadería y carnicería de toda la vida, el trato personalizado (Pepa, que hoy tengo unos calamares frescos frescos!), la calidad del producto (ese cordero soriano... ñam ñam) y el poder marujear un rato (mira la Paca qué teñido más feo lleva...), todo por el mismo precio. Así mantienen la clientela estos "chiquicomercios".

Y... llegué a Badajoz. Aquí hay dos carrefures y tropecientos mercadonas. Así que para las compras grandes no tengo problema. Peeero! resulta que la provincia de Badajoz tiene una huerta estupenda, producción propia de todo lo habido y por haber, y eso, en los hipermercados, pues no suele estar. En mis primeros días en mi nuevo barrio me dediqué a reconocer el terreno. Así descubrí una tiendecita de ultramarinos que hay en el bloque de al lado, superhipermegacerca de mi casa. Entré un día porque vi que vendían fruta y pensé que era una frutería. La tienda es como un pasillo, estrechita y larga, con la fruta a la izquierda y al fondo algo de droguería, latas, chucherías... compré algo de fruta y estaba "BUENISÍSIMA"!. Así que decidí dejar de comprar fruta y verdura con sabor a plástico y pasarme a la tiendecita del barrio. Pero no sólo está genial el producto, sino que el trato no tiene naaaaadaaa que ver. La dependienta, una señora encantadora con mandil y su acentillo extremeño me dijo: "a ver hiha, qué mah te pongo. Ehtoh melocotoneh han venío mu buenoh. Quiereh arguna cosita mah?". Vamos, que me ganó. Con eso y con los melocotones, que estaban de morirse.

Cada vez que bajo me hace gracia ver las escenas típicas de mi infancia, es como viajar en el tiempo:
-Ay Mari! no tengo suerto, ehta tarde te lo traigo. Ha venío mi marío antes? (la maruja)
-Si, pero no sé si se llevó la sandía, mi niña
-Me das un calipo? (el niño que ya dejan bajar a comprarse chuches)
-Si, y te debo dinero q'ayer se te orvidaron lah vuertah!
-Y tu hiha? ya se ha casao? (la clienta habitual)
-Si, ehta mu contenta con er marío, ya viven en su casa.
-Te voy poniendo la fruta aquí encima, vale? (yo misma, revolviendo tomates con ciruelas en la misma bolsa...)
-Mu bien, arguna cosita mah?
...

Uno de los últimos días que bajé a la tienda me acordé de cuando era pequeña. Entonces mis padres tenían una casa en un "micropueblo" de la provincia de Soria. Ahora tiene tres casas rurales y creo que hasta bares, pero entonces no tenía nada. Por no tener, no tenía ni gente: un solo habitante en invierno!. Era la señora del teléfono, que tenía como una cabina dentro de su casa, y te cobraba por los pasos que habías hablado. Siempre me hizo mucha gracia. No había bares, ni tiendas... así que teníamos que ir a un pueblo cercano cuando queríamos comprar algo. En ese pueblo había una tienda de ultramarinos que me hacía mucha gracia: tenía estanterías hasta el techo, una barra de madera en forma de "L" y podías comprar casi cualquier cosa. Allí encontrabas desde chocolate negro (ñam!) hasta alpargatas de esparto, que era el único calzado que usaba en esos veranos. Lo entrañable de aquella tiendecita de pueblo lo he vuelto a encontrar en la tiendecita de la esquina en Badajoz, y me ha hecho ponerme un poquillo nostálgica. Cambian tanto las cosas en unos pocos años...

En fin, aquí queda mi reivindicación del comercio tradicional, que me estoy poniendo sentimental, y eso sí que no. Intentaré no tener esto tan dejado, últimamente estoy poco inspirada. De hecho, el borrador de esta entrada lleva unos cuantos días esperando. Ay! Será el otoño, que nos pone ñoños... jajajajajaaaaa

jueves, 17 de septiembre de 2009

Novedades "revoltijás"

Bueno, bueno, bueno... le dijo la paja al heno (parafraseando a "la fuente de sabiduría"). Tengo pensada una entrada muy graciosa, pero tengo que conseguir el material informativo (irá con fotos), así que, mientras tanto, os voy a contar cómo me van las cosas.

En esta vuelta al cole, que para mí ni es vuelta ni nada, porque ya me diréis con 6 días justos que he estado fuera el "síndrome" que voy a tener. En todo caso el de Estocolmo, me podían haber secuestrado mis padres... para las próximas vacaciones se lo propongo!. El resto de la gente a mi alrededor ya están en plena cuesta de septiembre: lo bueno es que los niños vuelven al colegio, lo malo que hay que comprarles los libros y está la economía como para muchos gastos. En el telediario han salido ideas curiosas para que la gente ahorre por Internet. Siempre hay algún listo que saca partido de estas situaciones.

A ver, que se me va el santo al cielo. El caso es que ya ha vuelto todo el mundo de vacaciones (algunos con más "síndrome post-vacacional" y mala leche que otros) y está el batallón al completo. Unos con la empanadilla (encannaaaa!! encanna de nocheeee!) de recién llegados y otros con el agobio de todo lo que tienen que hacer. Yo he vuelto a mis montones de papeles y de cosas para leer. Si me dieran 10 céntimos por cada artículo científico que me leo... vamos, me daba para una cenita por lo menos!. Están surgiendo muchas ideas nuevas y posibles congresos y proyectos, así que estoy muy contenta con el curro!.

Os acordáis del gimnasio súper fashion al que me había apuntado? Pues como es extracaro y este mes no estoy yendo apenas me he dado de baja. Sólo me he apuntado a un cursillo de natación ahí mismo, que dura hasta diciembre. He ido a preguntar a otro gimnasio pequeñito que está al lado de mi casa. Es de los "tipo Kronos": machotes garrulos haciendo pesas, olorcillo a humanidad y sólo una sala para clases colectivas. Peeero! Tienen cada hora una clase diferente de cosas que me gustan. En el súper fashion la mayoría de clases eran cosas con pesas porque a la profesora yo creo que le gustaba más eso. Y yo, con los restos de la tendinitis plasta que nunca se va pues no puedo hacer pesas ni flexiones y me quedaba ahí mirando sin saber qué hacer. Así que vuelta al step, GAP y demás disciplinas que te ponen las piernas... como acero para los barcos!. Me apuntaré el mes que viene casi seguro a este que he visto hoy. Aquí los horarios normales de las clases empiezan en octubre, porque septiembre sigue siendo verano y por tanto mes "flojillo" para el tema deportivo. Cosas del clima y costumbres extremeñas. La verdad es que sigue haciendo calor, hoy menos, había a mediodía 24ºC, pero ayer llegamos a 28ºC o por ahí. Es la primera vez en mi vida que me gusta el clima "septiembrero". Algo bueno tenía que tener la chicharra, y ya lo he descubierto: además de en el Corte Inglés, aquí también existe el otoño!!!. Por fin voy a sacarle partido a las gabardinas, esas prendas que en Soria sólo lucen bien en las gambas de los bares...

Más novedades... mi nuevo corte de pelo (que ya veréis en vivo y en directo, y si no acudid al facebook o tuenti) para poder ir a la piscina y que se seque rápido, es taaaaan cómodo!.

Por otro lado, con la vuelta de toooodo el mundo de sus vacaciones espero seguir ampliando mi círculo social (que de momento es del tamaño de una pulsera tobillera), hacer unos talleres de manualidades en mi casa con los ya conocidos y alguna excursión a los pueblos de la provincia .. y otras actividades que se me ocurran. Además, en octubre tengo un curso en Salamanca y otro en Cáceres, a primeros vienen mis padres a verme y para el puente del Pilar voy a casa (preparaos sorianos!!!!) , así que no me va a dar tiempo a aburrirme!!.

Mas cosillas en próximos episodios de vuestra serie preferida: "De la nieve a la Chicharra"!