Me estoy volviendo como la regla, porque escribo en este blog una vez al mes!!. Os tengo abandonaditos! Lo siento en el alma, pero últimamente estoy muuuuy vaga para el blog. Pero me he hecho la promesa de seguir con esta bitácora, porque la empecé con muchas ganas e ilusión y así debe seguir, al menos mientras esté en Badajoz, que hablar de mi vida aquí fue su primer menester.
Y qué hay de nuevo bajo el sol... bueno, pues entre otras cosas eso mismo, el sol. El calor parece que no se quiere ir. Estoy aburridita ya. Por la mañana hay una niebla y una humedad terribles y a mediodía te asas. Hoy había 26 grados cuando he salido a las 3 de currar. Echo de menos los abrigos, las bufandas, el frío en la cara, cenar sopitas de fideos y "avecrem", el calor del té con miel y el que da mi perri cuando se pone a tu ladito en el sofá... en fin, todas esas cositas agradables que hacer cuando es invierno de verdad. Espero que para el mes que viene esto cambie, porque sino la próxima vez que vaya a Soria, con el cambio de clima, me vuelvo a resfriar. Seguro.
Hablando de calores, el domingo estuve en el "mercaíllo" y hacía una chicharraaaaa.. que de ver tanto abrigo y tanto vestido de franela me dieron los siete males. Eso y el agobio de taaanta gente por esos pasillitos estrechos que quedan entre los puestos. Me probé unos cuantos vestidos y yo le dije al del puesto: "pero no los tiene de manga corta?". Y me responde "hombreeee, pero eh que tiene que llegar er frío, aunque hoy haga caló!". Yo no me lo creí demasiado y al final pasé de los vestidos asfixiantes y me fui sin comprarle nada. Me compré uno muy mono, en otro puesto, de manga corta por 10 eurillos. Me encantan las gangas!!.
Y es que yo soy muy de mercadillo. Muy de buscar las súper ofertas y los chollos, del cachondeo de los tenderos llamando a las "marías" y los africanos con su "barrato barrato". He de decir que en el mercadillo de Badajoz los gitanos de los puestos tienen una gracia especial, se escuchaba cada salida que daban ganas de decirle a alguno: "deje el puesto hombre, que haciendo monólogos se iba a sacar una pasta!".
Hice buenas comprillas: aparte del vestido, un pijama por 6 euros y dos juegos de sábanas "pirenaicas" para mis camas de invitados. Así no pasarán frío mi madre y agüela cuando vengan el mes que viene. Espero que este invento de las sábanas de forro polar funcione, porque no tengo mantas!. Y es que había un montón de puestos de mantas, sábanas, edredones... y algo que me chocó mucho, porque en Soria no lo he visto, muchos puestos de telas al corte, en rollos gigantes para que la gente se haga sus trajes o sus cortinas. Me resultó curioso. Otra diferencia con los mercadillos soriano y salmantino, que aquí había muchísimos portugueses. Esto demuestra que ellos también vienen aquí a comprar. Eso sí, si para nosotros el producto estrella son las toallas y los chándals, qué comprarán aquí los portugueses? los calcetines blancos para los chándals? Esto merece una investigación en toda regla, lo que no sé si llamar mejor a Grissom o a Iker Jiménez...
Y para rematar mi día de mercadillo, cerca del aparcamiento había puestos de verduras. Esa maravillosa huerta pacense que he descubierto y tanto me gusta!. Así que con mis bolsas y un kilo de limones, me fui para casa más feliz que una lombriz.
Y qué hay de nuevo bajo el sol... bueno, pues entre otras cosas eso mismo, el sol. El calor parece que no se quiere ir. Estoy aburridita ya. Por la mañana hay una niebla y una humedad terribles y a mediodía te asas. Hoy había 26 grados cuando he salido a las 3 de currar. Echo de menos los abrigos, las bufandas, el frío en la cara, cenar sopitas de fideos y "avecrem", el calor del té con miel y el que da mi perri cuando se pone a tu ladito en el sofá... en fin, todas esas cositas agradables que hacer cuando es invierno de verdad. Espero que para el mes que viene esto cambie, porque sino la próxima vez que vaya a Soria, con el cambio de clima, me vuelvo a resfriar. Seguro.
Hablando de calores, el domingo estuve en el "mercaíllo" y hacía una chicharraaaaa.. que de ver tanto abrigo y tanto vestido de franela me dieron los siete males. Eso y el agobio de taaanta gente por esos pasillitos estrechos que quedan entre los puestos. Me probé unos cuantos vestidos y yo le dije al del puesto: "pero no los tiene de manga corta?". Y me responde "hombreeee, pero eh que tiene que llegar er frío, aunque hoy haga caló!". Yo no me lo creí demasiado y al final pasé de los vestidos asfixiantes y me fui sin comprarle nada. Me compré uno muy mono, en otro puesto, de manga corta por 10 eurillos. Me encantan las gangas!!.
Y es que yo soy muy de mercadillo. Muy de buscar las súper ofertas y los chollos, del cachondeo de los tenderos llamando a las "marías" y los africanos con su "barrato barrato". He de decir que en el mercadillo de Badajoz los gitanos de los puestos tienen una gracia especial, se escuchaba cada salida que daban ganas de decirle a alguno: "deje el puesto hombre, que haciendo monólogos se iba a sacar una pasta!".
Hice buenas comprillas: aparte del vestido, un pijama por 6 euros y dos juegos de sábanas "pirenaicas" para mis camas de invitados. Así no pasarán frío mi madre y agüela cuando vengan el mes que viene. Espero que este invento de las sábanas de forro polar funcione, porque no tengo mantas!. Y es que había un montón de puestos de mantas, sábanas, edredones... y algo que me chocó mucho, porque en Soria no lo he visto, muchos puestos de telas al corte, en rollos gigantes para que la gente se haga sus trajes o sus cortinas. Me resultó curioso. Otra diferencia con los mercadillos soriano y salmantino, que aquí había muchísimos portugueses. Esto demuestra que ellos también vienen aquí a comprar. Eso sí, si para nosotros el producto estrella son las toallas y los chándals, qué comprarán aquí los portugueses? los calcetines blancos para los chándals? Esto merece una investigación en toda regla, lo que no sé si llamar mejor a Grissom o a Iker Jiménez...
Y para rematar mi día de mercadillo, cerca del aparcamiento había puestos de verduras. Esa maravillosa huerta pacense que he descubierto y tanto me gusta!. Así que con mis bolsas y un kilo de limones, me fui para casa más feliz que una lombriz.
2 comentarios:
yo creo que los portugueses vienen a España a comprar maquinillas de afeitar..por eso cada vez hay menos portuguesas con bosques debajo del sobaco...
BEA DE SPAÑA
jajajjajajajjaaaaaaa! Es una buena opción. Yo creo que tampoco son tan peludas, es un poco leyenda urbana.
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