viernes, 4 de junio de 2010

The return of the "Chicharra"

Heme aquí con un título cinematográfico para confirmaros lo que ya sabréis de sobra:
¡¡ HA VUELTO LA CALÓ !!.
Llevamos una semana que me siento cual pollo ensartado dando vueltas en el horno. Eso sí, intento seguir con los quehaceres habituales para ir aclimatándome y preparándome para el verano. Esto es como cuando vas a subir al Aconcagua, si antes no haces una buena aclimatación luego te da el mal de altura. Aquí, te puede dar una bajada de tensión y que te caigas redondo. Así que he comenzado mi entrenamiento para el entorno hostil estival.
Ya me veo dentro de poco botella de agua en mano, con la protección 50 puesta y cantando el "sobreviviré" de la Naranjo...



martes, 25 de mayo de 2010

Algooo pequeñitooooo

Pensaréis, ávidos lectores, que con este título me refiero a esa canción un tanto petarda con la que nos están bombardeando y que será con la que nos peguemos la h%&€Ça este año en "eurovisión". Pues no... el título era solo para captar vuestra atención (mwhahahhahaaaa... se escucha una risa malvada mientras alguien en un sillón enorme acaricia un gato...).

Y, ahora que ya estáis en ascuas os lo cuento: hablo de esos pequeños bribones, esos desgraciados que por estas fechas a más de uno nos tocan las narices (literalmente): ¡ LOS PÓLENES !.
Y es que, mis queridos tertulianos, llevo ya un tiempo hecha un cuadro: todo empezó hará un mes, con mi visita a la feria de Abril y el catarro subsiguiente que me traje de allí. El problema es que aquella tos perruna nunca se marchó, prefirió instalarse en mis vías respiratorias cual "okupa" en un bloque abandonado y quedarse a vivir ahí indefinidamente. Después de tres semanas tomando té con miel, caramelos, lizipaína... etc., empecé a pensar que aquello YA NO era un catarro. Y creo que andaba en lo cierto, después de darme una vuelta por la "internete" y ver una descripción amplia de los síntomas alérgicos. Parece que a veces, la alergia al polen afecta más a la garganta, y el picor puede convertirse en tos, y el "moqueo" en unas flemas un tanto repugnantes con las que llevo conviviendo un mes. Es como tener un compañero de piso coñazo, o un vecino ruidoso: a veces parece que has conseguido que te deje en paz, pero cuando menos te lo esperas vuelve a la carga.
Siento hablaros de mis secreciones a estas horas en las que sería mejor tomarse un vermú, pero como esta es mi página, puedo hablar de lo que quiera y quejarme cuando me dé la gana. Ventajas de ser la "webmaster" (a vosotros no os pasa, que cada vez que oís la palabra "master" o derivados, os acordáis de "He-man" y los "masters del universo"? Con lo que molaban esos dibujos... y los juguetes también. Mi hermano tenía el castillo de "greyskull", que tenía una serpiente de plástico bastante asquerosa con la que asustaba a mi madre... santa mujer).
Así que a falta de otras novedades, heme aquí quejándome de mis alteradas mucosas. Seguiré tomando antihistamínicos "light" (porque si son fuertes me duermo), y un "flis flis" para la nariz que algo hará, o sino siempre me queda el efecto placebo...

El finde que viene es el día de las fuerzas armadas y pienso ir al desfile solo para ver a la cabra de la legión (me hace ilusión, no la he visto nunca en directo) y haceros una crónica alternativa del evento después (mwhahahhahaaaa... otra vez la risa malvada. ¡Oh, dios mío, debo estar convirtiéndome en un supervillano!).

lunes, 26 de abril de 2010

Tres en uno (tres meses, un "post")

Mis queridos y abandonados lectores:

Hace ya tres largos meses desde mi cumpleaños, que fue el último momento en que asomé mi pequeña cabeza por esta web tan mía y tan vuestra. Ahora que las lluvias de Abril han pasado y la chicharra se perfila amenazante en el horizonte, he decidido retomar el blog para cuando lleguen los calores ¡¡poder quejarme a los cuatro vientos!!. Y es que cada vez que me acuerdo de que voy a pasar otro verano en esta sartén me entran los siete males. Esta semana hay un pequeño preludio, dicen que hoy llegaremos a los 29ºC. Esto en mi tierra lo llaman verano, señores.
Pero bueno, aún es pronto para quejarme, queda tiempo para disfrutar de la primavera antes de que lleguen los 40ºC y me tengan que despegar del suelo con espátula.

Cómo os contaría yo la cantidad de cosas que he hecho en estos tres meses... como es un poquito difícil sintetizar taaaaanto, voy a hacerlo por meses que parece más sencillo:

FEBRERO
Mes que sucede al de la cuesta y que cuesta tanto como el anterior. Menos mal que es el más corto del año. En este bonito mes de los piscis celebré dos cumpleaños, el de mi madre y el de mi hermano, y me escapé una semanita a esquiar con el susodicho y mi señor padre. Una semana de ejercicio intenso en el pirineo aragonés de donde volví con la cara morena, las pilas cargadas y las espinillas amoratadas (malditas botas...).

MARZO
Mes ventoso que precede al lluvioso, pero que pareció cambiarse los papeles porque en Badajoz siguió jarreando de lo lindo. En este mes, aprovechando el puente de San José me escapé con el "club de los solteros" a las arribes del Duero. Norte de Salamanca, tres días de campo, muchas fotos, alguna caminata, y buen comer. Pena de lluvia que nos perseguía allá donde fuéramos. Altamente recomendable esta excursión entre España y Portugal siguiendo el curso encañonado del Duero. Además, tiene un "microclima" particular, casi siempre hace calor. No os podéis perder la excursión en barco hasta la presa de Aldeadávila, echar un vistazo desde el picón de Felipe y visitar los pueblos aledaños (San Felices de los Gallegos, Masueco, Pereña...). ¡Ah! Y no os olvidéis de probar un vinito de la zona. Os recomiendo el Arribes de Vetonia blanco del 2008, ganador de un premio y que fresquito entra que no veas.
Tras esta excursión, la semana santa no andaba lejos...

ABRIL
Para las vacaciones de Semana Santa, considerando las opciones posibles al final decidí irme primero a Salamanca y luego a mi patria chica. Allí probé el último sorbo de invierno, un día que subí a Urbión con mi padre, mi hermano, y mi perro. Dos horitas de subida con un metro de nieve, parada en el refugio del "Muchachón" para tomar un aquarius y un par de galletas, y una hora de bajada de vuelta al coche. Se nos quedaron los pulmones como una patena. Con lo que ha llovido este invierno y la cantidad de nieve que hay en el Urbión, cuando empiece a hacer calor va a estar el pantano a reventar. Ya nos veo soltando agua a mansalva...
En resumen, la semana santa con mucho campo, comer, dormir y reunir "mimitos" de mi familia y mis perros para tener reservas hasta que vuelva a casa.

Mi estimada "súper R" llevaba un tiempo diciéndonos que nos quería llevar a la feria de Abril, y hete aquí que ha sido la semana pasada. Así que el miércoles después de trabajar, ni cortas ni perezosas, mi tocaya, la resi, la jefa y yo salimos rumbo a Sevilla y olé. En casa de "súper R", nos vestimos, peinamos, maquillamos, y con la rosa en el pelo fuimos a la feria. Allí, además de comer cazón en adobo y beber rebujito me di cuenta de que la lluvia en Sevilla NO es una maravilla. Con un traje de gitana y alpargatas de esparto, anduve toda la noche con los pies mojados. Así que me he traído de recuerdo un estupendo catarro andaluz. Eso sí, mereció la pena. Lo pasamos estupendamente gracias a la hospitalidad de "súper R", que nos acogió en su casa y nos cuidó como si fuéramos hijas suyas. Al día siguiente, jueves, tras dormir tres horas escasas y desayunar como en un hotel (gracias a la madre de R., que es una SEÑORA con mayúsculas), ellas pusieron rumbo a Badajoz y a mí me "empaquetaron" en un AVE rumbo a la capital del reino.

¿Y por qué me fui a Madrid, así, de buenas a primeras? Pues porque tuve la suerte de asistir a un acontecimiento "cuasi-histórico": ¡el atleti en semifinales de la UEFA!. Me uní a mis padres, primos y la pequeña gran E. rumbo al Calderón. Unas cañitas previas con la enfervorecida afición (como tres que se subieron a un contenedor de basura y no se escoñaron de milagro), y después, golito de Forlán, muchos cánticos y animación, y un atleti un poquito más cerca de un título europeo.

Al día siguiente compritas por Madrid, comida en un bar "rockabilly" de Malasaña y por la noche cena con los sorianos y compañía en casa del Sr. Tano, que preparó unas exquisitas fajitas de pollo. Cuando su "encantadora" vecina puso un palillo en el portero automático y aquello se puso a sonar como loco decidimos que era mejor una retirada a tiempo. Y nos retiramos... hacia Chueca. Allí estuvimos en un bar del que había oído hablar mucho, donde los camareros pasan mucho calor (digo yo que por eso van con tan poca ropa).
Bailes, risas y para casa.

Sábado de recados, Alicia en 3d, cañas y pinchos por la Latina y nocturnos litros de mojito. Domingo de regreso en AVE a Sevilla y "reenganche" con las que volvían de la Feria hacia Badajoz.

Y así llegamos hasta la fecha de hoy, donde me hallo escribiéndoos estas líneas mientras intento curarme el catarro sevillano aguantando los 30ºC que ha habido hoy en la capital pacense. Vuelve mi temida chicharra...

miércoles, 10 de febrero de 2010

Celebraciones cumpleañeras varias

¡¡¡Hooooolaaaa de nuevo!!!
De vuelta por estos lares os comento que ha sido mi cumpleaños. Es el primero (y aún no sé si el único...) que paso en Badajoz.

He de decir que estos días de enero se me han pasado volando desde que volví de las vacaciones de navidad. He tenido mucho trabajo y también eventos varios lúdico-festivos. La morriña ha ido escurriéndose hasta quedarse en el suelo, y, para que no volviera a levantarse, mis padres vinieron a verme en el aniversario de mi nacimiento. ¿Y cómo fue aquella aparición en escena? Pues yo nací un 26 de enero, en Soria, hace ya unos cuantos años (esto es secreto de sumario, juas). Vine al mundo ya "dando por saco": un mes antes y a las 8 de la mañana. Eso sí, salí de la tripa de mi madre en un plis plas. Creo que estaba harta de tanta agua, todo el día nadando...
Yo siempre digo que como nací en enero y en Soria, por eso me gusta tanto el frío. Pero mi hermano, que nació en febrero y en el mismo sitio, es muy friolero. Así que no es una teoría muy demostrable que digamos.

El día de mi "cumple" fue un día completito. Por la mañana vine a trabajar a las 8:30 como todos los días. Lo que también hice antes de salir y no hago a diario porque soy una vaga, fue "pintarme la ojera". Es que ya tengo una edad en que es importante cuidar el contorno de ojos y si el día de tu "cumple" encima te ves con cara de muerto (tipo niña de la familia Monster) te pueden dar los siete males. Aparecí feliz cual lombriz portando pecadillos varios: saladitos con rellenos ricos, ricos y tarta de manzana. He de decir que para que yo no tuviera que cocinar, Mercadona y Carrefour se ofrecieron a hacerlo por mi. A la hora del café fueron pasando mis compañeros por la salita de los ordenadores para darle un tiento a lo que había traído. También estuve dando vueltas bandeja en mano por si se me había escapado alguien. Aquí, o engordamos todos o no hay trato!. Mis compañeras más cercanas me regalaron unos bonitos guantes largos. No son de esos tipo raso de hacer "strip-tease" o imitar a Gilda -¡ay! ¡esas mentes sucias!- son como de forro polar, abrigan una barbaridad. A la hora de comer, con mis guantes a bordo me marché a casa para comer tan solo una ensalada. El empacho de saladitos y tarta no dejaba hueco para nada mas. Aforo completo.
A eso de las 4:30 llegaron mis padres. Vinieron en avión desde Madrid. En uno de esos mini-avioncitos que parecen de juguete. En el camino del aeropuerto a la ciudad mi padre se hizo amigo del taxista. Tiene una gran afición a preguntarle de todo a los taxistas de los sitios que visita, piensa que son un barómetro fascinante de la visión de los habitantes de un sitio determinado sobre ese sitio. Tras unos cuantos abrazos de oso y achuchones, consultar el correo electrónico, e hidratarse (San aquarius versión Mercadona), salimos a hacer un poquito de turismo. En sus anteriores visitas, mi padre solo había visto Badajoz de noche. Y claro, pues no te haces una idea de dónde estás, ni de si es bonito o feo, ni de cómo son los monumentos... vamos, una mierda (¿se puede decir "mierda" a estas horas?). Así que fuimos en coche hasta la Alcazaba y estuvimos dando una vuelta por las murallas, viendo la Plaza Alta y la Plaza de España. Hacía tanto aire que casi se nos lleva volando desde los miradores. Tras cambiar el coche de sitio estuvimos tomando cafecito (y tarta en caso de mi madre, qué tía!). Al rato se nos unió mi jefa y estuvimos de cháchara hasta la hora de cenar. Para la cena escogí, tras dudar entre varias recomendaciones, el restaurante "Hebe". Se localiza en la margen izquierda del río, en la urbanización Guadiana. He de decir que la cena fue estupenda. Una carta no muy extensa pero con platos escogidos y muy elaborados, un trato magnífico, y una decoración tipo zen (vamos, colores claros y pocos trastos de por medio) completaban el marco perfecto.
Mis padres se fueron al día siguiente, en avión primero hasta Madrid, y luego en coche hasta Soria.

Así transcurrió el "día D", peeeero! ¡Ahí no acabó la celebración!. Ese finde celebré una cena-karaoke-sarao en mi pisito pacense. Era el primer evento en el que abría mi casa, y creo que puedo decir que fue todo un éxito. Invité a mis nuevos amigos extremeños, gracias a los cuales ya no me siento aislada en la chicharra como cuando vine. Gracias mil por aguantarme estos seis mesecillos. La cena consistió en picoteo y "mariconaditas" varias, junto con cosas más potentes como chorizo y morcilla al horno. Todo regado con cerveza y tinto de verano, que , aquí, también se toma en invierno. Recibí un montón de regalitos, que aprovecho para volver a agradecer. No hacía falta, con vuestra presencia hubiera bastado, pequeños!.
Estuvimos viendo un rato el partido del Madrid (a pesar mío, Numantina primero y Atlética después), hasta que convencimos a los tres merengues de la fiesta de que era hora de sacar... el karaoke!!!. Pusimos el "sing star" de la Play, y, tras la típica vergüenza del principio nos hinchamos a cantar y pegar voces. ¡ Qué arte ! ¡ Qué derroche de poderío !. Tanto, que a eso de las 12 y pico mis vecinos empezaron a dar golpes en la pared para que nos calláramos. Obedientemente, nos fuimos a tomar la última por ahí, para no dar más guerra. En resumen, que nos lo pasamos pipa. Eso sí, mi casa quedó declarada zona catastrófica: cinco bolsas de basura saqué el domingo, que me lo pasé enganchada a la fregona. Eso sí, mereció la pena. Acabé agotada, feliz y casi sin voz, como me pasa siempre que hay algún evento de este tipo.

Perooooo.... aquí no acabaron las celebraciones!. El fin de semana pasado (primer "finde" de febrero), tuve la fiesta versión salmantina. Este año tocó "tirapúm" (versión libre de "autopull", que es como se llama en realidad el bar en cuestión). Es uno de esos bares en que hay mesas redondas con "tiracañas" incorporados para que te eches tú la cerveza. Puedes comprar X litros al principio o decir que te lo abran y pagarlo al final. Al principio te llenas el vaso de espuma, pero luego vas teniendo una técnica más depurada. Una de las ilusiones de mi vida es tener un "tiracañas" en casa. Iba a preparar unas barriladas...
En el bar nos juntamos la otra cumpleañera y yo, y mis amigos y ex-compañeros de trabajo en torno a un barril. Estuvimos un buen rato hablando, echando unas risas y diciendo tontunadas. Después, con el apoyo de E. conseguimos llevarlos al karaoke para echarnos unos cánticos. No pudo faltar mi imitación de Shakira, alguna canción "lolailo", alguna macarrilla y una actuación estelar de todo el grupo en modo "Operación Triunfo" cantando "Mi música es tu voz". Vamos, ni los niños cantores de Viena...
No estuvimos demasiado rato para que la gente no se aburriera. Luego seguimos de barecillos, nos encontramos gente conocida, casi nos pegamos con unos niñatos extranjeros... vamos, mil y una películas.
Al día siguiente comimos en casa de J. y tomamos el café en Carbajosa. Luego me entró una mezcla de morriña y síndrome de Estocolmo y no me quería ir... A eso de las 7:30 ya conseguí arrancarme y poner rumbo a Badajoz. Fui escuchando el partido del Atleti y se me hizo más ameno el camino. Una pena de empate.

Y así, entre cánticos, cañas y regalitos, han transcurrido las celebraciones de este nuevo año. Sintiéndolo mucho, creo que en mi patria chica tardaré mucho en celebrarlo, es lo que tiene estar tan lejos. Pero volveré, tarde o temprano volveré!.

Devolvemos la conexión a nuestros estudios centrales.

domingo, 10 de enero de 2010

Año nuevo, retorno a Badajoz y al blog

He ido retrasando el momento de volver a escribir, y se me ha acumulado el trabajo. Atrás quedaron las cenas pre-navidad respectivas, una memorable en Salamanca y otra con las del curro en Badajoz, las navidades propiamente dichas en mi patria chica, los papeleos que intentan afianzar mi incierto futuro... es mucho que contar!. Creo que lo mejor será hacer un resumen escueto porque conforme pasa el tiempo se me van borrando los detalles del disco duro...

El día 23, como miles de españoles más y como el turrón, volví a casa por Navidad. Hice una parada en Madrid, que a la altura de Méndez Álvaro-Entrevías estaba totalmente colapsado por los coches y autobuses que llegaban o salían, y estuve comiendo con mi amigo S., que venía como la cigüeña, de París. A eso de las 5 salí de Madrid hacia Soria y tuve suerte de no encontrarme retenciones ni tráfico excesivo. Llegué con un día de adelanto a la nochebuena, lo cual siempre viene bien para preparase psicológicamente ante tanto festejo.

El día de nochebuena estuve brevemente en la "champanada" pre-cena tan típica de Soria, donde nos juntamos a tomar una copita de champán en la plaza Herradores. Y no es dentro de los bares, no, que a los sorianos el fresquito no nos asusta y más de uno flipa en colores cuando le cuento estas costumbres nuestras. La cena fue en mi casa, 13 personas, 3 perros y muuuucha comida. Previa entrega de regalitos, gritos, risas y alguna cerveza pasamos a la mesa. Mención especial merece el éxito de los productos extremeños. A mi familia le encantó la torta del casar y la cachuela, así como los bombones de higo que fueron lo mas aclamado. Comí tanto que ni el orujo de hierbas que había comprado mi padre especialmente pensando en mí, pudo solventar mi empacho.

El día de Navidad también hubo regalos, así que vinieron los Reyes progresivamente!. Ese día también comimos en mi casa, esta vez chuletillas de cordero hechas en la chimenea por mi padre y mis tíos. El mejor invento de mi casa es la mesa gigante de madera con bancos y la chimenea del sótano. Esa bodeguita cruce de patio andaluz con merendero soriano fue la mejor idea de mis padres cuando remodelaron la casa de recién comprada hace más de 15 años. Quién les iba a decir que vería alguna que otra comida de navidad, timbas varias postpandriales (toma tecnicismo!) y hasta partidas de ping pong!!. Ese ha sido el mejor invento de estas navidades: mi hermano nos regaló una red portátil de ping pong y fue un puntazo. Por cierto, qué malos somos jugando!!!.

Entre eso días y nochevieja apenas salí de casa. La culpable fue una infección de orina que me dio bastante guerra, porque me estuve tomando unos antibióticos frente a los que el bicho en cuestión era resistente. Qué capullo!. Conseguí que mis riñones volvieran a su ser a tiempo para poder salir en fin de año. Eso sí, abrigadita hasta arriba para no volver a coger frío, porque en fecha tan señalada, casi siempre se nos hace de día (este año no fue una excepción). Y Soria en Año Nuevo al amanecer es de lo más fresquito...
En nochevieja ya estábamos un poco hasta arriba de tanto comer y ese día la cena fue de pescado y cardo, más ligerita. Conseguí comerme más o menos las doce uvas, aunque la mitad se me quedaron espachurradas en la boca y me las tragué luego, así que tendré suerte este año solo hasta octubre o por ahí...

Qué más contar de las navidades... reseñable la primera cena de primos mayores de 18, que fue todo un éxito!. Aparte de que comimos mucho y bien, luego fue muy divertido porque estuvimos contando batallitas de cuando éramos pequeños, fuimos al bingo a echarnos unas risas, a bailar estilo verbena en el Avenida... vamos, que estuvo divertida la noche. Espero que esta sea la primera de una gran tradición de cenas "primiles"!. Especial mención a mi prima P., que se lo curró un montón para poner a todo el mundo de acuerdo, buscar un sitio, ver menús...etc. Eres un crack tía!

Siguieron unos días de calma chicha, y después de reyes, vuelta a Badajoz. A los reyes les pedí una nevada, pero me la trajeron con retraso y vino entre la noche del 6 y el día 7, justo cuando yo me iba de Soria. Fue un viaje intenso, la carretera estaba a trozos bien, a trozos mal, y no paró de nevar hasta pasado Madrid. Luego empezó a llover. Así que los 600 km se me hicieron eternos.

Y ya aquí, mucha morriña y depresión postvacacional, que con el paso de los días y los ánimos de las tres o cuatro personas majísimas que tengo alrededor se me va diluyendo. En nada además es mi cumpleaños, y este año ya tengo tres ciudades donde celebrarlo. Más me vale no mudarme a muchos más sitios, porque sino voy a tener que alquilar un avión para ir a mis propias fiestas!.

Noticia de última hora: Está nevando en Badajoz!!!!!!!.
He traído la nieve a la chicharra... ;)



martes, 15 de diciembre de 2009

¿Ola de frío?

Está visto que para que llegue el invierno de verdad a Badajoz, tiene que haber una ola de frío. Ayer había unos 3ºC y me vine andando al trabajo para disfrutar del fresquito. Como decía un amigo mío, "tú eres de Soria, donde al frío lo llaman fresco". Algo de razón tenía. A lo que iba, que ayer me tuve mi media hora de paseo a las 8 de la mañana. Con lo que no contaba es con el aire tan terrible que hacía. Como para cruzar el puente echas más de diez minutos (es un pedazo de puente larguísimo), mis orejas congeladas estuvieron a punto de caerse al Guadiana. ¿Os imagináis a los patos peleándose por una oreja mía? Escena dantesca…

Esta mañana se estaba mucho mejor: 0º C (ni frío ni calor) y nada de aire. He venido a currar feliz cual lombriz acordándome de los inviernos sorianos. Ahora, cuando me pregunten cómo es que me conservo tan bien, diré que, además de tener buenos genes, me he pasado media vida en un congelador con sol. Los sorianos somos como los guisantes de Frudesa, vivimos ultracongelados!.

Soria es así, tú miras por la ventana y piensas: ¡qué buen día hace! Y luego al salir a la calle te pelas de frío. Pero eso en Soria nunca ha disuadido a nadie de tomarse unas cañitas al raso en la Herradores... aunque se te queden los dedos un poco pegados al vaso!.


Me da pena de que en mi casa estén pasando tanto frío, porque lo que aquí para mí es un tiempo normal, allí es una ola de frío de verdad, donde se congelan hasta las ideas a través del gorro. Ayer me contaba mi madre por teléfono que a las 8 de la tarde, ya estaban a -5ºC. Me decía que no ha nevado del frío que hace. Eso intentaba explicarle yo ayer a la gente de aquí, que si hace demasiado frío no puede nevar. Se quedaron un poco con cara de póker. Y es que Badajoz y nieve, como que no.


Menos mal que la semana que viene empiezan las vacaciones de Navidad, me iré a mi casa y volveré a ponerme la bufanda y los guantes, a echar vaho cuando ando por la calle, a jugar con mis perros en la nieve… en definitiva, al invierno soriano que tanto echo de menos!.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Visitas

Tras el paréntesis habitual de casi un mes, aquí me tenéis de nuevo.
He de decir que… por fin empiezo a tener visitas!!!!!. Inauguró la temporada mi amigo “el del atleti”, y después he tenido por aquí en findes diferentes a mi madre y mi abuela y a la pequeña gran E!. Lo único malo es que cada vez que viene alguien a verme lo llevo de ruta gastronómica y acabo con un empacho terrible, luego estoy una semana haciendo dieta para que mi sistema se recupere…
Vamos por orden cronológico. Después del puente de los santos, la primera fue la visita familiar. Las tres generaciones se pasearon por la parte vieja de Badajoz (debería decir antigua, pero como está sin restaurar la mayor parte, parece que está viejo!) y también visitamos Olivenza. Qué pueblo tan bonito! Se nota que fue portugués en tiempos: todo casitas blancas, calles adoquinadas, rejas en las ventanas, iglesias manuelinas y un castillo con su torre del homenaje. Pero la gran sorpresa es su museo. Es una especie de tienda de antigüedades a lo bestia: objetos del siglo pasado expuestos tal y como estaban entonces, me explico: una habitación es la carpintería, otra la peluquería, otra la sala de música… es realmente digno de ver, nunca había visto una compilación tan buena de este tipo de cosas. Y es bastante más grande de lo que me imaginaba. Otra cosa que nadie se puede perder cuando va a Olivenza, es su tarta típica, la Técula Mécula (a que mola el nombre? Repetid conmigo: TéculaMéculaTéculaMéculaTéculaMécula...). A mí particularmente, como no me gusta la yema tostada ni las cosas de almendra, no me hizo mucha gracia; pero mi madre y mi abuela se relamían como cuando se me cae un trozo de salchichón al suelo y mi perri lo coge al vuelo.
Al día siguiente emprendimos viaje rumbo al sur, a conocer mis orígenes!. Mi abuela nació en Azuaga, aunque solo vivió allí hasta los tres años, luego se marchó con su familia a Peñarroya-Pueblo Nuevo, que está muy cerquita pero ya en la provincia de Córdoba. En medio de los dos pueblos está otro, muy pequeñito, que se llama la Granja de Torrehermosa. Ahí siguió yendo mi abuela de joven a ver a su familia hasta que se casó. Así que le prometí que cuando viniera a verme, la llevaría a ver a los primos que le quedan por allí, y eso hicimos.

Azuaga es un pueblo precioso, las casas todas blancas, encaladas y remozadas, las iglesias también blancas, callejitas estrechas… una pena que no nos diera tiempo de andar más por allí. Tengo que volver. Estuvimos con un primo de mi abuela que es igualito a mi bisabuela, mi madre no lo había visto nunca y lo reconoció por eso!. Luego de estar con él y su familia nos marchamos hacia la Granja, donde comimos con otro de sus primos y familia, y estuvimos hablando y viendo fotos antiguas. Resulta que el hermano de mi abuela estaba pasando una temporada en Peñarroya, así que decidimos que, como están al ladito, pues también pasarnos por allí. Peñarroya-Pueblo Nuevo son dos pueblos que quedaron unidos. Según la leyenda Pueblo Nuevo nació porque un perro (llamado “Terrible”) escarbando se encontró algo que brillaba y así empezó allí la minería. Fue un pueblo muy industrial, con minas, fundiciones… así que no es especialmente bonito, pero a mi abuela le hizo mucha ilusión, porque es donde más tiempo vivió. Aparqué justo enfrente de la iglesia donde se casó, en un parque que le llaman popularmente “el llano”, que es donde supuestamente el perro se puso a escarbar. Estuvimos con mis tíos, sus cuñados… un montón de gente a la que mi madre y abuela hacía mucho que no veían. Muchas risas, fotos e invitación a tres pueblos distintos para cuando quiera!. Y eso que no me conocían de antes, qué gente más maja. Este viaje demuestra que tengo buenos genes!!!.

Al finde siguiente me vino a visitar E!. Estuvimos el viernes de fiesta por Valdepasillas y el sábado de turismo gastronómico y cultural a la vez (era la feria de la tapa en el casco histórico). Estuvimos con mi compañera de trabajo y tocaya, que es más maja que las pesetas, y con sus amigos. Descubrí una costumbre pacense fascinante: para ellos ir de cañas es comer por ahí, tomarse unas cañas, y luego unos copazos por la tarde, y seguir hasta la hora de cenar. Entonces es cuando la gente se va a casa, o se va y vuelve tras la ducha y el “arreglo”, o se queda directamente hasta las tantas de la mañana. A las 7 de la tarde están abiertos todos los bares en plan pub para bailar… me pareció curiosísimo. En el resto de España yo creo que esas costumbres se reservan para las bodas y comidas de empresa, y aquí es de lo más normal. Creo que Badajoz nunca dejará de sorprenderme.

El día siguiente salió lluvioso y asqueroso, lo que no nos impidió hacer turismo. Como Évora me había gustado mucho y me quedaron cosas por ver, allí que fuimos. He de añadir a mi guía viajera de la entrada anterior unos cuantos lugares recomendables: la capilla en la Posada dos Loios. En realidad es una pedazo de iglesia, con unos murales gigantes de azulejos pintados de azul con escenas diversas. Están enterrados los nobles que construyeron el palacio y toda su familia ahí. Ahora el palacio es un hotel, y el restaurante tiene un patio abierto donde se celebran bodas y demás eventos. También conseguí ver por dentro la catedral. El claustro es lo que más me gustó. A ser posible id cuando haga buen tiempo, porque se puede subir a una especie de terraza que es el techo del claustro. Yo, que no tengo dos dedos de frente y soy muy cabra, aunque estaba lloviendo a cántaros vi una puertecilla con una escalera de caracol y sin luz, y en seguida me subí a inspeccionar. Las vistas son muy bonitas, pero puede pasar desapercibido porque las escalerillas son muy estrechas, dentro de una “microtorre” y no te fijas en que existen. La catedral y la Posada dos Loios tienen también un museo religioso y uno de arte respectivamente, pero no los visitamos por falta de tiempo. Mención especial de nuevo a los dulces portugueses. Solo de pensar en esa repostería se me hace la boca agua! Ñaaaaaaam!.

A la vuelta paramos a comer en Elvas, que está muy cerca de Badajoz. Todo el mundo me había dicho que tenía que ir a comer allí, pero nadie me había comentado que además el pueblo es muy bonito!. El casco histórico está rodeado por una muralla tipo fuerte, con foso y puerta levadiza, y además hay un enorme acueducto de tres arcadas que casi da la vuelta al pueblo. Comimos en un restaurante que se llama “Lusitania” un arroz de marisco para caerse de espaldas. Como diría Arguiñano: rico, rico, rico.
Acabamos ese día con jornada futbolera: la victoria del Numancia, la derrota del Madrid y la goleada del Atleti. Completito, completito.

Este puente de la Constitución-Inmaculada he estado en Soria: reencuentro con el fresquito, la familia, mis perris, mis amigos, el vermú con mis tíos… vamos, lo que viene siendo la vida Soriana.

Y heme aquí de nuevo en Badajoz, esperando a las navidades y confiando en que en Soria, sean blancas.