¡¡¡Hooooolaaaa de nuevo!!!
De vuelta por estos lares os comento que ha sido mi cumpleaños. Es el primero (y aún no sé si el único...) que paso en Badajoz.
He de decir que estos días de enero se me han pasado volando desde que volví de las vacaciones de navidad. He tenido mucho trabajo y también eventos varios lúdico-festivos. La morriña ha ido escurriéndose hasta quedarse en el suelo, y, para que no volviera a levantarse, mis padres vinieron a verme en el aniversario de mi nacimiento. ¿Y cómo fue aquella aparición en escena? Pues yo nací un 26 de enero, en Soria, hace ya unos cuantos años (esto es secreto de sumario, juas). Vine al mundo ya "dando por saco": un mes antes y a las 8 de la mañana. Eso sí, salí de la tripa de mi madre en un plis plas. Creo que estaba harta de tanta agua, todo el día nadando...
Yo siempre digo que como nací en enero y en Soria, por eso me gusta tanto el frío. Pero mi hermano, que nació en febrero y en el mismo sitio, es muy friolero. Así que no es una teoría muy demostrable que digamos.
El día de mi "cumple" fue un día completito. Por la mañana vine a trabajar a las 8:30 como todos los días. Lo que también hice antes de salir y no hago a diario porque soy una vaga, fue "pintarme la ojera". Es que ya tengo una edad en que es importante cuidar el contorno de ojos y si el día de tu "cumple" encima te ves con cara de muerto (tipo niña de la familia Monster) te pueden dar los siete males. Aparecí feliz cual lombriz portando pecadillos varios: saladitos con rellenos ricos, ricos y tarta de manzana. He de decir que para que yo no tuviera que cocinar, Mercadona y Carrefour se ofrecieron a hacerlo por mi. A la hora del café fueron pasando mis compañeros por la salita de los ordenadores para darle un tiento a lo que había traído. También estuve dando vueltas bandeja en mano por si se me había escapado alguien. Aquí, o engordamos todos o no hay trato!. Mis compañeras más cercanas me regalaron unos bonitos guantes largos. No son de esos tipo raso de hacer "strip-tease" o imitar a Gilda -¡ay! ¡esas mentes sucias!- son como de forro polar, abrigan una barbaridad. A la hora de comer, con mis guantes a bordo me marché a casa para comer tan solo una ensalada. El empacho de saladitos y tarta no dejaba hueco para nada mas. Aforo completo.
A eso de las 4:30 llegaron mis padres. Vinieron en avión desde Madrid. En uno de esos mini-avioncitos que parecen de juguete. En el camino del aeropuerto a la ciudad mi padre se hizo amigo del taxista. Tiene una gran afición a preguntarle de todo a los taxistas de los sitios que visita, piensa que son un barómetro fascinante de la visión de los habitantes de un sitio determinado sobre ese sitio. Tras unos cuantos abrazos de oso y achuchones, consultar el correo electrónico, e hidratarse (San aquarius versión Mercadona), salimos a hacer un poquito de turismo. En sus anteriores visitas, mi padre solo había visto Badajoz de noche. Y claro, pues no te haces una idea de dónde estás, ni de si es bonito o feo, ni de cómo son los monumentos... vamos, una mierda (¿se puede decir "mierda" a estas horas?). Así que fuimos en coche hasta la Alcazaba y estuvimos dando una vuelta por las murallas, viendo la Plaza Alta y la Plaza de España. Hacía tanto aire que casi se nos lleva volando desde los miradores. Tras cambiar el coche de sitio estuvimos tomando cafecito (y tarta en caso de mi madre, qué tía!). Al rato se nos unió mi jefa y estuvimos de cháchara hasta la hora de cenar. Para la cena escogí, tras dudar entre varias recomendaciones, el restaurante "Hebe". Se localiza en la margen izquierda del río, en la urbanización Guadiana. He de decir que la cena fue estupenda. Una carta no muy extensa pero con platos escogidos y muy elaborados, un trato magnífico, y una decoración tipo zen (vamos, colores claros y pocos trastos de por medio) completaban el marco perfecto.
Mis padres se fueron al día siguiente, en avión primero hasta Madrid, y luego en coche hasta Soria.
Así transcurrió el "día D", peeeero! ¡Ahí no acabó la celebración!. Ese finde celebré una cena-karaoke-sarao en mi pisito pacense. Era el primer evento en el que abría mi casa, y creo que puedo decir que fue todo un éxito. Invité a mis nuevos amigos extremeños, gracias a los cuales ya no me siento aislada en la chicharra como cuando vine. Gracias mil por aguantarme estos seis mesecillos. La cena consistió en picoteo y "mariconaditas" varias, junto con cosas más potentes como chorizo y morcilla al horno. Todo regado con cerveza y tinto de verano, que , aquí, también se toma en invierno. Recibí un montón de regalitos, que aprovecho para volver a agradecer. No hacía falta, con vuestra presencia hubiera bastado, pequeños!.
Estuvimos viendo un rato el partido del Madrid (a pesar mío, Numantina primero y Atlética después), hasta que convencimos a los tres merengues de la fiesta de que era hora de sacar... el karaoke!!!. Pusimos el "sing star" de la Play, y, tras la típica vergüenza del principio nos hinchamos a cantar y pegar voces. ¡ Qué arte ! ¡ Qué derroche de poderío !. Tanto, que a eso de las 12 y pico mis vecinos empezaron a dar golpes en la pared para que nos calláramos. Obedientemente, nos fuimos a tomar la última por ahí, para no dar más guerra. En resumen, que nos lo pasamos pipa. Eso sí, mi casa quedó declarada zona catastrófica: cinco bolsas de basura saqué el domingo, que me lo pasé enganchada a la fregona. Eso sí, mereció la pena. Acabé agotada, feliz y casi sin voz, como me pasa siempre que hay algún evento de este tipo.
Perooooo.... aquí no acabaron las celebraciones!. El fin de semana pasado (primer "finde" de febrero), tuve la fiesta versión salmantina. Este año tocó "tirapúm" (versión libre de "autopull", que es como se llama en realidad el bar en cuestión). Es uno de esos bares en que hay mesas redondas con "tiracañas" incorporados para que te eches tú la cerveza. Puedes comprar X litros al principio o decir que te lo abran y pagarlo al final. Al principio te llenas el vaso de espuma, pero luego vas teniendo una técnica más depurada. Una de las ilusiones de mi vida es tener un "tiracañas" en casa. Iba a preparar unas barriladas...
En el bar nos juntamos la otra cumpleañera y yo, y mis amigos y ex-compañeros de trabajo en torno a un barril. Estuvimos un buen rato hablando, echando unas risas y diciendo tontunadas. Después, con el apoyo de E. conseguimos llevarlos al karaoke para echarnos unos cánticos. No pudo faltar mi imitación de Shakira, alguna canción "lolailo", alguna macarrilla y una actuación estelar de todo el grupo en modo "Operación Triunfo" cantando "Mi música es tu voz". Vamos, ni los niños cantores de Viena...
No estuvimos demasiado rato para que la gente no se aburriera. Luego seguimos de barecillos, nos encontramos gente conocida, casi nos pegamos con unos niñatos extranjeros... vamos, mil y una películas.
Al día siguiente comimos en casa de J. y tomamos el café en Carbajosa. Luego me entró una mezcla de morriña y síndrome de Estocolmo y no me quería ir... A eso de las 7:30 ya conseguí arrancarme y poner rumbo a Badajoz. Fui escuchando el partido del Atleti y se me hizo más ameno el camino. Una pena de empate.
Y así, entre cánticos, cañas y regalitos, han transcurrido las celebraciones de este nuevo año. Sintiéndolo mucho, creo que en mi patria chica tardaré mucho en celebrarlo, es lo que tiene estar tan lejos. Pero volveré, tarde o temprano volveré!.
Devolvemos la conexión a nuestros estudios centrales.
De vuelta por estos lares os comento que ha sido mi cumpleaños. Es el primero (y aún no sé si el único...) que paso en Badajoz.
He de decir que estos días de enero se me han pasado volando desde que volví de las vacaciones de navidad. He tenido mucho trabajo y también eventos varios lúdico-festivos. La morriña ha ido escurriéndose hasta quedarse en el suelo, y, para que no volviera a levantarse, mis padres vinieron a verme en el aniversario de mi nacimiento. ¿Y cómo fue aquella aparición en escena? Pues yo nací un 26 de enero, en Soria, hace ya unos cuantos años (esto es secreto de sumario, juas). Vine al mundo ya "dando por saco": un mes antes y a las 8 de la mañana. Eso sí, salí de la tripa de mi madre en un plis plas. Creo que estaba harta de tanta agua, todo el día nadando...
Yo siempre digo que como nací en enero y en Soria, por eso me gusta tanto el frío. Pero mi hermano, que nació en febrero y en el mismo sitio, es muy friolero. Así que no es una teoría muy demostrable que digamos.
El día de mi "cumple" fue un día completito. Por la mañana vine a trabajar a las 8:30 como todos los días. Lo que también hice antes de salir y no hago a diario porque soy una vaga, fue "pintarme la ojera". Es que ya tengo una edad en que es importante cuidar el contorno de ojos y si el día de tu "cumple" encima te ves con cara de muerto (tipo niña de la familia Monster) te pueden dar los siete males. Aparecí feliz cual lombriz portando pecadillos varios: saladitos con rellenos ricos, ricos y tarta de manzana. He de decir que para que yo no tuviera que cocinar, Mercadona y Carrefour se ofrecieron a hacerlo por mi. A la hora del café fueron pasando mis compañeros por la salita de los ordenadores para darle un tiento a lo que había traído. También estuve dando vueltas bandeja en mano por si se me había escapado alguien. Aquí, o engordamos todos o no hay trato!. Mis compañeras más cercanas me regalaron unos bonitos guantes largos. No son de esos tipo raso de hacer "strip-tease" o imitar a Gilda -¡ay! ¡esas mentes sucias!- son como de forro polar, abrigan una barbaridad. A la hora de comer, con mis guantes a bordo me marché a casa para comer tan solo una ensalada. El empacho de saladitos y tarta no dejaba hueco para nada mas. Aforo completo.
A eso de las 4:30 llegaron mis padres. Vinieron en avión desde Madrid. En uno de esos mini-avioncitos que parecen de juguete. En el camino del aeropuerto a la ciudad mi padre se hizo amigo del taxista. Tiene una gran afición a preguntarle de todo a los taxistas de los sitios que visita, piensa que son un barómetro fascinante de la visión de los habitantes de un sitio determinado sobre ese sitio. Tras unos cuantos abrazos de oso y achuchones, consultar el correo electrónico, e hidratarse (San aquarius versión Mercadona), salimos a hacer un poquito de turismo. En sus anteriores visitas, mi padre solo había visto Badajoz de noche. Y claro, pues no te haces una idea de dónde estás, ni de si es bonito o feo, ni de cómo son los monumentos... vamos, una mierda (¿se puede decir "mierda" a estas horas?). Así que fuimos en coche hasta la Alcazaba y estuvimos dando una vuelta por las murallas, viendo la Plaza Alta y la Plaza de España. Hacía tanto aire que casi se nos lleva volando desde los miradores. Tras cambiar el coche de sitio estuvimos tomando cafecito (y tarta en caso de mi madre, qué tía!). Al rato se nos unió mi jefa y estuvimos de cháchara hasta la hora de cenar. Para la cena escogí, tras dudar entre varias recomendaciones, el restaurante "Hebe". Se localiza en la margen izquierda del río, en la urbanización Guadiana. He de decir que la cena fue estupenda. Una carta no muy extensa pero con platos escogidos y muy elaborados, un trato magnífico, y una decoración tipo zen (vamos, colores claros y pocos trastos de por medio) completaban el marco perfecto.
Mis padres se fueron al día siguiente, en avión primero hasta Madrid, y luego en coche hasta Soria.
Así transcurrió el "día D", peeeero! ¡Ahí no acabó la celebración!. Ese finde celebré una cena-karaoke-sarao en mi pisito pacense. Era el primer evento en el que abría mi casa, y creo que puedo decir que fue todo un éxito. Invité a mis nuevos amigos extremeños, gracias a los cuales ya no me siento aislada en la chicharra como cuando vine. Gracias mil por aguantarme estos seis mesecillos. La cena consistió en picoteo y "mariconaditas" varias, junto con cosas más potentes como chorizo y morcilla al horno. Todo regado con cerveza y tinto de verano, que , aquí, también se toma en invierno. Recibí un montón de regalitos, que aprovecho para volver a agradecer. No hacía falta, con vuestra presencia hubiera bastado, pequeños!.
Estuvimos viendo un rato el partido del Madrid (a pesar mío, Numantina primero y Atlética después), hasta que convencimos a los tres merengues de la fiesta de que era hora de sacar... el karaoke!!!. Pusimos el "sing star" de la Play, y, tras la típica vergüenza del principio nos hinchamos a cantar y pegar voces. ¡ Qué arte ! ¡ Qué derroche de poderío !. Tanto, que a eso de las 12 y pico mis vecinos empezaron a dar golpes en la pared para que nos calláramos. Obedientemente, nos fuimos a tomar la última por ahí, para no dar más guerra. En resumen, que nos lo pasamos pipa. Eso sí, mi casa quedó declarada zona catastrófica: cinco bolsas de basura saqué el domingo, que me lo pasé enganchada a la fregona. Eso sí, mereció la pena. Acabé agotada, feliz y casi sin voz, como me pasa siempre que hay algún evento de este tipo.
Perooooo.... aquí no acabaron las celebraciones!. El fin de semana pasado (primer "finde" de febrero), tuve la fiesta versión salmantina. Este año tocó "tirapúm" (versión libre de "autopull", que es como se llama en realidad el bar en cuestión). Es uno de esos bares en que hay mesas redondas con "tiracañas" incorporados para que te eches tú la cerveza. Puedes comprar X litros al principio o decir que te lo abran y pagarlo al final. Al principio te llenas el vaso de espuma, pero luego vas teniendo una técnica más depurada. Una de las ilusiones de mi vida es tener un "tiracañas" en casa. Iba a preparar unas barriladas...
En el bar nos juntamos la otra cumpleañera y yo, y mis amigos y ex-compañeros de trabajo en torno a un barril. Estuvimos un buen rato hablando, echando unas risas y diciendo tontunadas. Después, con el apoyo de E. conseguimos llevarlos al karaoke para echarnos unos cánticos. No pudo faltar mi imitación de Shakira, alguna canción "lolailo", alguna macarrilla y una actuación estelar de todo el grupo en modo "Operación Triunfo" cantando "Mi música es tu voz". Vamos, ni los niños cantores de Viena...
No estuvimos demasiado rato para que la gente no se aburriera. Luego seguimos de barecillos, nos encontramos gente conocida, casi nos pegamos con unos niñatos extranjeros... vamos, mil y una películas.
Al día siguiente comimos en casa de J. y tomamos el café en Carbajosa. Luego me entró una mezcla de morriña y síndrome de Estocolmo y no me quería ir... A eso de las 7:30 ya conseguí arrancarme y poner rumbo a Badajoz. Fui escuchando el partido del Atleti y se me hizo más ameno el camino. Una pena de empate.
Y así, entre cánticos, cañas y regalitos, han transcurrido las celebraciones de este nuevo año. Sintiéndolo mucho, creo que en mi patria chica tardaré mucho en celebrarlo, es lo que tiene estar tan lejos. Pero volveré, tarde o temprano volveré!.
Devolvemos la conexión a nuestros estudios centrales.
2 comentarios:
Feliz Cumple con retraso!!! Siento no haber ido pero me quedaba mal,jejeje!!
En todo caso me alegro de no haber tenido que ir a un karaoke y espero que esas costumbres no arraiguen en contra de otras más sanas como los pinchos y la cerveza.
Gracias! Tranki, que los pinchos y las cañas también estuvieron presentes, hubo tiempo para todo!
Publicar un comentario