lunes, 9 de agosto de 2010

La marca

Os estaréis preguntando... ¿marca de agua? ¿marca blanca? ¿la marca del zorro?. Pues ninguna de esas. Es que por fin, después de tres días de playa (no consecutivos) y alguno de piscina... empiezo a tener ¡la marca del BIKINI!. Eso, para alguien con mi color blanco roto es todo un logro. Y es que, a mí no me gusta tomar el sol y menos con los calores extremos que estoy sufriendo últimamente, pero gracias a que este fin de semana he estado en remojo en sitios diversos, he conseguido pasar del blanco roto al blanco oscuro.

¿Y porqué he estado por ahí de picos pardos? Pues porque este finde he tenido la visita de... ¡la pequeña gran E!. Llegó el viernes y me acerqué a recogerla a Cáceres, porque el autobús Salamanca-Badajoz es una auténtica pesadilla de 5 horas que para en todos los pueblos y apeaderos posibles. Si en Badajoz teníamos a las 6 de la tarde una "agradable" (no sé si las comillas y la cursiva son suficientes para los kilos de ironía que lleva el adjetivo en cuestión) temperatura de 39ºC, en Cáceres tan solo había un gradito menos, 38ºC. Así que nada más bajar del autobus la pobre E. ya comprobó lo que es la chicharra extremeña en todo su esplendor.
Ya en la capital pacense, en casa de una servidora y con el aire acondicionado puesto, se podía sobrevivir. Pero más tarde salimos a cenar, y a las 10 de la noche seguía haciendo un calorazo tremendo (más de treinta grados). A pesar de ello, observamos con una mezcla de sorpresa y fascinación que los pacenses estaban tan contentos llenando las terrazas con sus abanicos y sus tintos de verano. Como diría Astérix, ¡¡están locos estos pacenses!!.

Cenamos en un sitio que se llama "Nuevas Redes", que está en la plaza de Pitusa (para los pacenses) o en plaza de las Américas para los foráneos. Le estoy dando publicidad gratuita porque cenamos muy requetebién. Creo que salvo en Santiago no he comido un pulpo a la gallega tan rico en ningún sitio. Nos pusieron un pulpo pequeñito entero, sobre una cama de patatas panaderas con pimentón de la Vera. EX-QUI-SI-TO. Aparte de otras cosas ricas, pero eso fue lo más impactante y la especialidad del lugar. Además, el dueño es un salmantino al que le caimos bien (creo que tenía morriña de su tierra) y nos trató estupendamente.

Acabamos con un empacho bastante considerable, que intentamos mitigar con un paseo hacia el centro y un par de copazos en bares diversos. No nos fuimos a casa muy tarde, porque el sábado tocaba... ¡¡IR A LA PLAYA!!. Así que a la mañana siguiente recogimos a las rondeñas y a P., y el club de las solteras al completo se trasladó a la costa de Caparica (cruzando recto Portugal desde Badajoz hasta el mar) para disfrutar de un día de sol, pescadito y las frías aguas del Atlántico. Allí, aunque hacía calor, se estaba muy bien. Y el agua está tan fría que se agradece. Bueno, salvo cuando una ola con más fuerza que Hulk cabreado te da un empujón y acabas rodando por el fondo marino... menos mal que me cubría por la rodilla, porque si no igual no salgo. Tragué más agua que un tonto. Y luego estuve media hora sonándome la nariz. Ahora entiendo por qué en la farmacia venden esprays de agua marina para limpiarte las fosas nasales. Me quedaron las mucosas como una patena.

Volvimos a Badajoz ya tarde, llegamos a eso de las 11 de la noche, y aquí había una temperatura de unos 36ºC. Lo sé, es demencial. Tras una duchita para quitarnos la arena y una cena ligera salimos a tomar un "mojito". Como el día anterior, comprobamos estupefactas que las terrazas estaban llenas a reventar con el calor que hacía. Mmmmm... un experimento replicable, estoy a punto de formular un teorema...

Al día siguiente aprovechamos para levantarnos todo lo tarde que la chicharra nos dejó, porque mi casa por las mañanas recibe todo el sol del mundo mundial, y a las 10 más o menos estás mejor en la calle que dentro. Ese día, domingo para más señas, fuimos a comer y pasar la tarde a las piscinas naturales de la Codosera. Allí creo que sufrí un mini-golpe de calor: no había desayunado, hacía un calor de mil demonios y cuando llegamos al chiringuito del río-piscina-whatever para comer tardaron una barbaridad en servirnos. Así que me empezó a entrar un dolor de barriga tremendo sumado a unos calores terribles, comencé a sudar profusamente, se extendió el malestar general... vamos, que menos mal que me metí luego en el agua helada y se me pasó un poco, pero me veía yendo al hospital. Con un gelocatil y una buena siesta me acabé de reponer casi del todo.

Ayer lunes, yo me fui a trabajar al punto la mañana como buena currante, y dejé a E. intentando mantener el sueño a pesar del calor. A la pobre le dio pereza salir a hacer turismo con la chicharra y se quedó en casa hasta el mediodía, cuando vino a buscarme. Lo más gordo es que vino a buscarme ¡¡ANDANDO!! ¡Y HABRÍA 37ºC POR LO MENOS!. Menos mal que se compró una botellita de agua y llevaba unos micro-shorts muy fresquitos (que además causaron sensación por el puente Real... los pacenses no tiene vergüenza ninguna en soltar piropos y/o lo primero que se les alcanza a las mujeres). Así que allí se presentó, media hora después y sudando, pero sana y salva. Menos mal que luego pudo recuperar sales minerales con unas cañitas y una fritura de pescado...
Hacía tanto calor cuando acabamos de comer, que en vez de ir a la piscina optamos por meternos al cine, que estaba al lado. Vimos "Origen". A mí me encantó, como todas las películas extrañas y futuristas con tintes de tragedia apocalíptica, pero a E le pareció que no había entendido nada y que esas películas te hacen parecer tonto. En realidad, yo creo que cada uno las entiende a su manera.

Y con esto llegamos a hoy, martes, donde la chicharra me sigue torturando. Esta mañana llevé a E a la estación de autobuses, donde partió hacia tierras más frescas donde aunque hace calor se puede respirar. Confío en que se lo ha pasado bien a pesar de este clima sub-sahariano.

Así que esa ha sido mi reciente visita. Yo me he quedado aquí, rezándole a san Judas Tadeo (ese es el de las causas perdidas, no?) para que bajen las temperaturas. Con todo el dolor de mi corazón he comprobado hace un rato que aquí seguimos en la cresta de la ola. La ola de calor, claro...

jueves, 29 de julio de 2010

Badajoz es como el Sahara, pero con tomates

Hola querid@s,

Julio casi se ha terminado y yo sin darme cuenta. Empezó tímidamente con un fin de semana relámpago que me escapé a Soria, y luego ha habido mucho, muchísimo calor. Entre medias otra visita a mi tierra, esta vez de casi una semanita de frescor a 1080 m de altitud y vuelta al horno extremeño. Con lo fresquito que se estaba en Soria, qué ganas me dieron de quedarme, ¡buuuf!.

Estamos en la enésima ola de calor de este mes de julio. Como decía ayer en la tele una señora desde Sevilla: "no es que haya venido otra ola, ¡es que nunca se ha ido!". Aquí hubo diez días maravillosos con máximas de 35ºC y mínimas fresquitas, con noches donde se podía dormir y hasta arroparse. Pero duró poco lo bueno. Llevamos toda la semana con máximas de 40ºC y a veces más, y con mínimas de 22-23ºC. Lo que llaman "noches tropicales": abres la ventana y algunas de ellas corre el aire, pero es un aire calentorro, como cuando estás haciendo una pizza y abres el horno para ver si ya está doradita.
He visto que la semana que viene, aunque las máximas siguen siendo terroríficas, las mínimas bajarán un poco. Así podremos dormir mejor. Porque es terrible lo mal que se duerme con este calor. Además de tropicales, estas para mí son noches "croqueteras": te pones en un ladito de la cama, cuando te entra calor ruedas (eso es, haces "la croqueta") hacia el lado fresquito. Y otra vez para el otro lado. Y otra. Y ahora boca arriba como si estuvieras de cuerpo presente. Hasta que consigues dormirte. Eso sin contar con la gente que está ya de vacaciones y pasan por la calle a altas horas camino de la cama pegando voces y comentando las mejores jugadas de esa noche. Ayer hubo unos que a eso de las 2 y pico, desde que aparcaron hasta que acabaron de despedirse me terminaron de desvelar. Me dieron ganas de sacar la cabeza por la ventana para mandarlos callar como cuando el de los Morancos vestido de maruja llamaba a gritos al "¡¡¡¡Joshuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!".

Así que heme aquí, protestando otra vez por el calor en este blog tan mío y tan vuestro, al que con motivo de esta nueva ola he cambiado el diseño por uno más apropiado con llamas achicharrantes e infernales.

Espero poder contaros pronto que la maldita ola se ha acabado y hay temperaturas más humanamente soportables. Como escribía hace un tiempo en mi facebook: los 37ºC solo son aceptables si vives dentro de un vaso sanguíneo y/o víscera. Sigo pensándolo.



miércoles, 23 de junio de 2010

Verbenas

Estoy aburrida, queridos lectores. Parafraseando a P., en este "miércoles-viernes" (mañana en Badajoz es festivo por ser la feria de San Juan) en el que ya he terminado la tarea laboral que tenía para hoy, me encuentro sin saber qué hacer. Así que he decidido dedicaros unas líneas.

El fin de semana pasado estuve en Soria. Hacía dos meses que no iba a mi casa, y la morriña ya me apretaba cual corsé a Escarlata O'hara. Como iba para tan poco tiempo, decidí viajar en avión hasta Madrid y convencer a mi padre de que fuera a buscarme en coche para hacer el resto del trayecto. Así que llegué a media mañana a mi casa, donde mis perros me recibieron con alegría explosiva (¡se acordaban de mí después de dos meses!) y mis padres con un abrazo de oso. Me dio tiempo de hacer de todo, y el sábado por la noche disfruté la que será mi única verbena de este año. Con lo que a mí me gustan las verbenas, y, como dice la canción, verbenas, verbeeenas las de saaan juaaaan. Y esta, aunque era pre-sanjuanera estuvo muy bien.

Un amigo mío recordaba lo importantes que eran las verbenas cuando teníamos 14 ó 15 años. Eran las primeras ocasiones en que te dejaban salir de noche tus padres, aunque después te fueran a buscar. Tradicionalmente, a los muy jovencitos les dejaban hasta el descanso, a eso de las 2:30. En ese par de horas largas las adolescentes bailábamos los primeros pasodobles verbeneros y echábamos un ojo a los "pre-mocitos sanjuaneros". Como decía mi amigo M., ¡cómo nos veníamos arriba en las verbenas con esa edad!. La verdad es que me sentí un poquito mayor, con tanto adolescente imberbe por allí. Pero, he de decir en favor mío y de los mayores que yo, que en las verbenas sorianas los "padres" también bailan, y la juerga se puede extender hasta los "abuelos" si están animados y no se lo impide la osteoporosis. Y es que no hay mas que echar un vistazo en derredor, para ver a todo el mundo cogido por la cintura y bailando ese paso único de las sanjuaneras, que según mi amiga T. son 5 pasitos "p'alante" y 5 pasitos "p'atrás". Según pudimos comprobar in situ, no es exactamente así, sino que va un poco con el ritmo de la música. Eso sí, todo el mundo sabe cuando tiene que cambiar de dirección sin decir nada. Es como un sexto sentido únicamente soriano.

He de decir, que otra cosa única de las verbenas sorianas es el tiempo. No me refiero a que duren mas o menos que en otros sitios, sino a que nos da lo mismo que haya diez grados, una verbena siempre es una verbena. Allí está todo el mundo bailando aunque tenga que llevar su cazadorita a finales de junio. Si se te queda la mano helada por coger el vaso pues lo pasas a la otra. Hablando de eso, este año está tardando mucho en llegar el verano. En realidad, llegó, estuvo una semana y se fue. Eso de Madrid para arriba, porque en Badajoz llevo cociéndome tres semanas... pero habrá mucho tiempo este verano para quejarme a través del blog.

Y, os preguntaréis, toda esta historia verbenera ¿a santo de qué?. Pues porque hoy, a 600 km de esta sartén a fuego vivo, empiezan las fiestas de mi patria chica. Hoy es "miércoles el pregón". Este año no puedo ir, porque a parte de que estoy a tomar por saco según se tuerce, el sábado tengo una boda en la provincia de Salamanca y me haría cosa de 1000 km en tres días. Y, la verdad, no me apetece. Porque aunque soy muy soriana y muy sanjuanera, es un palizón. Y, conociéndome, igual me lío y no llego a la boda. Y J. (la novia) me escocotaría literalmente. Y a mi familia le duraría el cachondeo hasta las fiestas del año que viene. Así que, me temo que tendré que abstenerme de los sanjuanes del 2010.

Pero os prometo que en el baile post-boda, en lugar del "panamericano", estaré cantando sanjuaneras. ¡ A Dios pongo por testigo !.

viernes, 4 de junio de 2010

The return of the "Chicharra"

Heme aquí con un título cinematográfico para confirmaros lo que ya sabréis de sobra:
¡¡ HA VUELTO LA CALÓ !!.
Llevamos una semana que me siento cual pollo ensartado dando vueltas en el horno. Eso sí, intento seguir con los quehaceres habituales para ir aclimatándome y preparándome para el verano. Esto es como cuando vas a subir al Aconcagua, si antes no haces una buena aclimatación luego te da el mal de altura. Aquí, te puede dar una bajada de tensión y que te caigas redondo. Así que he comenzado mi entrenamiento para el entorno hostil estival.
Ya me veo dentro de poco botella de agua en mano, con la protección 50 puesta y cantando el "sobreviviré" de la Naranjo...



martes, 25 de mayo de 2010

Algooo pequeñitooooo

Pensaréis, ávidos lectores, que con este título me refiero a esa canción un tanto petarda con la que nos están bombardeando y que será con la que nos peguemos la h%&€Ça este año en "eurovisión". Pues no... el título era solo para captar vuestra atención (mwhahahhahaaaa... se escucha una risa malvada mientras alguien en un sillón enorme acaricia un gato...).

Y, ahora que ya estáis en ascuas os lo cuento: hablo de esos pequeños bribones, esos desgraciados que por estas fechas a más de uno nos tocan las narices (literalmente): ¡ LOS PÓLENES !.
Y es que, mis queridos tertulianos, llevo ya un tiempo hecha un cuadro: todo empezó hará un mes, con mi visita a la feria de Abril y el catarro subsiguiente que me traje de allí. El problema es que aquella tos perruna nunca se marchó, prefirió instalarse en mis vías respiratorias cual "okupa" en un bloque abandonado y quedarse a vivir ahí indefinidamente. Después de tres semanas tomando té con miel, caramelos, lizipaína... etc., empecé a pensar que aquello YA NO era un catarro. Y creo que andaba en lo cierto, después de darme una vuelta por la "internete" y ver una descripción amplia de los síntomas alérgicos. Parece que a veces, la alergia al polen afecta más a la garganta, y el picor puede convertirse en tos, y el "moqueo" en unas flemas un tanto repugnantes con las que llevo conviviendo un mes. Es como tener un compañero de piso coñazo, o un vecino ruidoso: a veces parece que has conseguido que te deje en paz, pero cuando menos te lo esperas vuelve a la carga.
Siento hablaros de mis secreciones a estas horas en las que sería mejor tomarse un vermú, pero como esta es mi página, puedo hablar de lo que quiera y quejarme cuando me dé la gana. Ventajas de ser la "webmaster" (a vosotros no os pasa, que cada vez que oís la palabra "master" o derivados, os acordáis de "He-man" y los "masters del universo"? Con lo que molaban esos dibujos... y los juguetes también. Mi hermano tenía el castillo de "greyskull", que tenía una serpiente de plástico bastante asquerosa con la que asustaba a mi madre... santa mujer).
Así que a falta de otras novedades, heme aquí quejándome de mis alteradas mucosas. Seguiré tomando antihistamínicos "light" (porque si son fuertes me duermo), y un "flis flis" para la nariz que algo hará, o sino siempre me queda el efecto placebo...

El finde que viene es el día de las fuerzas armadas y pienso ir al desfile solo para ver a la cabra de la legión (me hace ilusión, no la he visto nunca en directo) y haceros una crónica alternativa del evento después (mwhahahhahaaaa... otra vez la risa malvada. ¡Oh, dios mío, debo estar convirtiéndome en un supervillano!).

lunes, 26 de abril de 2010

Tres en uno (tres meses, un "post")

Mis queridos y abandonados lectores:

Hace ya tres largos meses desde mi cumpleaños, que fue el último momento en que asomé mi pequeña cabeza por esta web tan mía y tan vuestra. Ahora que las lluvias de Abril han pasado y la chicharra se perfila amenazante en el horizonte, he decidido retomar el blog para cuando lleguen los calores ¡¡poder quejarme a los cuatro vientos!!. Y es que cada vez que me acuerdo de que voy a pasar otro verano en esta sartén me entran los siete males. Esta semana hay un pequeño preludio, dicen que hoy llegaremos a los 29ºC. Esto en mi tierra lo llaman verano, señores.
Pero bueno, aún es pronto para quejarme, queda tiempo para disfrutar de la primavera antes de que lleguen los 40ºC y me tengan que despegar del suelo con espátula.

Cómo os contaría yo la cantidad de cosas que he hecho en estos tres meses... como es un poquito difícil sintetizar taaaaanto, voy a hacerlo por meses que parece más sencillo:

FEBRERO
Mes que sucede al de la cuesta y que cuesta tanto como el anterior. Menos mal que es el más corto del año. En este bonito mes de los piscis celebré dos cumpleaños, el de mi madre y el de mi hermano, y me escapé una semanita a esquiar con el susodicho y mi señor padre. Una semana de ejercicio intenso en el pirineo aragonés de donde volví con la cara morena, las pilas cargadas y las espinillas amoratadas (malditas botas...).

MARZO
Mes ventoso que precede al lluvioso, pero que pareció cambiarse los papeles porque en Badajoz siguió jarreando de lo lindo. En este mes, aprovechando el puente de San José me escapé con el "club de los solteros" a las arribes del Duero. Norte de Salamanca, tres días de campo, muchas fotos, alguna caminata, y buen comer. Pena de lluvia que nos perseguía allá donde fuéramos. Altamente recomendable esta excursión entre España y Portugal siguiendo el curso encañonado del Duero. Además, tiene un "microclima" particular, casi siempre hace calor. No os podéis perder la excursión en barco hasta la presa de Aldeadávila, echar un vistazo desde el picón de Felipe y visitar los pueblos aledaños (San Felices de los Gallegos, Masueco, Pereña...). ¡Ah! Y no os olvidéis de probar un vinito de la zona. Os recomiendo el Arribes de Vetonia blanco del 2008, ganador de un premio y que fresquito entra que no veas.
Tras esta excursión, la semana santa no andaba lejos...

ABRIL
Para las vacaciones de Semana Santa, considerando las opciones posibles al final decidí irme primero a Salamanca y luego a mi patria chica. Allí probé el último sorbo de invierno, un día que subí a Urbión con mi padre, mi hermano, y mi perro. Dos horitas de subida con un metro de nieve, parada en el refugio del "Muchachón" para tomar un aquarius y un par de galletas, y una hora de bajada de vuelta al coche. Se nos quedaron los pulmones como una patena. Con lo que ha llovido este invierno y la cantidad de nieve que hay en el Urbión, cuando empiece a hacer calor va a estar el pantano a reventar. Ya nos veo soltando agua a mansalva...
En resumen, la semana santa con mucho campo, comer, dormir y reunir "mimitos" de mi familia y mis perros para tener reservas hasta que vuelva a casa.

Mi estimada "súper R" llevaba un tiempo diciéndonos que nos quería llevar a la feria de Abril, y hete aquí que ha sido la semana pasada. Así que el miércoles después de trabajar, ni cortas ni perezosas, mi tocaya, la resi, la jefa y yo salimos rumbo a Sevilla y olé. En casa de "súper R", nos vestimos, peinamos, maquillamos, y con la rosa en el pelo fuimos a la feria. Allí, además de comer cazón en adobo y beber rebujito me di cuenta de que la lluvia en Sevilla NO es una maravilla. Con un traje de gitana y alpargatas de esparto, anduve toda la noche con los pies mojados. Así que me he traído de recuerdo un estupendo catarro andaluz. Eso sí, mereció la pena. Lo pasamos estupendamente gracias a la hospitalidad de "súper R", que nos acogió en su casa y nos cuidó como si fuéramos hijas suyas. Al día siguiente, jueves, tras dormir tres horas escasas y desayunar como en un hotel (gracias a la madre de R., que es una SEÑORA con mayúsculas), ellas pusieron rumbo a Badajoz y a mí me "empaquetaron" en un AVE rumbo a la capital del reino.

¿Y por qué me fui a Madrid, así, de buenas a primeras? Pues porque tuve la suerte de asistir a un acontecimiento "cuasi-histórico": ¡el atleti en semifinales de la UEFA!. Me uní a mis padres, primos y la pequeña gran E. rumbo al Calderón. Unas cañitas previas con la enfervorecida afición (como tres que se subieron a un contenedor de basura y no se escoñaron de milagro), y después, golito de Forlán, muchos cánticos y animación, y un atleti un poquito más cerca de un título europeo.

Al día siguiente compritas por Madrid, comida en un bar "rockabilly" de Malasaña y por la noche cena con los sorianos y compañía en casa del Sr. Tano, que preparó unas exquisitas fajitas de pollo. Cuando su "encantadora" vecina puso un palillo en el portero automático y aquello se puso a sonar como loco decidimos que era mejor una retirada a tiempo. Y nos retiramos... hacia Chueca. Allí estuvimos en un bar del que había oído hablar mucho, donde los camareros pasan mucho calor (digo yo que por eso van con tan poca ropa).
Bailes, risas y para casa.

Sábado de recados, Alicia en 3d, cañas y pinchos por la Latina y nocturnos litros de mojito. Domingo de regreso en AVE a Sevilla y "reenganche" con las que volvían de la Feria hacia Badajoz.

Y así llegamos hasta la fecha de hoy, donde me hallo escribiéndoos estas líneas mientras intento curarme el catarro sevillano aguantando los 30ºC que ha habido hoy en la capital pacense. Vuelve mi temida chicharra...

miércoles, 10 de febrero de 2010

Celebraciones cumpleañeras varias

¡¡¡Hooooolaaaa de nuevo!!!
De vuelta por estos lares os comento que ha sido mi cumpleaños. Es el primero (y aún no sé si el único...) que paso en Badajoz.

He de decir que estos días de enero se me han pasado volando desde que volví de las vacaciones de navidad. He tenido mucho trabajo y también eventos varios lúdico-festivos. La morriña ha ido escurriéndose hasta quedarse en el suelo, y, para que no volviera a levantarse, mis padres vinieron a verme en el aniversario de mi nacimiento. ¿Y cómo fue aquella aparición en escena? Pues yo nací un 26 de enero, en Soria, hace ya unos cuantos años (esto es secreto de sumario, juas). Vine al mundo ya "dando por saco": un mes antes y a las 8 de la mañana. Eso sí, salí de la tripa de mi madre en un plis plas. Creo que estaba harta de tanta agua, todo el día nadando...
Yo siempre digo que como nací en enero y en Soria, por eso me gusta tanto el frío. Pero mi hermano, que nació en febrero y en el mismo sitio, es muy friolero. Así que no es una teoría muy demostrable que digamos.

El día de mi "cumple" fue un día completito. Por la mañana vine a trabajar a las 8:30 como todos los días. Lo que también hice antes de salir y no hago a diario porque soy una vaga, fue "pintarme la ojera". Es que ya tengo una edad en que es importante cuidar el contorno de ojos y si el día de tu "cumple" encima te ves con cara de muerto (tipo niña de la familia Monster) te pueden dar los siete males. Aparecí feliz cual lombriz portando pecadillos varios: saladitos con rellenos ricos, ricos y tarta de manzana. He de decir que para que yo no tuviera que cocinar, Mercadona y Carrefour se ofrecieron a hacerlo por mi. A la hora del café fueron pasando mis compañeros por la salita de los ordenadores para darle un tiento a lo que había traído. También estuve dando vueltas bandeja en mano por si se me había escapado alguien. Aquí, o engordamos todos o no hay trato!. Mis compañeras más cercanas me regalaron unos bonitos guantes largos. No son de esos tipo raso de hacer "strip-tease" o imitar a Gilda -¡ay! ¡esas mentes sucias!- son como de forro polar, abrigan una barbaridad. A la hora de comer, con mis guantes a bordo me marché a casa para comer tan solo una ensalada. El empacho de saladitos y tarta no dejaba hueco para nada mas. Aforo completo.
A eso de las 4:30 llegaron mis padres. Vinieron en avión desde Madrid. En uno de esos mini-avioncitos que parecen de juguete. En el camino del aeropuerto a la ciudad mi padre se hizo amigo del taxista. Tiene una gran afición a preguntarle de todo a los taxistas de los sitios que visita, piensa que son un barómetro fascinante de la visión de los habitantes de un sitio determinado sobre ese sitio. Tras unos cuantos abrazos de oso y achuchones, consultar el correo electrónico, e hidratarse (San aquarius versión Mercadona), salimos a hacer un poquito de turismo. En sus anteriores visitas, mi padre solo había visto Badajoz de noche. Y claro, pues no te haces una idea de dónde estás, ni de si es bonito o feo, ni de cómo son los monumentos... vamos, una mierda (¿se puede decir "mierda" a estas horas?). Así que fuimos en coche hasta la Alcazaba y estuvimos dando una vuelta por las murallas, viendo la Plaza Alta y la Plaza de España. Hacía tanto aire que casi se nos lleva volando desde los miradores. Tras cambiar el coche de sitio estuvimos tomando cafecito (y tarta en caso de mi madre, qué tía!). Al rato se nos unió mi jefa y estuvimos de cháchara hasta la hora de cenar. Para la cena escogí, tras dudar entre varias recomendaciones, el restaurante "Hebe". Se localiza en la margen izquierda del río, en la urbanización Guadiana. He de decir que la cena fue estupenda. Una carta no muy extensa pero con platos escogidos y muy elaborados, un trato magnífico, y una decoración tipo zen (vamos, colores claros y pocos trastos de por medio) completaban el marco perfecto.
Mis padres se fueron al día siguiente, en avión primero hasta Madrid, y luego en coche hasta Soria.

Así transcurrió el "día D", peeeero! ¡Ahí no acabó la celebración!. Ese finde celebré una cena-karaoke-sarao en mi pisito pacense. Era el primer evento en el que abría mi casa, y creo que puedo decir que fue todo un éxito. Invité a mis nuevos amigos extremeños, gracias a los cuales ya no me siento aislada en la chicharra como cuando vine. Gracias mil por aguantarme estos seis mesecillos. La cena consistió en picoteo y "mariconaditas" varias, junto con cosas más potentes como chorizo y morcilla al horno. Todo regado con cerveza y tinto de verano, que , aquí, también se toma en invierno. Recibí un montón de regalitos, que aprovecho para volver a agradecer. No hacía falta, con vuestra presencia hubiera bastado, pequeños!.
Estuvimos viendo un rato el partido del Madrid (a pesar mío, Numantina primero y Atlética después), hasta que convencimos a los tres merengues de la fiesta de que era hora de sacar... el karaoke!!!. Pusimos el "sing star" de la Play, y, tras la típica vergüenza del principio nos hinchamos a cantar y pegar voces. ¡ Qué arte ! ¡ Qué derroche de poderío !. Tanto, que a eso de las 12 y pico mis vecinos empezaron a dar golpes en la pared para que nos calláramos. Obedientemente, nos fuimos a tomar la última por ahí, para no dar más guerra. En resumen, que nos lo pasamos pipa. Eso sí, mi casa quedó declarada zona catastrófica: cinco bolsas de basura saqué el domingo, que me lo pasé enganchada a la fregona. Eso sí, mereció la pena. Acabé agotada, feliz y casi sin voz, como me pasa siempre que hay algún evento de este tipo.

Perooooo.... aquí no acabaron las celebraciones!. El fin de semana pasado (primer "finde" de febrero), tuve la fiesta versión salmantina. Este año tocó "tirapúm" (versión libre de "autopull", que es como se llama en realidad el bar en cuestión). Es uno de esos bares en que hay mesas redondas con "tiracañas" incorporados para que te eches tú la cerveza. Puedes comprar X litros al principio o decir que te lo abran y pagarlo al final. Al principio te llenas el vaso de espuma, pero luego vas teniendo una técnica más depurada. Una de las ilusiones de mi vida es tener un "tiracañas" en casa. Iba a preparar unas barriladas...
En el bar nos juntamos la otra cumpleañera y yo, y mis amigos y ex-compañeros de trabajo en torno a un barril. Estuvimos un buen rato hablando, echando unas risas y diciendo tontunadas. Después, con el apoyo de E. conseguimos llevarlos al karaoke para echarnos unos cánticos. No pudo faltar mi imitación de Shakira, alguna canción "lolailo", alguna macarrilla y una actuación estelar de todo el grupo en modo "Operación Triunfo" cantando "Mi música es tu voz". Vamos, ni los niños cantores de Viena...
No estuvimos demasiado rato para que la gente no se aburriera. Luego seguimos de barecillos, nos encontramos gente conocida, casi nos pegamos con unos niñatos extranjeros... vamos, mil y una películas.
Al día siguiente comimos en casa de J. y tomamos el café en Carbajosa. Luego me entró una mezcla de morriña y síndrome de Estocolmo y no me quería ir... A eso de las 7:30 ya conseguí arrancarme y poner rumbo a Badajoz. Fui escuchando el partido del Atleti y se me hizo más ameno el camino. Una pena de empate.

Y así, entre cánticos, cañas y regalitos, han transcurrido las celebraciones de este nuevo año. Sintiéndolo mucho, creo que en mi patria chica tardaré mucho en celebrarlo, es lo que tiene estar tan lejos. Pero volveré, tarde o temprano volveré!.

Devolvemos la conexión a nuestros estudios centrales.