He ido retrasando el momento de volver a escribir, y se me ha acumulado el trabajo. Atrás quedaron las cenas pre-navidad respectivas, una memorable en Salamanca y otra con las del curro en Badajoz, las navidades propiamente dichas en mi patria chica, los papeleos que intentan afianzar mi incierto futuro... es mucho que contar!. Creo que lo mejor será hacer un resumen escueto porque conforme pasa el tiempo se me van borrando los detalles del disco duro...
El día 23, como miles de españoles más y como el turrón, volví a casa por Navidad. Hice una parada en Madrid, que a la altura de Méndez Álvaro-Entrevías estaba totalmente colapsado por los coches y autobuses que llegaban o salían, y estuve comiendo con mi amigo S., que venía como la cigüeña, de París. A eso de las 5 salí de Madrid hacia Soria y tuve suerte de no encontrarme retenciones ni tráfico excesivo. Llegué con un día de adelanto a la nochebuena, lo cual siempre viene bien para preparase psicológicamente ante tanto festejo.
El día de nochebuena estuve brevemente en la "champanada" pre-cena tan típica de Soria, donde nos juntamos a tomar una copita de champán en la plaza Herradores. Y no es dentro de los bares, no, que a los sorianos el fresquito no nos asusta y más de uno flipa en colores cuando le cuento estas costumbres nuestras. La cena fue en mi casa, 13 personas, 3 perros y muuuucha comida. Previa entrega de regalitos, gritos, risas y alguna cerveza pasamos a la mesa. Mención especial merece el éxito de los productos extremeños. A mi familia le encantó la torta del casar y la cachuela, así como los bombones de higo que fueron lo mas aclamado. Comí tanto que ni el orujo de hierbas que había comprado mi padre especialmente pensando en mí, pudo solventar mi empacho.
El día de Navidad también hubo regalos, así que vinieron los Reyes progresivamente!. Ese día también comimos en mi casa, esta vez chuletillas de cordero hechas en la chimenea por mi padre y mis tíos. El mejor invento de mi casa es la mesa gigante de madera con bancos y la chimenea del sótano. Esa bodeguita cruce de patio andaluz con merendero soriano fue la mejor idea de mis padres cuando remodelaron la casa de recién comprada hace más de 15 años. Quién les iba a decir que vería alguna que otra comida de navidad, timbas varias postpandriales (toma tecnicismo!) y hasta partidas de ping pong!!. Ese ha sido el mejor invento de estas navidades: mi hermano nos regaló una red portátil de ping pong y fue un puntazo. Por cierto, qué malos somos jugando!!!.
Entre eso días y nochevieja apenas salí de casa. La culpable fue una infección de orina que me dio bastante guerra, porque me estuve tomando unos antibióticos frente a los que el bicho en cuestión era resistente. Qué capullo!. Conseguí que mis riñones volvieran a su ser a tiempo para poder salir en fin de año. Eso sí, abrigadita hasta arriba para no volver a coger frío, porque en fecha tan señalada, casi siempre se nos hace de día (este año no fue una excepción). Y Soria en Año Nuevo al amanecer es de lo más fresquito...
En nochevieja ya estábamos un poco hasta arriba de tanto comer y ese día la cena fue de pescado y cardo, más ligerita. Conseguí comerme más o menos las doce uvas, aunque la mitad se me quedaron espachurradas en la boca y me las tragué luego, así que tendré suerte este año solo hasta octubre o por ahí...
Qué más contar de las navidades... reseñable la primera cena de primos mayores de 18, que fue todo un éxito!. Aparte de que comimos mucho y bien, luego fue muy divertido porque estuvimos contando batallitas de cuando éramos pequeños, fuimos al bingo a echarnos unas risas, a bailar estilo verbena en el Avenida... vamos, que estuvo divertida la noche. Espero que esta sea la primera de una gran tradición de cenas "primiles"!. Especial mención a mi prima P., que se lo curró un montón para poner a todo el mundo de acuerdo, buscar un sitio, ver menús...etc. Eres un crack tía!
Siguieron unos días de calma chicha, y después de reyes, vuelta a Badajoz. A los reyes les pedí una nevada, pero me la trajeron con retraso y vino entre la noche del 6 y el día 7, justo cuando yo me iba de Soria. Fue un viaje intenso, la carretera estaba a trozos bien, a trozos mal, y no paró de nevar hasta pasado Madrid. Luego empezó a llover. Así que los 600 km se me hicieron eternos.
Y ya aquí, mucha morriña y depresión postvacacional, que con el paso de los días y los ánimos de las tres o cuatro personas majísimas que tengo alrededor se me va diluyendo. En nada además es mi cumpleaños, y este año ya tengo tres ciudades donde celebrarlo. Más me vale no mudarme a muchos más sitios, porque sino voy a tener que alquilar un avión para ir a mis propias fiestas!.
Noticia de última hora: Está nevando en Badajoz!!!!!!!.
He traído la nieve a la chicharra... ;)
El día 23, como miles de españoles más y como el turrón, volví a casa por Navidad. Hice una parada en Madrid, que a la altura de Méndez Álvaro-Entrevías estaba totalmente colapsado por los coches y autobuses que llegaban o salían, y estuve comiendo con mi amigo S., que venía como la cigüeña, de París. A eso de las 5 salí de Madrid hacia Soria y tuve suerte de no encontrarme retenciones ni tráfico excesivo. Llegué con un día de adelanto a la nochebuena, lo cual siempre viene bien para preparase psicológicamente ante tanto festejo.
El día de nochebuena estuve brevemente en la "champanada" pre-cena tan típica de Soria, donde nos juntamos a tomar una copita de champán en la plaza Herradores. Y no es dentro de los bares, no, que a los sorianos el fresquito no nos asusta y más de uno flipa en colores cuando le cuento estas costumbres nuestras. La cena fue en mi casa, 13 personas, 3 perros y muuuucha comida. Previa entrega de regalitos, gritos, risas y alguna cerveza pasamos a la mesa. Mención especial merece el éxito de los productos extremeños. A mi familia le encantó la torta del casar y la cachuela, así como los bombones de higo que fueron lo mas aclamado. Comí tanto que ni el orujo de hierbas que había comprado mi padre especialmente pensando en mí, pudo solventar mi empacho.
El día de Navidad también hubo regalos, así que vinieron los Reyes progresivamente!. Ese día también comimos en mi casa, esta vez chuletillas de cordero hechas en la chimenea por mi padre y mis tíos. El mejor invento de mi casa es la mesa gigante de madera con bancos y la chimenea del sótano. Esa bodeguita cruce de patio andaluz con merendero soriano fue la mejor idea de mis padres cuando remodelaron la casa de recién comprada hace más de 15 años. Quién les iba a decir que vería alguna que otra comida de navidad, timbas varias postpandriales (toma tecnicismo!) y hasta partidas de ping pong!!. Ese ha sido el mejor invento de estas navidades: mi hermano nos regaló una red portátil de ping pong y fue un puntazo. Por cierto, qué malos somos jugando!!!.
Entre eso días y nochevieja apenas salí de casa. La culpable fue una infección de orina que me dio bastante guerra, porque me estuve tomando unos antibióticos frente a los que el bicho en cuestión era resistente. Qué capullo!. Conseguí que mis riñones volvieran a su ser a tiempo para poder salir en fin de año. Eso sí, abrigadita hasta arriba para no volver a coger frío, porque en fecha tan señalada, casi siempre se nos hace de día (este año no fue una excepción). Y Soria en Año Nuevo al amanecer es de lo más fresquito...
En nochevieja ya estábamos un poco hasta arriba de tanto comer y ese día la cena fue de pescado y cardo, más ligerita. Conseguí comerme más o menos las doce uvas, aunque la mitad se me quedaron espachurradas en la boca y me las tragué luego, así que tendré suerte este año solo hasta octubre o por ahí...
Qué más contar de las navidades... reseñable la primera cena de primos mayores de 18, que fue todo un éxito!. Aparte de que comimos mucho y bien, luego fue muy divertido porque estuvimos contando batallitas de cuando éramos pequeños, fuimos al bingo a echarnos unas risas, a bailar estilo verbena en el Avenida... vamos, que estuvo divertida la noche. Espero que esta sea la primera de una gran tradición de cenas "primiles"!. Especial mención a mi prima P., que se lo curró un montón para poner a todo el mundo de acuerdo, buscar un sitio, ver menús...etc. Eres un crack tía!
Siguieron unos días de calma chicha, y después de reyes, vuelta a Badajoz. A los reyes les pedí una nevada, pero me la trajeron con retraso y vino entre la noche del 6 y el día 7, justo cuando yo me iba de Soria. Fue un viaje intenso, la carretera estaba a trozos bien, a trozos mal, y no paró de nevar hasta pasado Madrid. Luego empezó a llover. Así que los 600 km se me hicieron eternos.
Y ya aquí, mucha morriña y depresión postvacacional, que con el paso de los días y los ánimos de las tres o cuatro personas majísimas que tengo alrededor se me va diluyendo. En nada además es mi cumpleaños, y este año ya tengo tres ciudades donde celebrarlo. Más me vale no mudarme a muchos más sitios, porque sino voy a tener que alquilar un avión para ir a mis propias fiestas!.
Noticia de última hora: Está nevando en Badajoz!!!!!!!.
He traído la nieve a la chicharra... ;)
2 comentarios:
bombones de higo??????? puaggggggggg eso debe ser un laxante que "te cagas" .bea de Españ
Tía, a mí no me gustan los higos y eso está que te mueres de rico. Llevan como nocilla por dentro ñam ñam!
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