Mis queridos y abandonados lectores:
Hace ya tres largos meses desde mi cumpleaños, que fue el último momento en que asomé mi pequeña cabeza por esta web tan mía y tan vuestra. Ahora que las lluvias de Abril han pasado y la chicharra se perfila amenazante en el horizonte, he decidido retomar el blog para cuando lleguen los calores ¡¡poder quejarme a los cuatro vientos!!. Y es que cada vez que me acuerdo de que voy a pasar otro verano en esta sartén me entran los siete males. Esta semana hay un pequeño preludio, dicen que hoy llegaremos a los 29ºC. Esto en mi tierra lo llaman verano, señores.
Pero bueno, aún es pronto para quejarme, queda tiempo para disfrutar de la primavera antes de que lleguen los 40ºC y me tengan que despegar del suelo con espátula.
Cómo os contaría yo la cantidad de cosas que he hecho en estos tres meses... como es un poquito difícil sintetizar taaaaanto, voy a hacerlo por meses que parece más sencillo:
FEBRERO
Mes que sucede al de la cuesta y que cuesta tanto como el anterior. Menos mal que es el más corto del año. En este bonito mes de los piscis celebré dos cumpleaños, el de mi madre y el de mi hermano, y me escapé una semanita a esquiar con el susodicho y mi señor padre. Una semana de ejercicio intenso en el pirineo aragonés de donde volví con la cara morena, las pilas cargadas y las espinillas amoratadas (malditas botas...).
MARZO
Mes ventoso que precede al lluvioso, pero que pareció cambiarse los papeles porque en Badajoz siguió jarreando de lo lindo. En este mes, aprovechando el puente de San José me escapé con el "club de los solteros" a las arribes del Duero. Norte de Salamanca, tres días de campo, muchas fotos, alguna caminata, y buen comer. Pena de lluvia que nos perseguía allá donde fuéramos. Altamente recomendable esta excursión entre España y Portugal siguiendo el curso encañonado del Duero. Además, tiene un "microclima" particular, casi siempre hace calor. No os podéis perder la excursión en barco hasta la presa de Aldeadávila, echar un vistazo desde el picón de Felipe y visitar los pueblos aledaños (San Felices de los Gallegos, Masueco, Pereña...). ¡Ah! Y no os olvidéis de probar un vinito de la zona. Os recomiendo el Arribes de Vetonia blanco del 2008, ganador de un premio y que fresquito entra que no veas.
Tras esta excursión, la semana santa no andaba lejos...
ABRIL
Para las vacaciones de Semana Santa, considerando las opciones posibles al final decidí irme primero a Salamanca y luego a mi patria chica. Allí probé el último sorbo de invierno, un día que subí a Urbión con mi padre, mi hermano, y mi perro. Dos horitas de subida con un metro de nieve, parada en el refugio del "Muchachón" para tomar un aquarius y un par de galletas, y una hora de bajada de vuelta al coche. Se nos quedaron los pulmones como una patena. Con lo que ha llovido este invierno y la cantidad de nieve que hay en el Urbión, cuando empiece a hacer calor va a estar el pantano a reventar. Ya nos veo soltando agua a mansalva...
En resumen, la semana santa con mucho campo, comer, dormir y reunir "mimitos" de mi familia y mis perros para tener reservas hasta que vuelva a casa.
Mi estimada "súper R" llevaba un tiempo diciéndonos que nos quería llevar a la feria de Abril, y hete aquí que ha sido la semana pasada. Así que el miércoles después de trabajar, ni cortas ni perezosas, mi tocaya, la resi, la jefa y yo salimos rumbo a Sevilla y olé. En casa de "súper R", nos vestimos, peinamos, maquillamos, y con la rosa en el pelo fuimos a la feria. Allí, además de comer cazón en adobo y beber rebujito me di cuenta de que la lluvia en Sevilla NO es una maravilla. Con un traje de gitana y alpargatas de esparto, anduve toda la noche con los pies mojados. Así que me he traído de recuerdo un estupendo catarro andaluz. Eso sí, mereció la pena. Lo pasamos estupendamente gracias a la hospitalidad de "súper R", que nos acogió en su casa y nos cuidó como si fuéramos hijas suyas. Al día siguiente, jueves, tras dormir tres horas escasas y desayunar como en un hotel (gracias a la madre de R., que es una SEÑORA con mayúsculas), ellas pusieron rumbo a Badajoz y a mí me "empaquetaron" en un AVE rumbo a la capital del reino.
¿Y por qué me fui a Madrid, así, de buenas a primeras? Pues porque tuve la suerte de asistir a un acontecimiento "cuasi-histórico": ¡el atleti en semifinales de la UEFA!. Me uní a mis padres, primos y la pequeña gran E. rumbo al Calderón. Unas cañitas previas con la enfervorecida afición (como tres que se subieron a un contenedor de basura y no se escoñaron de milagro), y después, golito de Forlán, muchos cánticos y animación, y un atleti un poquito más cerca de un título europeo.
Al día siguiente compritas por Madrid, comida en un bar "rockabilly" de Malasaña y por la noche cena con los sorianos y compañía en casa del Sr. Tano, que preparó unas exquisitas fajitas de pollo. Cuando su "encantadora" vecina puso un palillo en el portero automático y aquello se puso a sonar como loco decidimos que era mejor una retirada a tiempo. Y nos retiramos... hacia Chueca. Allí estuvimos en un bar del que había oído hablar mucho, donde los camareros pasan mucho calor (digo yo que por eso van con tan poca ropa).
Bailes, risas y para casa.
Sábado de recados, Alicia en 3d, cañas y pinchos por la Latina y nocturnos litros de mojito. Domingo de regreso en AVE a Sevilla y "reenganche" con las que volvían de la Feria hacia Badajoz.
Y así llegamos hasta la fecha de hoy, donde me hallo escribiéndoos estas líneas mientras intento curarme el catarro sevillano aguantando los 30ºC que ha habido hoy en la capital pacense. Vuelve mi temida chicharra...
Hace ya tres largos meses desde mi cumpleaños, que fue el último momento en que asomé mi pequeña cabeza por esta web tan mía y tan vuestra. Ahora que las lluvias de Abril han pasado y la chicharra se perfila amenazante en el horizonte, he decidido retomar el blog para cuando lleguen los calores ¡¡poder quejarme a los cuatro vientos!!. Y es que cada vez que me acuerdo de que voy a pasar otro verano en esta sartén me entran los siete males. Esta semana hay un pequeño preludio, dicen que hoy llegaremos a los 29ºC. Esto en mi tierra lo llaman verano, señores.
Pero bueno, aún es pronto para quejarme, queda tiempo para disfrutar de la primavera antes de que lleguen los 40ºC y me tengan que despegar del suelo con espátula.
Cómo os contaría yo la cantidad de cosas que he hecho en estos tres meses... como es un poquito difícil sintetizar taaaaanto, voy a hacerlo por meses que parece más sencillo:
FEBRERO
Mes que sucede al de la cuesta y que cuesta tanto como el anterior. Menos mal que es el más corto del año. En este bonito mes de los piscis celebré dos cumpleaños, el de mi madre y el de mi hermano, y me escapé una semanita a esquiar con el susodicho y mi señor padre. Una semana de ejercicio intenso en el pirineo aragonés de donde volví con la cara morena, las pilas cargadas y las espinillas amoratadas (malditas botas...).
MARZO
Mes ventoso que precede al lluvioso, pero que pareció cambiarse los papeles porque en Badajoz siguió jarreando de lo lindo. En este mes, aprovechando el puente de San José me escapé con el "club de los solteros" a las arribes del Duero. Norte de Salamanca, tres días de campo, muchas fotos, alguna caminata, y buen comer. Pena de lluvia que nos perseguía allá donde fuéramos. Altamente recomendable esta excursión entre España y Portugal siguiendo el curso encañonado del Duero. Además, tiene un "microclima" particular, casi siempre hace calor. No os podéis perder la excursión en barco hasta la presa de Aldeadávila, echar un vistazo desde el picón de Felipe y visitar los pueblos aledaños (San Felices de los Gallegos, Masueco, Pereña...). ¡Ah! Y no os olvidéis de probar un vinito de la zona. Os recomiendo el Arribes de Vetonia blanco del 2008, ganador de un premio y que fresquito entra que no veas.
Tras esta excursión, la semana santa no andaba lejos...
ABRIL
Para las vacaciones de Semana Santa, considerando las opciones posibles al final decidí irme primero a Salamanca y luego a mi patria chica. Allí probé el último sorbo de invierno, un día que subí a Urbión con mi padre, mi hermano, y mi perro. Dos horitas de subida con un metro de nieve, parada en el refugio del "Muchachón" para tomar un aquarius y un par de galletas, y una hora de bajada de vuelta al coche. Se nos quedaron los pulmones como una patena. Con lo que ha llovido este invierno y la cantidad de nieve que hay en el Urbión, cuando empiece a hacer calor va a estar el pantano a reventar. Ya nos veo soltando agua a mansalva...
En resumen, la semana santa con mucho campo, comer, dormir y reunir "mimitos" de mi familia y mis perros para tener reservas hasta que vuelva a casa.
Mi estimada "súper R" llevaba un tiempo diciéndonos que nos quería llevar a la feria de Abril, y hete aquí que ha sido la semana pasada. Así que el miércoles después de trabajar, ni cortas ni perezosas, mi tocaya, la resi, la jefa y yo salimos rumbo a Sevilla y olé. En casa de "súper R", nos vestimos, peinamos, maquillamos, y con la rosa en el pelo fuimos a la feria. Allí, además de comer cazón en adobo y beber rebujito me di cuenta de que la lluvia en Sevilla NO es una maravilla. Con un traje de gitana y alpargatas de esparto, anduve toda la noche con los pies mojados. Así que me he traído de recuerdo un estupendo catarro andaluz. Eso sí, mereció la pena. Lo pasamos estupendamente gracias a la hospitalidad de "súper R", que nos acogió en su casa y nos cuidó como si fuéramos hijas suyas. Al día siguiente, jueves, tras dormir tres horas escasas y desayunar como en un hotel (gracias a la madre de R., que es una SEÑORA con mayúsculas), ellas pusieron rumbo a Badajoz y a mí me "empaquetaron" en un AVE rumbo a la capital del reino.
¿Y por qué me fui a Madrid, así, de buenas a primeras? Pues porque tuve la suerte de asistir a un acontecimiento "cuasi-histórico": ¡el atleti en semifinales de la UEFA!. Me uní a mis padres, primos y la pequeña gran E. rumbo al Calderón. Unas cañitas previas con la enfervorecida afición (como tres que se subieron a un contenedor de basura y no se escoñaron de milagro), y después, golito de Forlán, muchos cánticos y animación, y un atleti un poquito más cerca de un título europeo.
Al día siguiente compritas por Madrid, comida en un bar "rockabilly" de Malasaña y por la noche cena con los sorianos y compañía en casa del Sr. Tano, que preparó unas exquisitas fajitas de pollo. Cuando su "encantadora" vecina puso un palillo en el portero automático y aquello se puso a sonar como loco decidimos que era mejor una retirada a tiempo. Y nos retiramos... hacia Chueca. Allí estuvimos en un bar del que había oído hablar mucho, donde los camareros pasan mucho calor (digo yo que por eso van con tan poca ropa).
Bailes, risas y para casa.
Sábado de recados, Alicia en 3d, cañas y pinchos por la Latina y nocturnos litros de mojito. Domingo de regreso en AVE a Sevilla y "reenganche" con las que volvían de la Feria hacia Badajoz.
Y así llegamos hasta la fecha de hoy, donde me hallo escribiéndoos estas líneas mientras intento curarme el catarro sevillano aguantando los 30ºC que ha habido hoy en la capital pacense. Vuelve mi temida chicharra...
3 comentarios:
Cada día me sorprendes con una cosa nueva: ahora sabes también de vinos?
..Yo pensaba que lo tuyo era la cerve!
Pequeña E.
Qué va... que nos dijeron lo del premio y nos lo dieron a probar. Luego yo fui a comprarlo y ya jajajja
Que intensos primeros meses del año!! creo que el resto pinta muuy bien!! muchos besitos
Publicar un comentario